Ciencia y Tecnología

Astronautas ‘comunes y corrientes’, a bordo de una extraordinaria misión espacial

2021-09-16

Un concurso de telerrealidad de Discovery Channel, ¿Quién quiere ser astronauta?,...

Kenneth Chang | The New York Times

La misión Inspiration4 demuestra lo prometedor de los vuelos espaciales privados, pero también lo mucho que falta para que cualquiera pueda viajar a la órbita.

Una es una asociada médica de 29 años que vive en Memphis y sobrevivió al cáncer, por lo que tiene unas varillas de metal en la pierna izquierda para remplazar los huesos destruidos por un tumor.

Otra es una profesora de una universidad comunitaria de Phoenix, de 51 años, que no logró cumplir su sueño de convertirse en astronauta de la NASA.

El tercero es un ingeniero de datos que vive en el oeste de Washington y que alguna vez fue consejero en un campamento que ofrecía a los niños una muestra de lo que es ser un astronauta.

El cuarto, de 38 años, abandonó la secundaria y se convirtió en el fundador multimillonario de una empresa de procesamiento de pagos. Y es quien va a pagar un viaje al espacio como nunca antes se ha visto, donde nadie a bordo es astronauta profesional.

Está previsto que esta tripulación de cuatro integrantes viaje al espacio en un cohete de SpaceX que se lanzará desde el Centro Espacial Kennedy en Florida el miércoles a las 8:02 p. m., hora del este. El grupo orbitará el planeta durante tres días a una altitud superior a la de la Estación Espacial Internacional.

Esta misión, conocida como Inspiration4, será la primera expedición en la que, en términos generales, el gobierno es un espectador más. También es mucho más ambiciosa y arriesgada que los viajes al borde del espacio —con duración de minutos— realizados en julio por Richard Branson y Jeff Bezos, dos celebridades ultrarricas del mundo de los negocios.

El viaje demuestra que cualquier ciudadano, al menos cualquiera con un par de cientos de millones de dólares y unos meses de sobra, ahora puede alquilar una nave espacial para darle la vuelta al planeta.

En este caso, se trata de Jared Isaacman, fundador de Shift4 Payments, una empresa que procesa pagos para restaurantes y otros negocios. Su perfil público es mucho más bajo que el de Branson o Bezos.

Mientras ellos viajaron en naves espaciales operadas por las empresas que fundaron, el vuelo de Isaacman está a cargo de SpaceX, la compañía privada dirigida por Elon Musk, otro multimillonario cuya compañía ha revolucionado el negocio espacial en la última década, al lograr lo que los competidores habían considerado inviable y ofrecer precios más bajos para llegar al espacio.

Aunque un viaje como Inspiration4 solo es asequible para los más ricos entre los ricos, ya no es imposible.

Al decidir gastar una parte considerable de su fortuna, Isaacman no quería limitarse a llevar algunos amigos. En su lugar, le dio la oportunidad a tres personas que no conocía.

El resultado es una misión con una tripulación que es más representativa de la sociedad en general: Hayley Arceneaux, asociada médica en St. Jude Children’s Research Hospital de 29 años; Sian Proctor, una profesora negra de una universidad comunitaria de 51 años, y Christopher Sembroski, un ingeniero de datos de 42 años.

“Hemos recibido la misma formación para todos estos procedimientos de emergencia que cualquier otra tripulación de astronautas de la NASA en el pasado”, dijo Sembroski durante una entrevista realizada la semana pasada. Fue el último día que él y sus compañeros de tripulación pasaron en sus casas antes de ir a Florida para el lanzamiento.

“Creo que estamos más que preparados para ir al espacio”, dijo Sembroski.

Las distintas historias de vida de la tripulación de Inspiration4 presentan un marcado contraste con Branson y Bezos, cuyas excursiones fueron vistas por muchos como paseos de placer para multimillonarios.

“El mundo no vio cómo les beneficia”, dijo Timiebi Aganaba, profesora de Espacio y Sociedad en la Universidad Estatal de Arizona, sobre los vuelos de Virgin Galactic y Blue Origin de Branson y Bezos. “La opinión general fue algo como: ‘Esto solo es un parque de juegos para los ricos’”.

Con su equipo de personas comunes, Isaacman se esfuerza por lograr un objetivo de los autores de ciencia ficción y los entusiastas del espacio: abrir el espacio a todo el mundo, no solo a los astronautas profesionales y a los turistas espaciales ricos.

“La diferencia con este vuelo es que tenemos a tres personas muy normales abordo y nos van a mostrar lo que significa abrir las puertas de esta experiencia”, comentó Aganaba.

Proctor, que aprendió a pilotar aviones como parte de su esfuerzo por convertirse en astronauta de la NASA, habló de Arceneaux, una sobreviviente de cáncer que se convertirá en la primera persona con una prótesis en viajar al espacio. En su opinión, eso amplía la idea de la gente sobre quién puede ser un astronauta.

“Esa es una de las razones por las que la representación es importante”, afirmó Proctor, quien será la primera mujer negra en pilotear una nave espacial. “Y el acceso importa”.

La misión también muestra el papel cada vez más importante de las empresas privadas en el espacio.

“Representa parte de la transición de la órbita terrestre baja a las actividades del sector privado, que la NASA ha impulsado durante varios años”, dijo John M. Logsdon, fundador y exdirector del Instituto de Política Espacial de la Universidad George Washington. “Como implica a seres humanos, tiene una gran visibilidad. Pero, en esencia, solo forma parte de un movimiento más amplio”.

La expedición utiliza el mismo cohete Falcon 9 y la misma cápsula Crew Dragon que SpaceX desarrolló para el traslado de los astronautas de la NASA hacia la Estación Espacial Internacional. De hecho, la cápsula que enviará a Isaacman y a sus compañeros de tripulación a rodear la Tierra es exactamente la misma, llamada Resilience, que se utilizó para una misión de la NASA que se lanzó en noviembre del año pasado. Luego regresó a la Tierra en mayo.

Para Inspiration4, Isaacman nombró los cuatro asientos disponibles en la nave espacial con términos que simbolizan las cualidades que quiere que la misión represente: liderazgo, que será su lugar, y esperanza, generosidad y prosperidad para sus compañeros de viaje.

Cuando decidió utilizar el viaje con el fin de ayudar a recaudar fondos para el hospital St. Jude, un centro de salud que les brinda a los niños atención gratuita contra el cáncer, le pidió al hospital que sugiriera un trabajador de la salud de primera línea para representar la esperanza. Los funcionarios del hospital escogieron a Arceneaux. El asiento de la generosidad, que fue designado para Sembroski, recaudó dinero para St. Jude a través de una rifa. Luego, la empresa de Isaacman, Shift4, hizo un concurso en el que se pedían ideas empresariales y Proctor ganó el puesto de la prosperidad con la creación de una tienda para vender el arte de temática espacial que hace.

Pero señaló que Isaacman pagaba todas las facturas, incluso las de un anuncio en el Supertazón en febrero que presentaba la misión a los estadounidenses.

Isaacman se ha negado a detallar cuánto va a pagar, solo dice que es una cantidad menor a los 200 millones de dólares que espera recaudar para el St. Jude.

“Todavía estamos muy lejos de que la gente común pueda ir al espacio”, dijo Aganaba.

Los cuatro han estado en el punto de mira de la opinión pública mientras se preparaban para el vuelo, incluso en un documental de Netflix, un número especial de la revista Time y un pódcast de Axios.

En el documental de Netflix, Arceneaux invitó a unos amigos a ver el Supertazón, una pequeña reunión con un equipo de rodaje. “Les dije a mis amigos que tenía un gran secreto”, contó.

Sus amigos pensaban que iba a ser concursante de The Bachelor. Cuando se emitió el anuncio de Inspiration4, “uno dijo, como en broma, ‘Oh, ¿vas a ir al espacio?’. Y entonces fue que dije: ‘Sí, de hecho voy a ir al espacio exterior’”.

En marzo, los cuatro comenzaron un entrenamiento intensivo, que incluía girar alrededor de una centrifugadora gigante en Pensilvania para aclimatarse a las fuerzas de aplastamiento experimentadas durante el lanzamiento y el aterrizaje. Volaron en un avión que simula la experiencia de la caída libre.

También pasaron 30 horas continuas en un simulador de Crew Dragon en SpaceX, ejecutando planes de contingencia para una multitud de emergencias.

“Desde el momento en que empezó y durante todo el proceso, el tiempo pasó muy rápido”, dijo Isaacman. “Decíamos que queríamos hacerlo de nuevo”.

Y lo volvieron a hacer, con otro simulacro de diez horas.

Arceneaux será la oficial médica del vuelo y realizará algunas investigaciones sobre la tripulación durante el viaje. Proctor será la piloto aunque, en gran medida, la nave espacial vuela por sí misma. Sembroski, como especialista de la misión, tendrá una serie de responsabilidades, mientras que Isaacman es el comandante del vuelo.

Podrían pasar años antes de que se produzca otro lanzamiento similar al de Inspiration4. El precio para ver la Tierra desde la órbita seguirá estando muy por encima de las posibilidades de la mayoría de la gente. Además, la empresa conlleva grandes riesgos, y muchos observadores recuerdan la muerte de Christa McAuliffe, una profesora que iba a bordo del transbordador espacial Challenger cuando se desintegró durante el lanzamiento en 1986. Está lejos de ser un vuelo de aerolínea comercial y se parece más al equivalente orbital de escalar el Everest.

“Yo diría que no es realmente un mercado”, dijo Roger D. Launius, historiador del espacio privado que anteriormente trabajó en la NASA y en el Museo Nacional del Aire y del Espacio del Smithsonian. “Fundamentalmente, se trata de un viaje de placer que la gente va a hacer una vez”.

Sin embargo, el hecho de que la oportunidad esté disponible es un cambio importante.

Durante décadas, los astronautas solían ser empleados del gobierno: personas que trabajaban para la NASA o el programa espacial soviético y que volaban en cohetes operados por su gobierno.

Durante el gobierno de Obama, la NASA decidió contratar a empresas privadas con el fin de construir naves para los viajes a la estación espacial. Seleccionó a Boeing y SpaceX para el trabajo.

Aprovechando un contrato anterior para enviar carga a la estación espacial, SpaceX ya tenía una parte dominante del mercado de lanzamiento de satélites comerciales con su cohete Falcon 9.

La NASA espera que la inversión federal en la cápsula Crew Dragon pueda estimular un mercado más amplio para llevar personas al espacio. Sin embargo, ese camino sigue siendo incierto. Por ahora, los viajeros espaciales no profesionales se dividen en dos grupos: gente con mucho dinero y gente del negocio del entretenimiento.

Una empresa de Houston, Axiom Space, tiene previsto despegar a principios del año que viene, también con la cápsula Resilience de SpaceX. La misión llevará a tres personas, que pagan 55 millones de dólares cada una, para una visita de varios días a la Estación Espacial Internacional.

Un concurso de telerrealidad de Discovery Channel, ¿Quién quiere ser astronauta?, ofrecerá como premio un viaje a la estación espacial en una misión posterior de Axiom.

La agencia espacial rusa también ha reanudado la venta de asientos en sus cohetes Soyuz para viajes a la estación espacial. En octubre, una actriz rusa, Yulia Peresild, y Klim Shipenko, un cineasta, podrían ir a la estación espacial para rodar escenas de películas. A ellos podría seguirlos meses después Yusaku Maezawa, un empresario de la moda japonés.

El viaje de 12 días de Maezawa será el preludio de un viaje más ambicioso alrededor de la Luna que espera emprender dentro de unos años en el cohete gigante SpaceX Starship, actualmente en desarrollo. Ese viaje, bautizado como Dear Moon (Querida Luna), será quizás el más parecido en espíritu a Inspiration4. Un concurso para seleccionar a ocho personas que lo acompañen atrajo a un millón de solicitantes, y Maezawa está seleccionando a los finalistas.

El martes, la tripulación dijo durante una conferencia de prensa celebrada en el hangar de SpaceX en el Centro Espacial Kennedy que estaban confiados y que no sentían nervios antes del lanzamiento.

“Siempre me preocupó que este momento no llegara en mi vida, así que estoy lista para ir”, dijo Proctor. “Hagámoslo”.



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