Pura Demagogia

No podemos normalizar las venganzas de López Obrador

2022-05-23

La respuesta presidencial rebasó todos los límites: en su conferencia hizo...

Por Carlos Loret de Mola A.

El presidente Andrés Manuel López Obrador López Obrador en Apodaca, Nuevo León, desde donde dio una de sus conferencias de prensa el 13 de mayo de 2022. (Daniel Becerril/Reuters)

La primera vez que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador López Obrador, cobró venganza contra un periodista crítico e hizo pública presunta información privada de este, la sociedad armó un escándalo de talla internacional. Ya no. Las venganzas del presidente contra quienes lo denuncien o exhiban están totalmente normalizadas en el país.

El primer caso, desatado en febrero de este año, fue contra mí. En el programa a mi cargo en Latinus revelamos la súbita e inexplicable riqueza del hijo de AMLO, José Ramón López Beltrán, cristalizada en una lujosa vivienda en Houston, Texas, que se popularizó con el nombre de la “Casa gris”. El reportaje puso en entredicho la supuesta lucha anticorrupción del presidente y su cruzada por la austeridad.

La respuesta presidencial rebasó todos los límites: en su conferencia hizo públicos los que, dijo, eran mis ingresos. Se generó una indignación nacional que fue noticia mundial. El presidente no se detuvo. Por el contrario, por dosis cada dos o tres días, fue revelando datos que deberían ser resguardados por el Estado: la dirección del departamento donde vivo, fotografías del edificio, la casa de mi suegro, los lugares donde viven mis cuñadas y una factura con mis datos fiscales.

Para cuando presentó en Palacio Nacional las imágenes tomadas con un dron de la casa de campo familiar, anunciadas y distribuidas con información falsa, ya nadie se escandalizó. El ataque se había normalizado.

El presidente no ha podido desmentir un renglón de nuestras investigaciones. Ni de la casa de su hijo, ni de los videos de sus hermanos recibiendo dinero clandestinamente, ni ningún otro reportaje presentado por mi equipo. En cambio, en los últimos tres meses me ha calumniado, ha mentido abiertamente sobre mí y sobre lo que tengo, ha utilizado adjetivos despectivos, puesto en tela de juicio mi trabajo y cuestionado mi honorabilidad. Incapaz de desmentir el mensaje, busca descalificar al mensajero.

El presidente no esconde que se trate de una venganza. El 15 de marzo declaró abiertamente: “Si no salieran a atacarnos con estos reportajes, pues no estaríamos hablando aquí de esta y mucha gente, muchísima, millones, se quedarían con la idea de que el periodismo es como el castillo de la pureza”.
 



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