Atrocidades

Las víctimas invisibles de la guerra siria

2019-03-19

Entre los objetos que pueden contemplarse en la exposición hay una réplica de la...

POR ROSA MENESES, EL MUNDO

"Llevo siete años sin saber nada de mi marido, Abdulaziz al Kheir, ni de mi hijo, Maher Tahan. Absolutamente nada. Les detuvieron a los dos el 20 de septiembre de 2012. Y desde entonces no sé nada de ellos, ni siquiera he podido hacerles una llamada". Así de descarnado es el testimonio de Fadwa Mahmud, activista siria cuyos familiares fueron detenidos por los servicios de Inteligencia de la Fuerza Aérea del régimen sirio en un puesto de control del aeropuerto de Damasco. El Gobierno de Bashar Asad lo niega y nunca ha revelado su paradero.

Abdulaziz al Kheir y Maher Tahan están en un limbo entre la vida y la muerte. Forman parte de un grupo de más de 100,000 personas, víctimas invisibles de la guerra entre el régimen de Asad y los grupos armados opositores. Son los desaparecidos forzados.

Fadwa Mahmud creó, con otras cuatro mujeres que comparten su sino, Familias por la Libertad, una ONG que se ha marcado como objetivo que tanto Asad como las milicias rindan cuentas ante la Justicia Internacional y revelen qué ha pasado con los detenidos que fueron arrancados a sus seres queridos sin ninguna explicación sobre su paradero ni sobre de qué se les acusa.

Familias por la Libertad tiene el apoyo de Amnistía Internacional, que estos días -cuando se cumplen ocho años del inicio de la guerra en Siria- ha organizado en Madrid la exposición "Decenas de Miles" para proyectar luz sobre las personas desaparecidas en el país árabe. La muestra, que incluye objetos de algunas de las víctimas, poemas de ex detenidos, retratos realizados por una artista siria que estuvo en prisión, así como la recreación de las conversaciones codificadas que mantenía un grupo de activistas, puede verse en Casa Árabe.

Entre los objetos que pueden contemplarse en la exposición hay una réplica de la cartera de Abdulaziz al Kheir. El original lo guarda siempre consigo su esposa, Fadwa Mahmud. Un recuerdo, una reliquia, pero también un símbolo de esperanza encarnado en un objeto cotidiano que espera devolverle algún día a su marido.

MARGINADOS DE LAS NEGOCIACIONES DE PAZ

"Cuando vimos el número impresionante de desaparecidos y detenidos, cientos de miles, y que los políticos internacionales y nacionales no le daban importancia a su destino, decidimos crear Familias por la Libertad. Es una ONG social y no política que busca sacar a la luz este expediente marginado de las negociaciones de paz. Trata de vidas humanas y Europa, antes de hablar de reconstrucción con Asad, tiene que hablar de detenidos y desaparecidos", señala Mahmud en una entrevista con EL MUNDO.es durante su visita a Madrid con motivo de la exposición.

"Cada día que pasa puede morir una persona bajo custodia", recalca esta mujer serena que ha dedicado su vida a luchar por la democracia en Siria. Originaria de Latakia, desde muy joven se afilió al Partido de los Trabajadores Comunistas. En 1992 fue detenida y encarcelada durante dos años, bajo el régimen del presidente Hafez Asad, padre de Bashar. "Entonces yo ya era madre de Maher, que tenía nueve años, y de Ayan, de cinco. El mismo año detuvieron a mi marido, que estuvo 14 años en la cárcel. Cuando salí de prisión, en 1994, mi hijo Maher me preguntó: '¿por qué nos habéis dejado solos? Os necesitábamos'. Le dije que luchábamos para que ellos tuvieran un futuro mejor, en una Siria más libre e igualitaria donde pudieran expresar libremente su opinión. Ahora, con Bashar, se repite la historia, esta vez con mi marido y mi hijo", lamenta.

"Mi hermano, jefe de la policía política en nuestra región, ha sido mi verdugo", explica revelando lo que ocurre en muchas familias, con lealtades divididas entre un régimen que reprime con mano férrea toda disidencia y un activismo con ansias de libertad y cuya historia de enfrentamientos fratricidas se remonta a la dictadura baazista de Asad padre.

SIN RASTRO

"En Siria no hay una guerra civil, sino una lucha contra un régimen déspota, un alzamiento por la libertad", rectifica. El enfrentamiento armado, que se asoma a su noveno año, se ha cobrado casi 400,000 muertos y ha expulsado de sus hogares a la mitad de la población; 5,7 millones de ellos malviven como refugiados en los países vecinos.

La Red Siria para los Derechos Humanos ha podido documentar la desaparición forzada de más de 75,000 hombres, mujeres y niños desde 2011, apuntando directamente al régimen sirio como responsable. Los grupos armados opositores y las milicias extremistas islámicas también han capturado y hecho desaparecer a disidentes, más de 2,000, calcula Amnistía Internacional. Se estima, sin embargo, que la cifra real total de desaparecidos puede sobrepasar los 100,000. "¿Cuántos? Nadie lo sabe", certifica Mahmud.

Muchos se han esfumado sin dejar rastro, aislados del mundo en celdas infectas de centros de detención de la dictadura; otros -unos 15,000, según las organizaciones de Derechos Humanos- han muerto torturados bajo custodia. Las autoridades o bien niegan o bien ocultan el paradero de estas personas. Forma parte de la tortura y el ensañamiento también contra sus familias.

Se trata, en su mayoría, de activistas políticos, defensores de los derechos humanos, blogueros, periodistas, personal sanitario, voluntarios, estudiantes, según casos documentados por Amnistía Internacional. Encontrar su rastro llevará "decenios", ha advertido el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). "Muchas familias vienen a preguntarme si puedo encontrar a sus seres queridos. Pero mi labor no es localizarles, no tengo ese poder... Sólo soy la voz que difunde este calvario, esta penuria que estamos viviendo", dice Fadwa Mahmud sobre la angustia de estas familias.

Las organizaciones pro Derechos Humanos y la Comisión de Investigación sobre Siria de la ONU exigen al Gobierno sirio y a los grupos armados que liberen a todos los detenidos políticos, que publiquen la lista de todas las personas presas y su lugar de detención y que revelen las circunstancias de las muertes bajo custodia.



regina