Migración

Haitianos en Cuba: huían de violencia y fueron engañados

2022-05-26

“Ha sido un verdadero reto esta ayuda humanitaria”, dijo a la AP Andy Borges, miembro...

Por MILEXSY DURÁN y ANDREA RODRÍGUEZ

VILLA CLARA, Cuba (AP) — Algunos de los 800 haitianos que buscaban llegar a Estados Unidos irregularmente y recalaron en Cuba esta semana aseguraron el jueves que huían de la violencia en su país.

Según relató uno de ellos a The Associated Press, fueron engañados por contrabandistas que les mostraron imágenes de un crucero cobrándoles miles de dólares por la travesía antes de apilarlos en un barco desvencijado y abandonarlos a la deriva.

Este es el mayor arribo de personas procedentes de Haití a las costas cubanas y de los más grandes contingentes que se tenga noticia en medio de un incremento de un éxodo provocado por violencia e inestabilidad económica y política en aquella nación caribeña.

“Nos engañaron. En mi caso me dijo (un traficante) que en el barco iba a tener 200 o 300 personas y en un barco grandote es algo normal, pero cuando uno está ahí adentro no sabes la cantidad de personas que va a subir”, dijo a la AP Maximaud Cherizard, quien habló en español y ayudó a traducir a compatriotas que solo hablan creole.

VILLA CLARA, Cuba (AP) — Algunos de los 800 haitianos que buscaban llegar a Estados Unidos irregularmente y recalaron en Cuba esta semana aseguraron el jueves que huían de la violencia en su país.

Según relató uno de ellos a The Associated Press, fueron engañados por contrabandistas que les mostraron imágenes de un crucero cobrándoles miles de dólares por la travesía antes de apilarlos en un barco desvencijado y abandonarlos a la deriva.

Este es el mayor arribo de personas procedentes de Haití a las costas cubanas y de los más grandes contingentes que se tenga noticia en medio de un incremento de un éxodo provocado por violencia e inestabilidad económica y política en aquella nación caribeña.

“Nos engañaron. En mi caso me dijo (un traficante) que en el barco iba a tener 200 o 300 personas y en un barco grandote es algo normal, pero cuando uno está ahí adentro no sabes la cantidad de personas que va a subir”, dijo a la AP Maximaud Cherizard, quien habló en español y ayudó a traducir a compatriotas que solo hablan creole.

“En Haití no hay futuro para los bebés”, dijo a la AP Loverie Horat, de 30 años y madre de una niña de 24 días de nacida que vino desde Puerto Príncipe junto a su esposo en el barco. La mujer habló en creole y fue traducida por Cherizard.

Todos alegaron que la inseguridad, los crímenes y torturas de las bandas y un contexto de pobreza los arrastró a migrar. Paul dijo que pandilleros habían matado a sus dos hermanas.

“No puede salir a la calle por las locuras de los bandidos, no se puede caminar”, agregó angustiado Cherizard. “Hay guerra afuera. Vas a morir, a perder un miembro de tu familia”.

Debido a las corrientes marinas y los vientos, algunas operaciones de contrabando hacia Estados Unidos terminan en las costas cubanas. No suele informarse oficialmente sobre todos los arribos aunque en los últimos meses las autoridades en La Habana reconocieron un incremento de las llegadas. Los migrantes suelen ser devueltos de acuerdo con los convenios binacionales.

Los haitianos llegaron a Cuba en momentos en que la propia isla sufre una fuerte crisis económica con desabastecimiento de comida, medicinas y combustible y una migración récord hacia Estados Unidos.

“Ha sido un verdadero reto esta ayuda humanitaria”, dijo a la AP Andy Borges, miembro de la oficina de Protección Civil del Municipio de Corralillo, donde está el campamento.

Los cubanos acudieron a médicos que habían trabajado en Haití para que atiendan a los migrantes. De momento nadie grave, pero hay muchos deshidratados o con laceraciones en la piel. Se les entrega alimentos y aseo.

Las tripulaciones de la Guardia Costera de Estados Unidos interceptaron a unos 4,500 haitianos desde octubre del año pasado. Muchos intentaban desembarcar en los cayos en embarcaciones sobrecargadas. Más de 3,000 de esos migrantes fueron capturados desde mediados de marzo, lo que indica que el ritmo se ha acelerado en la primavera boreal



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