Cartas Abiertas

¿Quién es el peligro?

2019-03-22

La verdad es que la realidad rebasó la campaña negra. Entonces la gente votó...

Por José Luis Camacho | Revista Siempre

Lo primero que pensé al terminar de leer el texto de Ricardo Sevilla, sobre cómo fue reclutado por una red para intentar desprestigiar al presidente Andrés Manuel López Obrador, es que se trató de un asunto personal y laboral que terminó mal, cosa que él mismo refiere al señalar que le quedaron a deber el mes de julio.

Pero, además, su molestia reside en que el historiador Enrique Krauze no cumplió su promesa de abandonar el país, situación que daría paso a que su mano derecha, el periodista Fernando García Ramírez ocupará su cargo como director de la revista Letras Libres, lo que a su vez abriría la posibilidad para obtener un puesto en la redacción de la publicación.

Aclaro que no se trata de una defensa de Enrique Krauze, la idea es analizar la fuente de la información, que en ese caso sería una “viuda de poder”, así les llama un reconocido periodista en sus talleres de investigación periodística a todas aquellas fuentes que deciden hablar desde el rencor y la ira, que muchas veces sueltan información muy útil, pero debido a la carga sentimental debe ser tomada con reservas.

¿Es válido utilizar de forma periodística este tipo de filtraciones? La historia nos ha dicho que sí, pues así es como se han revelado grandes tramas y secretos a escala mundial. ¿Es ético? Creo que depende del contexto y de la apertura que se le dé a quien se acusa, de defenderse y ejercer su derecho de réplica.

La controversia comenzó con el libro de Tatiana Clouthier, que lleva por nombre Juntos hicimos historia, en donde la hoy diputada federal señala que tuvo conocimiento sobre un plan encabezado por Krauze y otros personajes para debilitar a López Obrador, todo con base en fake news, declaraciones fuera de contexto o historias exageradas del tabasqueño y los personajes más allegados. Y no olvidemos el documental realizado por pejeleaks.com.

Sobra decir que la estrategia resulto fallida. Y es que se trataba de una fórmula utilizada hasta el cansancio, basada en la tesis de que Andrés Manuel es un peligro para México, que se ha usado desde las elecciones de 2006, y se sigue usando aun cuando la realidad demostró que las políticas y acciones de los dos siguientes sexenios dejaron el país convertido en un cementerio y con más de 30 mil desaparecidos.

¿Quién es el peligro, entonces?

La verdad es que la realidad rebasó la campaña negra. Entonces la gente votó por un cambio, hastiada por la corrupción, la violencia, el desempleo, los 43, la Casa Blanca, la Estafa Maestra, etcétera.

Ahora la pregunta es: ¿a dónde se quiere llegar? ¿Se le castigará o juzgará en verdad a Krauze? O todo lo que ocurre ¿no es más que un espectáculo para enviar un mensaje?, sin la necesidad de llevar a cabo una acción verdadera.

¡Por qué los cuartos de guerra sucia existen y en todo el país y en cada elección!; me atrevería a suponer que cada partido dispone de uno, siempre alejado de la casa de campaña oficial, es el lugar donde se hace el trabajo sucio, donde se gestan las noticias falsas, los memes y videos que caricaturizan al adversario, los textos que buscan engañar al elector, entre otras tretas.

Eso es lo que en verdad debería desaparecer, investigarse y acabarse de una vez por todas: los cuartos de campañas negras y las guerras sucias, que dividen a la sociedad y en nada favorecen la democracia.

Entonces, ¿el caso Enrique Krauze es una venganza?, o el inicio de una afrenta contra la guerra sucia en las elecciones que tanto daño le han hecho al país.



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