Calamidades

Las noticias falsas en español enfrentan a los votantes latinos con el movimiento Black Lives Matter

2020-10-21

Algunos de los reclamos salvajes e infundados cuestionan la validez del número de muertes...

Por Patricia Mazzei y Jennifer Medina | The New York Times

En los grupos familiares de WhatsApp y en los medios de comunicación de Estados Unidos en español, la desinformación pinta 2020 como un juego de suma cero.

Incluso para los permisivos estándares de la radio partidista, la grave advertencia que en una tarde de septiembre hizo la presentadora de un programa en una popular emisora en español de Miami sonó descabellada.

Carinés A. Moncada, la presentadora, afirmó que un cofundador de Black Lives Matter practicaba “brujería”.

“Usted se pregunta: ‘¿Por qué están destrozando?’”, dijo, refiriéndose a los manifestantes que apoyan el movimiento Black Lives Matter. “Porque están vibrando con el diablo. Están vibrando con la negatividad. Están vibrando con lo negro”.

“Y el que vote por Biden, desafortunadamente, está apoyando eso”, concluyó.

Parecía que Moncada estaba citando a News Punch, una página web conocida por publicar teorías de conspiración. Ella publicó un enlace a una historia que el sitio publicó en Twitter sobre brujería. Se basaba en una entrevista en que la cofundadora de Black Lives Matter mencionaba que invocaba a los “espíritus” de las personas que han muerto.

Al repetir los tropos racistas en la radio, Moncada lo difundió más allá de sus 45,000 seguidores en Twitter y en uno de los principales medios de difusión del sur de Florida, un preocupante círculo de desinformación dirigido a los votantes latinos en el mayor estado en disputa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Algunos de los reclamos salvajes e infundados cuestionan la validez del número de muertes por coronavirus, y cuestionan si Joe Biden puede ser presidente, debido a su fe católica.

Pero algunos de los mensajes más insidiosos difundidos a los hispanohablantes en todo el país, como los compartidos por Moncada, buscan enfrentar a los votantes latinos y negros entre sí, usando un lenguaje racista —a veces velado, a veces no— para calificar a quienes protestan contra la violencia policial como personas poco fiables y peligrosas. Los esfuerzos parecen establecer distinciones claras entre votantes negros y latinos, aunque los afrolatinos constituyen una parte considerable de la población.

Los investigadores dicen que la escala y la naturaleza de la desinformación, después de haber aumentado en cada ciclo electoral durante los últimos años, se ha disparado este año.

“Se alimentan de temores reales sobre la pandemia, sobre el socialismo y la explotación de las posibles brechas dentro de las comunidades, entre la comunidad negra y la comunidad latina”, dijo Jacobo Licona, quien estudia la desinformación para EquisLabs, un grupo de investigación latino de tendencia liberal. “Hay desinformación de personas que ni siquiera entienden cómo la están difundiendo, que sigue avivando la tensión y la ansiedad reales en este momento”.

Es difícil, si no imposible, saber cuánto impacto está teniendo la información falsa en los votantes. Algunos estrategas demócratas señalaron en privado que las encuestas internas no mostraban que los rumores pudieran lograr que los posibles partidarios de Biden votaran por el presidente Donald Trump.

Pero los expertos dicen que mucha de la desinformación está diseñada para suprimir el apoyo a Biden y es probable que aumente en las últimas semanas de campaña. Si la gente es engañada, o toma una actitud de “los dos bandos son una plaga”, puede que no se moleste ni siquiera en votar. Muchos investigadores creen que la desinformación, en particular en los últimos días de la campaña, probablemente contribuyó a reducir la participación de los votantes negros en las elecciones de 2016.

Y, por ahora, es imposible saber si la desinformación proviene del extranjero y en qué medida la distribución de la desinformación está coordinada.

Pero los investigadores afirman que la desinformación —esparcir de manera deliberada falsedades— viene casi exclusivamente de los conservadores, incluyendo un grupo de sitios web de derecha en español que están diseñados para parecerse a los medios de comunicación no partidistas. Los activistas liberales y los expertos han tenido problemas para mantener una respuesta precisa, en parte debido a las barreras del idioma y porque mucho se ha difundido en grupos privados y cerrados.

Los expertos dicen que gran parte de la desinformación está diseñada para suprimir el apoyo a Joe Biden y es probable que aumente en las últimas semanas de la campaña.

Y la mensajería privada ya se ha filtrado al público en Florida.

Un voto por Biden, dijo Moncada en Actualidad Radio, la estación de radio AM más popular de Miami según Nielsen, con un nicho entre los venezolano-estadounidenses, significa apoyar la anarquía y la violencia. “Por eso es lo que están votando”, advirtió.

Moncada no respondió a las múltiples solicitudes de comentarios.

“Este asunto se manejó internamente y no hay más comentarios”, dijo Adib Edén, presidente de Actualidad Media Group, en un correo electrónico, sin explicar en detalle qué medidas internas se tomaron.

Muchos expertos temen que las teorías de conspiración sean más peligrosas en medio de la pandemia del coronavirus, cuando las personas buscan información en línea para mantenerse a salvo.

En YouTube, por ejemplo, un espectador que vea videos del horóscopo puede ser llevado rápidamente a ver el contenido de supuestos remedios médicos homeopáticos, que luego pueden transformarse en teorías de la conspiración que califican como exagerada la respuesta al coronavirus.

Es algo parecido a un tobogán de falsedades.

La desinformación prolifera primero en línea y luego se suele compartir en WhatsApp, que es especialmente popular entre los inmigrantes latinos. Luego, en Florida, se filtra en el ecosistema del mercado mediático de Miami, en gran parte no verificado, de periódicos y estaciones de radio y televisión en español, cuyos anfitriones y comentaristas de derecha amplifican algunos de los perniciosos mensajes.

Aunque esto es más problemático en Florida, hay evidencia de que se extiende por todo el país.

Caroline Zepeda, de 30 años, quien trabaja en una tienda en los suburbios de Phoenix, se entromete en las cadenas de texto de su familia para ofrecer datos reales sobre la propagación de la COVID-19 y las precauciones adecuadas. Pero, a veces, es rechazada casi inmediatamente.

“Es doloroso y aterrador ver caer en estas trampas a las personas que quieres y piensas que deberían estar enterados”, dijo Zepeda. “Hago lo que puedo: hablo con mi mamá y creo que la convenzo, pero cada vez que acabo con un rumor, hay otro a la semana siguiente o incluso al día siguiente”.

WhatsApp, que utiliza mensajes encriptados entre grupos de menos de 250 personas, es notoriamente difícil de rastrear. Y como los mensajes suelen compartirse entre personas que se conocen, a menudo se presume que la información es justa y precisa.

WhatsApp es sumamente popular entre los latinos con familias que viven tanto en Estados Unidos como en América Latina, y los expertos han visto cómo se transmitía lo que ellos califican como un incesante diluvio de información falsa de quienes viven fuera de Estados Unidos sobre la política estadounidense, y luego de vuelta. Muchas personas son reacias a abandonar los grupos de los que han formado parte durante mucho tiempo para compartir los chismes familiares y la nostalgia.

“En Estados Unidos no hay una gran penetración de WhatsApp, pero en ciertas comunidades de la diáspora sí la hay”, dijo Jacob Gursky, investigador asociado al Centro para la Participación de los Medios de Comunicación de la Universidad de Texas en Austin, quien ha estudiado la desinformación en Estados Unidos, Brasil, India y México y ha investigado los mensajes que proliferan en Miami.

El sur de Florida es el hogar de grandes diásporas de Venezuela, que tiene una abundancia de propaganda sofisticada en las redes sociales, y de Colombia, donde los profundos vínculos con el gobierno de Estados Unidos han impulsado a los políticos colombianos, tanto de derecha como de izquierda, a apoyar cada vez más a Trump o Biden. La senadora María Fernanda Cabal respaldó a Trump; el senador Gustavo Petro dijo que si fuera estadounidense, votaría por Biden. Trump respondió en Twitter calificando a Petro como un “gran PERDEDOR”.

Evelyn Pérez-Verdía, una estratega de temas latinos demócratas en Weston, Florida, dijo que ella notó por primera vez la proliferación de desinformación política en un grupo de WhatsApp de unos 200 colombianos-estadounidenses en 2018. Cuando replicó, el administrador del grupo la regañó en privado, dijo Pérez-Verdía: “Me dijo, ‘Evelyn, te estás saliendo del propósito de esta charla, que es sobre los colombianos’”.

Pérez-Verdía dijo que tuvo una experiencia similar este año cuando se opuso a que alguien de otro grupo supuestamente de información sobre el coronavirus dijera que los verdaderos católicos no pueden ser demócratas. También dijo que había recibido videos en los que se afirmaba que Black Lives Matter planeaba un asalto a la Casa Blanca y que oponerse a Trump equivalía a apoyar a Cuba, el Estado Islámico y Hezbolá, la “inmundicia del planeta”.

“Usan esos chats para mentir”, dijo Pérez-Verdía. “Es una campaña de desinformación masiva. Usan, sin duda, esas tácticas locas que también han usado en América Latina”.

Un ejemplo de cómo las teorías de conspiración han invadido la cotidianidad sucedió el mes pasado, cuando El Nuevo Herald, la publicación hermana de The Miami Herald en español, admitió que publicó un suplemento con comentarios racistas, antisemitas, misóginos y homofóbicos durante más de ocho meses.

En agosto, Radio Caracol, una cadena colombiana con sede en Miami, emitió un programa pagado de un empresario que lanzó afirmaciones racistas y antisemitas sobre cómo una victoria de Biden llevaría a una dictadura dirigida por “judíos y negros”. La red se disculpó rápidamente, suspendió al comentarista y asignó tiempo en un programa popular de la tarde para discutir lo que salió mal.

El mes pasado, los representantes Joaquin Castro por Texas y Debbie Mucarsel-Powell por Florida, ambos demócratas, pidieron al FBI que investigara la desinformación dirigida a los latinos en el sur de Florida, citando los incidentes del Herald y Caracol y un informe de Politico sobre algunos de los videos más viles que circulan en WhatsApp. Una segunda carta enviada el 7 de octubre señalaba que no habían recibido respuesta y pedía una reunión informativa para el 14 de octubre.

Dijeron que no habían recibido respuesta.

Randy Pestana, director de educación y formación en ciberseguridad en la Universidad Internacional de Florida, dijo que el objetivo de las recientes campañas de desinformación era crear relaciones de suma cero para desdibujar la realidad de modo que en la mente del votante “o estás a favor de la policía o estás a favor de Black Lives Matter”.

Mucha de la desinformación proviene de la misma campaña de Trump. Las cuentas en redes sociales de Equipo Trump y Latinos for Trump, entes oficiales de la campaña, han afirmado que los socialistas latinoamericanos promueven a Biden y vinculan las protestas con acciones en los países socialistas latinoamericanos. También dicen que los demócratas en Estados Unidos son responsables de las manifestaciones. Otros han afirmado que los demócratas ignoran los ataques a los hombres hispanos.

“No vi esto en 2016”, dijo Pestana.

En Actualidad Radio en Miami, la diatriba de Moncada contra Black Lives Matter provocó una reacción negativa, incluyendo a Christian Ulvert, un prominente consultor político demócrata local que también asesora a la campaña de Biden. Él sacó de la estación sus anuncios comerciales para candidatos locales.

Alrededor de una semana después, Moncada dedicó parte del programa a agradecer a los oyentes por mantenerla en la cima de los índices de la audiencia local.

 

 



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