Internacional - Seguridad y Justicia

¿El Mercader de la Muerte será canjeado por basquetbolista?

2022-07-21

Moskalkova afirmó que el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Fiscalía General y...

Por JIM HEINTZ y LARRY NEUMEISTER

MOSCÚ (AP) — Un vendedor de armas ruso conocido como el “Mercader de la Muerte”, preso en Estados Unidos y que inspiró una película de Hollywood, está dando nuevamente de qué hablar en medio de especulaciones de que podría regresar a Rusia a cambio de dos estadounidenses, incluida la basquetbolista Brittney Griner.

Si Viktor Bout, de 55 años, es efectivamente cambiado por Griner y el ex marine Paul Whelan, como indican algunas versiones periodísticas, añadiría un nuevo capítulo a su leyenda de carismático vendedor de armas detenido por Estados Unidos desde hace una década.

Dependiendo de a quién le pregunte, Bout es un intrépido empresario apresado injustamente en el marco de una agresiva operación de los servicios de seguridad estadounidenses o un traficante de armas cuyas ventas alimentaron algunos de los peores conflictos mundiales.

La película del 2005 con Nicolas Cage “Lord of War” (El señor de la guerra) se basó en buena medida en Bout, un ex oficial de la fuerza aérea rusa que se hizo famoso vendiendo armas que fueron usadas en guerras civiles de América del Sur, el Medio Oriente y África. Se dice que entre sus clientes figuraron el gobernante liberiano Charles Taylor, el libio Moammar Gadhafi y ambos bandos de la guerra civil en Angola.

A Shira A. Scheindlin, la ex jueza federal de Nueva York que sentenció a Bout, no le molestaría que Bout recuperase su libertad en un intercambio de presos.

“Sirvió suficiente tiempo por lo que hizo”, expresó en una entrevista. Dijo que Bout, un vegetariano aficionado a la música clásica que habla seis idiomas, sirvió 11 años.

Fue condenado en el 2011 por terrorismo. Los fiscales dijeron que estaba listo para vender armas por hasta 20 millones de dólares, incluidos misiles tierra-aire destinados a derribar helicópteros estadounidenses. Cuando se mencionó eso durante su sentencia, Bout gritó “¡mentiras!”.

Bout dice que es inocente, que es un empresario legítimo y que no vendió armas. Tuvo el apoyo de altos funcionarios rusos desde que fue arrestado. Un parlamentario ruso declaró cuando Bout peleaba por evitar ser extraditado por Tailandia a Estados Unidos.

El año pasado, algunos de sus cuadros fueron exhibidos en Rusia.

El caso de Bout encaja bien en el argumento de Moscú de que Washington busca oprimir a ciudadanos rusos apelando a argumentos cuestionables.

“A partir del sonado caso de Bout, surgió una verdadera ‘caza’ de estadounidenses por parte de rusos en todo el mundo”, dijo el año pasado el diario oficial Rossiiskaya Gazeta.

Rusia describe su caso como un tema de derechos humanos. Su esposa y su abogado dijeron que su salud se está deteriorando por las malas condiciones de la prisión, donde los reos extranjeros no siempre tienen los mismos beneficios que los estadounidenses.

El mes pasado, la comisionada de derechos humanos de Rusia Tatyana Moskalkova dijo: “Espramos que nuestro compatriota Viktor Bout regrese a su patria”.

Moskalkova afirmó que el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Fiscalía General y el Ministerio de Justicia rusos estaban viendo si Bout satisfacía los requisitos para completar su condena en Rusia.

“Estamos dialogando constantemente para buscar formas de resolver esto”, manifestó.

Bout está retenido actualmente en un penal de mediana seguridad en Marion (Illinois). Debería ser liberado en agosto del 2029.

“Si me preguntase hoy si pensaba que una condena de 10 años sería justa, le diría que sí”, declaró Scheindlin.

“Le dieron una condena dura”, agregó la ex jueza, quien dijo que los agentes estadounidenses “afirmaron que había dicho” que estaba consciente de que las armas que vendía matarían a estadounidenses para que le diesen la condena más larga posible.

“La idea de canjearlo no debería ser inaceptable para nuestro gobierno”, expresó Scheindlin. “No sería un error liberarlo”.

Al mismo tiempo, opinó que canjearlo por Griner sería “algo problemático”. Griner, estrella de la NBA femenina y bicampeona olímpica con Estados Unidos, fue detenida en febrero en un aeropuerto de Moscú, luego de que la policía dijese que le había encontrado aceite de cannabis en su equipaje. El gobierno estadounidense dijo que fue arrestada sin razón, pero Griner se declaró culpable de posesión de drogas y ahora espera su sentencia.

Scheindlin afirmó que Griner fue detenida por algo que “no justificaría ni cinco minutos en la cárcel”.

Otros opinan lo mismo.

El St. Louis Post-Dispatch publicó un editorial el 9 de julio en el que dijo que Bout traficó ilegalmente armas por valor de miles de millones de dólares “para alimentar guerras en todo el mundo” y que tenía “en sus manos la sangre de miles” de personas, mientras que Griner “cometió un error bobo al llevar una pequeña cantidad de cannabis, que no le hizo mal a nadie”.

Griner podría ser condenada a diez años de cárcel. Su admisión de culpabilidad no sorprendió a quienes saben cómo funcionan los intercambios de presos, que a menudo son precedidos por una declaración de culpabilidad.

Whelan fue detenido hace tres años por espionaje, acusación que según Estados Unidos es un invento.

En el 2012 Scheindlin impuso a Bout la condena mínima para su caso, 25 años de cárcel. Dijo que lo hizo porque no tenía otra alternativa.

Se creía que Bout tenía un patrimonio de 6,000 millones de dólares en el 2008, cuando fue detenido en Bangkok. Las autoridades estadounidenses lo embaucaron, convenciéndolo de que saliese de Rusia para negociar la venta de lo que describieron como “un astronómico arsenal, incluidos cientos de misiles tierra-aire, ametralladoras, rifles para francotiradores, 10 millones de proyectiles y cinco toneladas de explosivos plásticos”.

Fue detenido en un hotel de lujo de Bangkok, tras mantener una conversación con informantes que se hicieron pasar por miembros de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Esa organización había sido catalogada por Estados Unidos como narcoterrorista.

Fue traído a Estados Unidos en noviembre del 2010.

El apodo de “Mercader de la Muerte” lo acuñó un alto funcionario de la secretaría de relaciones exteriores de Gran Bretaña.



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