Del Dicho al Hecho

Estados Unidos creía que el ejército de Colombia estaba detrás de una ola de asesinatos, revelan documentos desclasificados

2022-06-28

El martes, una comisión de la verdad en Colombia va a dar a conocer un reporte muy...

Por Julie Turkewitz | The New York Times

Estados Unidos creía que el ejército de Colombia estaba detrás de una ola de asesinatos de activistas de izquierda y, aun así, pasó las siguientes dos décadas profundizando su relación con las fuerzas armadas colombianas, según muestran documentos que acaban de difundirse.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) contaba con pruebas de que el ejército colombiano había brindado una lista de objetivos a los paramilitares, quienes mataron a 20 trabajadores de una plantación bananera en una masacre muy conocida, muestran los documentos, pero siguieron enviando miles de millones de dólares en ayuda al gobierno de Colombia.

El martes, una comisión de la verdad en Colombia va a dar a conocer un reporte muy anticipado que intenta construir un relato extenso del conflicto interno que duró décadas y en el que murieron al menos 260,000 personas.

El informe, escrito como resultado del acuerdo de paz que el país firmó en 2016 con su mayor grupo insurgente, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la idea es que sea utilizado por el próximo gobierno de Colombia para crear políticas que impulsen al país a una paz duradera. Podría ayudar a moldear la relación futura de Colombia con Estados Unidos.

Entre los temas que explora el reporte se encuentra el papel del gobierno de Estados Unidos, que durante décadas brindó fondos y entrenó al ejército de Colombia en su lucha contra las FARC y la economía de las drogas que financiaba su insurgencia.

Y entre las pruebas empleadas para redactar el reporte del martes se encuentran miles de documentos desclasificados de Estados Unidos reunidos y organizados por el Archivo de Seguridad Nacional, una organización no gubernamental con sede en Washington que se especializa en brindar apoyo a las comisiones de la verdad establecidas después de conflictos.

En agosto se publicará una biblioteca digital con los documentos. Pero el Archivo de Seguridad Nacional brindó a The New York Times algunos de los documentos con anticipación. Revelan que durante décadas Estados Unidos tuvo conocimiento de supuestos crímenes cometidos por el ejército colombiano “y aun así la relación siguió creciendo”, dijo Michael Evans, director del proyecto de Colombia para la organización.

Dijo que en particular resultaba muy reveladora una serie de reportes operativos de la CIA que no suelen estar disponibles al público, incluso después de solicitudes de registros.

Un informe, escrito en 1988 durante un periodo en que regularmente se mataba a activistas de izquierda, halló que la ola de asesinatos se llevaba a cabo contra “presuntos izquierdistas y comunistas” era resultado de un “esfuerzo conjunto” entre el jefe de inteligencia de la Cuarta Brigada del ejército colombiano e integrantes del Cartel de Medellín.

Muchos de los asesinados estaban relacionados con el partido llamado Unión Patriótica. El informe dijo que era “poco probable” que esto sucediera “sin el conocimiento del comandante de la Cuarta Brigada”.

Más adelante en el documento, un funcionario de la CIA escribe sobre una masacre de 1988 en la que 20 campesinos, muchos de ellos integrantes de un sindicato, fueron asesinados. El funcionario de la CIA indica que el gobierno de Estados Unidos creía que los asesinos “obtuvieron los nombres de los objetivos previstos” de la unidad de inteligencia de la Décima Brigada del ejército.

Otros documentos muestran que Estados Unidos sabía que las empresas petroleras pagaban a los paramilitares a cambio de protección y que al menos una compañía reunía inteligencia para el ejército colombiano.

Una empresa “activamente brindaba inteligencia sobre las actividades de la guerrilla al ejército”, según la CIA, “empleando un sistema aéreo de vigilancia a lo largo del gasoducto para mostrar los campamentos de la guerrilla e interceptar las comunicaciones de la guerrilla”.

El ejército de Colombia “exitosamente explotó está información y causó unas 100 bajas durante un operativo contra la guerrilla” en 1997, según el informe.

Otro documento, redactado en 2003, insinúa algo sobre uno de los capítulos más sombríos de la guerra, llamado el escándalo de los falsos positivos. En dicho caso, el ejército colombiano está acusado de matar a miles de civiles durante la presidencia de Álvaro Uribe e intentar hacerlos pasar por fallecimientos en combate, un esfuerzo por mostrar que se estaba ganando la guerra.

En un testimonio judicial reciente en Colombia, exintegrantes del ejército han dicho que se sintieron presionados a matar a otros colombianos por sus superiores.

Un memorándum de 2003 dirigido a Donald Rumsfeld, entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, de parte de un alto representante del Pentágono para operaciones especiales, aplaude el aumento significativo de muertes en combate a partir de que Uribe asumió el poder: 543 en apenas seis meses, comparados con 780 durante los últimos dos años del gobierno previo.

El documento se titula “Éxitos recientes contra las FARC colombianas”.



Jamileth