De Protestas a Propuestas

Un día sin mujeres en México como señal de protesta

2020-02-27

Ni una sola mujer en oficinas ni en escuelas. Ninguna mujer en restaurantes y en tiendas. Ni en el...

Por Paulina Villegas y Kirk Semple, The New York Times

Hartas del aumento de los feminicidios y ataques a mujeres, grupos de activistas han llamado a un paro nacional de todo un día para exigir un mayor respeto a sus derechos.

Ni una sola mujer en oficinas ni en escuelas. Ninguna mujer en restaurantes y en tiendas. Ni en el transporte público, en los automóviles ni en las calles.

Un país sin mujeres, por un día.

Es la visión que propone una alianza de grupos feministas en México. Inspirados por la creciente violencia que sufren mujeres y niñas, cuya muestra más reciente son los dos espantosos asesinatos que horrorizaron a la nación este mes, han convocado a la población femenina del país a participar en un paro de veinticuatro horas el 9 de marzo.

Esta convocatoria se hace para protestar en contra de la violencia de género, la desigualdad y la cultura del machismo, además de exigir más apoyo a los derechos de las mujeres. Promovida con la etiqueta #UNDÍASINNOSOTRAS, ha ganado una extraordinaria fuerza en este país de más de 120 millones de habitantes, con una amplia aceptación de los sectores público y privado, grupos cívicos, líderes religiosos y muchas mujeres, si no es que la mayoría.

Este apoyo ha superado las barreras de clase, raza, nivel económico y afiliación política que tienen fragmentada a la nación, lo que ha llenado de esperanza a sus organizadoras de que no solo sea un evento monumental, sino un punto de inflexión en la historia moderna de México.

“Muchas de nuestras consignas (como ‘La revolución será feminista’ o ‘El futuro es feminista’) hablaban de este momento”, señaló Arussi Unda, vocera de Las Brujas del Mar, un colectivo feminista del estado de Veracruz que ha ayudado a difundir información sobre el paro. “Y ese momento parece estar llegando”.

Desde hace un año, el activismo feminista en México, inspirado en parte por el movimiento global #MeToo, ha ganado nuevo impulso. Las mujeres, hartas y frustradas, han salido a las calles para protestar contra la violencia de género y las arraigadas actitudes machistas. Las protestas han sido tumultuosas y en ocasiones violentas, pues las participantes han roto ventanas y pintarrajeado monumentos públicos, incluido Palacio Nacional, con eslóganes y consignas feministas.

Sabina Berman, novelista y activista feminista mexicana, dijo que el núcleo de estas protestas recientes es una generación de mujeres más jóvenes que ya se cansaron del enfoque más moderado del activismo.

“Son estas chavas las que dijeron ‘ya no más protestas pacíficas’, marchando en la calle con una sonrisa. Y optaron por romper ventanas y estaciones de policía”, dijo. “Son ellas las que encendieron la chispa al dar ese paso. Ellas nos despertaron”.

El movimiento, que se mantuvo un tanto contenido durante meses, explotó este mes tras darse a conocer una noticia sobre los terribles asesinatos de una mujer y una niña.

Ingrid Escamilla, una residente de Ciudad de México de 25 años, fue apuñalada, desollada y eviscerada. Sus restos aparecieron el 9 de febrero, y fotos de su cuerpo mutilado se filtraron a los tabloides, los cuales publicaron las imágenes en primera plana, lo que exacerbó la indignación social.

El 11 de febrero, Fátima Cecilia Aldrighett, de 7 años, fue secuestrada de una escuela primaria en Ciudad de México y su cuerpo se descubrió envuelto en una bolsa de plástico junto a un sitio de construcción a las afueras de la capital.

Unda aseveró que su grupo activista feminista se cimbró hasta lo más profundo por estas muertes, así que se reunieron con otros grupos para decidir cómo debían responder.

“Nos volteamos a ver y dijimos: ‘¿Qué más tiene que pasar para que esto cambie?’”, recordó.

En vez de ocupar espacios públicos, que es la acción acostumbrada para expresar protesta, decidieron preparar una acción que simbolizara la desaparición de las mujeres de esos espacios “para transmitir un mensaje de enojo y rechazo hacia la violencia que sufren las mujeres”, dijo.

Para quienes quieran participar en el paro del 9 de marzo, las instrucciones son muy sencillas: Quédense en casa. El paro será al día siguiente del Día Internacional de la Mujer, fecha en que se espera que las manifestantes salgan a las calles por todo el país.

El Consejo Coordinador Empresarial de México, una influyente coalición de grupos de negocios, emitió una declaración instando al sector privado a apoyar a las trabajadoras que participen en el paro.

“Sin duda la respuesta de las autoridades en los últimos años no ha sido adecuada ni suficiente”, decía el consejo en referencia a la crisis de violencia contras las mujeres. “Pero todos fallamos como sociedad en nuestra parte de responsabilidad”.

“Es tiempo de solidaridad y empatía”, continuaba el comunicado, “pero también de responsabilidad y acciones. Cada uno debemos hacer lo que nos corresponde”.

Un gran gremio empresarial, Concanaco Servytur, estima que el paro de un día le costaría a la economía mexicana 1.370 millones de dólares.

Muchos organismos gubernamentales a nivel local, estatal y federal también han dado su apoyo a las funcionarias y trabajadoras que participen en la huelga.

Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno de Ciudad de México, dijo que había dado instrucciones a todos los líderes de departamento en el gobierno de la ciudad para que no penalizaran a ninguna empleada que faltara al trabajo el día del paro. Dijo que la ciudad emplea a unas 150,000 mujeres.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho que apoya en general el derecho de los ciudadanos a manifestarse. Sin embargo, también ha percibido cierta sombra de maquinaciones políticas en la huelga, pues ha dicho que sus oponentes pretenden aprovechar el momento para atizar la oposición política hacia su gobierno.

“No a la manipulación, no al oportunismo”, advirtió durante una conferencia de prensa esta semana.

Con todo, las organizadoras de la huelga y muchas otras han ignorado las insinuaciones del presidente de que, para algunos, el evento es una maniobra política.

“La protesta no es en contra de este gobierno ni de ningún otro”, subrayó Berman. “Es en contra del Estado mexicano en su conjunto, contra el sector privado, contra los hombres que acosan, violan y matan y en contra de los hombres buenos que se quedan cruzados de brazos, sin hacer nada”.

Las organizadoras esperan que el paro no sea solo una protesta fugaz sino que inspire un diálogo nacional robusto y cause cambios significativos en la sociedad mexicana. Entre ellos, medidas concretas —como la mejora en las condiciones de guarderías para madres trabajadoras— y transformaciones más amplias en las actitudes hacia las mujeres y sus derechos.

“Lo que queremos es que esto no se quede en anécdota o una foto bonita de la marcha”, dijo Unda, “sino que se convierta en acciones concretas de todos los que participen y apoyen”.
 



regina