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Lula: estoy preso injustamente

2019-04-19

También enfatiza que el modelo neoliberal que llegó al gobierno después del...

Revista Siempre

Ya no pudo volver a ver vivo a su nieto. Las instalaciones de la Policía Federal de la ciudad de Curitiba en Brasil, donde purga su condena se lo impidió, pero al menos pudo asistir a su sepelio el mes pasado. El ex presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva, vestido con traje oscuro y sin corbata, fue trasladado en medio de un fuerte dispositivo de seguridad al lugar donde honraron la memoria de Arthur Araujo Lula da Silva de 7 años quien murió víctima de meningitis.

Lula da Silva quien gozara de gran aceptación del pueblo brasileño durante su mandato fue encarcelado en abril de 2018 tras haber sido condenado por un tribunal de segunda instancia a 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero, en un caso que fue vinculado al escándalo de los desvíos de la petrolera estatal Petrobras.

Como si esto no fuera suficiente, el mes pasado fue condenado por segunda vez por corrupción, acusado de haberse beneficiado de las reformas millonarias que tres constructoras realizaron en una casa de campo que había sido cedida a su familia para descanso. Así el ex mandatario acumula 8 causas, todas vinculadas con diferentes asuntos de corrupción.

La prisión del ex líder sindical, de 73 años —quien fue presidente entre 2003 y 2010—, no impidió que continuara con sus aspiraciones políticas ya que desde la cárcel lanzó su candidatura para las elecciones del 2018. Pero la Justicia electoral vetó su postulación por su condición de recluso y con sentencia confirmada. Desde entonces la izquierda brasileña ha quedado acéfala.

Pero no se han quedado de brazos cruzados. El “Encuentro Nacional Lula Libre” convocado por el Partido de los Trabajadores (PT) reunió a líderes de izquierda para presionar por la libertad del exmandatario. En un artículo publicado en el periódico Folha de Sao Paulo, el pasado 7 de abril y firmado por Lula reitera que está preso injustamente acusado de un delito que no cometió.

“Hace un año que estoy preso injustamente, acusado y condenado por un crimen que nunca existió. Cada día que paso aquí aumenta mi indignación, pero mantengo la fe en un juicio justo en que la verdad va a prevalecer. Puedo dormir con la conciencia tranquila de mi inocencia”, dice Lula da Silva en el artículo.

En su texto también señala que está preocupado con la situación que actualmente vive Brasil y dijo que en el país “los derechos del pueblo y de la ciudadanía han sido revocados” y se entregó la “soberanía nacional” a los extranjeros.

También enfatiza que el modelo neoliberal que llegó al gobierno después del “golpe” sumió al país en un “colapso fiscal” y en “una recesión que aún perdura”. En el artículo el exmandatario señaló al actual presidente Jair Bolsonaro como el principal beneficiado de la “persecución política” que han realizado los movimientos de derecha en su contra y precisó que “nada han encontrado para incriminarme, ni conversaciones de bandidos, ni maletas de dinero, ni cuentas en el exterior…”

Todo comenzó, señala Lula en su escrito, con el “golpe” que dieron a la expresidenta Dilma Rousseff (2011-2016) y que según el ex mandatario fue un acto realizado en contra del modelo de desarrollo creado por el Partido de los Trabajadores. Ruosseff fue destituida de su cargo por irregularidades en el manejo del dinero público, en un proceso conocido como “impeachment” y la presidencia fue asumida por Michel Temer, un político de derecha y quien hasta entonces se había desempeñado como su vicepresidente.

Lula precisa en su texto que “en 12 años, creamos 20 millones de empleos, sacamos a 32 millones de personas de la miseria, multiplicamos el PIB por cinco, abrimos la universidad para millones de excluidos. Vencimos el hambre”. Pero—sigue explicando el expresidente— el modelo neoliberal que llegó al gobierno tras el “golpe” hundió al país en una recesión que aun perdura y que afectó varios programas sociales.

Por eso —explicó— los brasileños querían que se retomara el modelo que él comenzó y que continuó Rousseff, algo que se reflejó en las encuestas electorales del año pasado donde Lula alcanzaba los más altos índices.

Lula se inicia en el sindicalismo y derrota la dictadura

Luiz Inacio fue el séptimo de 8 hijos de un matrimonio de campesinos formado por Arístides Inacio da Silva y Euridice Ferreira de Melo. Compaginó la escuela primaria con el trabajo como limpiabotas, vendedor ambulante y recadero y mas tarde se especializó como tornero mecánico. De la mano de su hermano José —militante comunista quien fue detenido y torturado por los militares— se inició en el sindicalismo.

En 1972  fue elegido secretario del sindicato metalúrgico local, que paso a presidir tres años más tarde, y se convirtió en líder de 90,000 obreros de la zona industrial mas importante del país. Lula fue el principal promotor de las grandes huelgas y manifestaciones que debilitaron el poder de la dictadura y aceleraron su caída. El 10 de febrero de 1980, al amparo de la amnistía y una pequeña apertura, fundó en Sao Paulo el Partido de los Trabajadores (PT) de orientación socialista, con apoyo sindical y de varios intelectuales, clérigos y profesores.

En abril de ese año, encabezó una huelga de cuarenta días duramente reprimida, en la que participaron casi 300,000 trabajadores paulistas y que le valió un mes de arresto. Acusado de desórdenes públicos, una corte marcial lo condenó a tres años y seis meses de cárcel, pero la sentencia fue anulada en apelación.

Restablecida la democracia, en las elecciones constituyentes del 15 de noviembre de 1986, el PT fue la primera fuerza de la izquierda, con el 6.9 por ciento de los votos y 16 diputados, Lula entre ellos, que defendieron con ahínco algunas de las reivindicaciones de la CUT: derecho de huelga, reducción de la jornada laboral, vacaciones parcialmente pagadas y revisiones salariales en función del coste de vida.

Se perfila al poder

En la segunda vuelta de las primeras elecciones presidenciales directas, el 17 de diciembre de 1989, el populista Fernando Collor de Mello, con el respaldo de todas las fuerzas centristas y de derecha, derrotó a Lula, pero este obtuvo el 47 por ciento de los votos. Por primera vez en Brasil, un líder obrero presentó un programa alternativo, de ruptura con el sistema, que incluyó un salario mínimo, la lucha contra la inflación y la reforma agraria.

En ese entonces por iniciativa de Fidel Castro, por el que mantiene una gran admiración, Lula convocó en 1990 el l Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y El Caribe, conocido como Foro de Sao Paulo, pacifista y antiglobalizador, que reunió a más de sesenta partidos y organizaciones guerrilleras de veintidós países.

Durante el transcurso del primer congreso nacional del PT y reelegido presidente del mismo, pidió una revisión ideológica en nombre de la moderación, que implicó la renuncia de la lucha armada. El PT fue definido como partido socialista que rechaza tanto el capitalismo liberal como el socialismo soviético, pero también la social democracia.

Consagrado como líder de la nueva izquierda, el PT encabezó la campaña popular y las movilizaciones contra la corrupción que precipitaron el juicio y la dimisión del presidente Fernando Collor de Mello en 1992. En las nuevas elecciones presidenciales de 1994 Lula fue derrotado en la primera vuelta por Fernando Henrique Cardoso, pero su partido logró la elección de dos gobernadores, cuatro senadores y cincuenta diputados.

Volvió a competir por tercera vez en las elecciones presidenciales de octubre de 1998, en las que llegó a segunda vuelta pero fue derrotado con el 31.7 por ciento de los votos; si bien fue el candidato mas votado en diez capitales –Sao Pulo, Río de Janeiro y Bahia entre otras– el PT mantuvo su ascenso. Por iniciativa de este partido y en un abierto desafío a los poderes mundiales, se celebró en Porto Alegre el primer Foro Social Mundial (en enero de 2001), como una alternativa al Foro Económico Mundial que al mismo tiempo se celebra en Davos, Suiza.

Del sindicato al palacio presidencial

Los que conformaron en ese entonces el gobierno de Brasil experimentaron un auténtico terremoto cuando Lula da Silva fue elegido presidente de la república en la segunda vuelta de las elecciones, el 27 de octubre de 2002, con más de 50 millones de votos (el 61.2 por ciento), convirtiéndose en el candidato mas votado en la historia de Brasil.

La victoria del candidato de los pobres, que en la primera vuelta, el 6 de octubre, había logrado el 46.44 por ciento de los sufragios, marcó un hito en Latinoamérica, pues fue la primera vez que la izquierda radical llegó al poder por medio de las urnas. El antiguo obrero metalúrgico derrotó al candidato oficialista del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra quien solo logró el 38.8% de los votos. Lula da Silva tomó posesión el 1 de enero de 2003.



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