Tras Bambalinas

En algunas partes del mundo, hay quienes piensan que Vladimir Putin tiene razón

2022-03-18

Muchos encontraron eco en el argumento de que el esfuerzo de Ucrania por entrar en la OTAN...

Por John Eligon | The New York Times

Para un cineasta independiente de Hanoi, Vietnam, el presidente ruso Vladimir Putin es un “líder sabio”. En Río de Janeiro, el dueño de un restaurante dijo que estaba convencido de que Ucrania contrató actores para fingir heridas de guerra. Y un médico de 27 años que vive cerca de Nairobi, en Kenia, se preguntaba cómo podían indignarse los estadounidenses por la invasión rusa cuando “durante tanto tiempo tuvieron el monopolio de la anarquía”.

La mayor parte del mundo ha condenado en voz alta e inequívocamente a Putin por desencadenar una guerra con Ucrania. Pero en aquellos países donde los gobiernos han permanecido neutrales, han apoyado tácitamente a Rusia o han fomentado la difusión de relatos falsos o asépticos de la guerra, los ciudadanos están expresando una narrativa mucho más complicada e indulgente de la invasión de Putin.

Entrevistas con decenas de personas en esos países —desde Vietnam hasta Afganistán, pasando por Sudáfrica y China— revelan que, aunque muchos están perturbados por la guerra y la pérdida de vidas inocentes, algunos simpatizan con las justificaciones de Rusia para su invasión de Ucrania, y no aceptan el escenario del bien contra el mal presentado por Estados Unidos y Europa.

Sus puntos de vista están condicionados por factores como los profundos e históricos lazos de sus países con Rusia y la historia de intervenciones y atrocidades perpetradas por algunos países occidentales, así como por la desinformación y la censura que en algunos lugares propaga el Estado.

Muchos encontraron eco en el argumento de que el esfuerzo de Ucrania por entrar en la OTAN comprometía la seguridad de Rusia. Algunos se aferran a la nostalgia de la antigua Unión Soviética. Y otros no podían ponerse del lado de un Occidente que consideran hipócrita. Estas actitudes han contribuido a impulsar el florecimiento de las teorías de la conspiración sobre la guerra.

“Estados Unidos invadió Irak y nadie hizo el mismo escándalo que la gente está haciendo contra Putin”, dijo Eni Aquino, de 52 años, un comentarista deportivo de Goiânia, en la región centro oeste de Brasil.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, tiene fuertes vínculos con Putin y voló a Moscú justo antes de la invasión, pero ha adoptado una posición de neutralidad respecto a la guerra. Las encuestas muestran una amplia aprobación de esta postura.

PárrArthur Maia Caetano, de 68 años, dijo que desde que cerró su restaurante en Río de Janeiro a causa de la pandemia, ha estado usando su tiempo para leer sitios web de noticias rusas y boletines de los cerca de 70 grupos que sigue en la aplicación de mensajería Telegram.

“Cuando empecé a mirar con atención la guerra, vi que lo primero que muere es la verdad”, comentó Caetano, al citar afirmaciones infundadas que circulan por internet, como que Ucrania contrató actores para fingir que estaban heridos y que mantiene laboratorios de armas biológicas financiados por Estados Unidos.

En China, los medios de comunicación estatales han hecho un gran esfuerzo por reforzar las historias falsas sobre lo que está ocurriendo en Ucrania.

Los medios de comunicación han publicado propaganda oficial rusa sin verificarla, incluyendo informes falsos de que Ucrania había estado usando civiles como escudos humanos y que el presidente Volodímir Zelenski abandonó Kiev.

Aunque los funcionarios chinos no han respaldado explícitamente las acciones del Kremlin, han enmarcado la invasión como una decisión racional de Rusia para resistir la agresión de Occidente y, específicamente, de Estados Unidos.

Zhang Han, de 37 años, ha sido un ávido consumidor de esos mensajes. Zhang, programador en una empresa de tecnología en Shenzhen, una ciudad en el sureste de China, dijo que las acciones de Putin lo impactaron al principio. Pero también afirmó que empatizaba con el deseo del líder ruso de absorber Ucrania y señaló la ambición de China de unificarse con Taiwán, la isla autogobernada que Pekín reclama desde hace tiempo como propia.

“Por supuesto, siento mucho la situación de los ucranianos y espero que la guerra pueda terminar pronto”, dijo. “Pero esa es la mentalidad de un gran país”.

En Vietnam, las autoridades estatales también han intentado controlar la narrativa sobre la guerra. Dos editores de una revista vietnamita en línea y de una emisora estatal dijeron que recibieron directivas para informar sobre la guerra que incluían la reducción del alcance y la frecuencia de la cobertura, y la prohibición de la palabra “invasión”. Ambos pidieron permanecer en el anonimato por temor a las represalias del gobierno.

Vuong Quoc Hung, un corredor de bolsa de 36 años de Hanoi, dijo que creció viendo documentales y películas en la televisión nacional sobre los héroes del Ejército Rojo soviético que lucharon contra la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Eso hizo que se enamorara de Rusia, dijo.

“Así que cuando Rusia ataca a Ucrania, quienes simpatizamos con Rusia, asumimos que es pura autodefensa rusa”, dijo.

Sin embargo, el difícil equilibrio para algunos es que se están perdiendo vidas ucranianas inocentes. Ese número es imposible de justificar, dijeron algunos, incluso si piensan que Rusia tiene derecho a atacar en defensa propia.

Aunque Tran Trung Hieu, cineasta independiente de 28 años de Hanoi, se opone firmemente a las atrocidades de la guerra, dijo que su fe en Putin era inquebrantable.

“Estoy seguro de que un líder sabio como el presidente Putin debe haber reflexionado mucho antes de enviar tropas a Ucrania”, dijo Hieu, que nació en Rusia.

Y añadió que era “un gran fan del ‘tío Putin’, porque siempre toma medidas drásticas”.

En India, la afinidad con Rusia es mucho más que una amistad. India depende de Rusia para conseguir cerca de la mitad de sus suministros de armas, y no se ha pronunciado en contra del país. Algunas personas incluso critican a Estados Unidos por librar guerras en el extranjero.

“Allá donde han ido, lo han dejado hecho un desastre”, dijo Naresh Chand, un teniente general retirado del ejército indio que fue entrenado en Rusia y Ucrania.

La devastación de la intervención militar estadounidense todavía es reciente y dolorosa en Afganistán, lo que dejó a muchos afganos enojados con Estados Unidos y la OTAN por sus fracasos, y los aplastantes desastres económicos y humanitarios que siguieron a la caída, el año pasado, del gobierno respaldado por Occidente.

Nazir Hussani, de 34 años, dijo que cree que Occidente solo ampliará el alcance de la guerra en Ucrania enviando armas allí. Además, dijo que no confía en los estadounidenses por su historia en Afganistán, país que invadieron en 2001.

“Sé que no quieren compartir la verdad con los medios de comunicación y la gente”, dijo.

Para algunos, la posición de Occidente en la guerra de Ucrania apesta a hipocresía.

Lucky Muange, un médico que vive en el condado de Kiambu, a varios kilómetros al norte de Nairobi, dijo que la OTAN y las naciones occidentales no tienen derecho a vilipendiar a Putin cuando en el pasado han invadido y ocupado países pobres, o han interferido para derrocar a sus gobiernos.

“¿Así que ahora se escandalizan cuando Rusia lo hace?”, dijo.

Desde el comienzo de la guerra, el gobierno sudafricano se ha mantenido firme en su postura de neutralidad y ha hecho repetidos llamados a la paz. Sin embargo, los funcionarios también se han esforzado por destacar la larga amistad del país con Rusia.

La Unión Soviética fue la primera gran potencia mundial que apoyó directamente la lucha contra el apartheid en Sudáfrica. Países como Estados Unidos apoyaron el régimen blanco y racista de Sudáfrica hasta la década de 1980.

El Congreso Nacional Africano, que estuvo en la vanguardia del movimiento antiapartheid, es el partido gobernante de Sudáfrica. La última edición de su boletín semanal incluye un artículo con el siguiente titular: “La situación en Ucrania tiene que ver con la desnazificación del país por parte de Rusia”. El artículo perpetúa la falsa afirmación, promovida por el gobierno ruso, de que en 2014 el gobierno de Ucrania “fue sustituido por ultranacionales y neonazis que fueron respaldados por Estados Unidos y la Unión Europea”.

Siyabonga Ntuli, de 28 años y desarrollador de software en Johannesburgo, dijo que las afirmaciones de Putin sobre los nazis en Ucrania eran propaganda falsa destinada a justificar la invasión. Sin embargo, Ntuli cree que Putin tenía una buena razón para ir a la guerra con Ucrania, porque la expansión de la OTAN hacia el este amenazaba a Rusia.

“Es una pena que Ucrania acabe pagando la factura”, dijo. “Pero creo que la OTAN lo sabía. Supongo que querían poner a prueba su determinación”.

Ntuli charlaba con tres amigos en una tarde soleada en la plaza Gandhi, en el centro de Johannesburgo, donde se reúnen habitualmente para hablar de la vida y la actualidad.

Zamani Msimango, también de 28 años y desarrollador de software, comparó la situación actual con la crisis de los misiles cubanos de 1962, cuando Estados Unidos amenazó con invadir Cuba después de que la Unión Soviética colocara allí misiles con armamento nuclear.

“Pero ahora actúan como si no entendieran, cuando ellos mismos se están acercando cada vez más a Rusia, a lo que esto va a llevar”, dijo Msimango.

Thandiswa Bonani, una diseñadora de moda de 40 años en Johannesburgo, dijo que creía que Zelenski, el presidente ucraniano, estaba “manipulando a otros países para que le tuvieran pena”.

“Putin, no simplemente invadió Ucrania”, dijo. “Hay algo ahí. Puede que no sea capaz de expresarlo con palabras, pero hay algo ahí”.



Jamileth