Miscelánea Humana

Consejos para beber menos, a pesar de la pandemia de COVID-19

2021-04-15

Otros ejemplos de compromiso previo son decidir no guardar comida chatarra en casa y animarte a...

Por Anahad O’Connor |  The New York Times

¿Bebes más alcohol por la pandemia? Tenemos algunos consejos

Muchos estadounidenses aumentaron su consumo de alcohol durante la pandemia, y las mujeres y los padres de niños pequeños se vieron afectados de manera desproporcionada.

Durante la mayor parte de su vida, Andrea Carbone, de 51 años, una asistente jurídica que vive en Florida, no solía beber mucho. Pero cuando se desató la pandemia, empezó a preocuparse de manera constante por su trabajo, su salud y la seguridad de sus hijos.

Aunque algunas personas tuvieron la oportunidad de trabajar desde casa el año pasado, Carbone tuvo que ir a su oficina. Había mañanas en las que lloraba en su auto mientras conducía por las calles y carreteras vacías para llegar a su oficina en el centro de Tampa, que según dice, se veía “como una ciudad fantasma”.

A medida que aumentaban sus niveles de estrés, lo mismo ocurría con su consumo de alcohol. Antes de la pandemia, Carbone bebía una copa de vino tinto con la cena casi todas las noches pero, para mayo, su consumo se había incrementado de manera considerable. “Noté que bebía una copa de vino en cuanto llegaba a casa, luego otra con la cena, luego me sentaba a ver la televisión y bebía otra copa o dos”, relató. “Para cuando me iba a dormir, me había bebido una botella entera”.

Carbone dista mucho de ser la única que experimenta ese patrón de bebida. El miedo, la frustración y el aislamiento social generalizados en torno a los eventos turbulentos del año pasado —la pandemia, el malestar social, la agitación política— hicieron que los niveles de estrés se dispararan, y mucha gente intensificó su consumo de alcohol. Las mujeres y los padres de niños pequeños parecen haber sido más afectados. Una encuesta a nivel nacional solicitada por la Asociación Estadounidense de Psicología en febrero reveló que uno de cada cuatro adultos dijo haber bebido más en este último año para lidiar con el estrés. Ese índice fue de más del doble entre las personas que tenían hijos de entre 5 y 7 años.

Otro estudio publicado en JAMA Network Open en octubre descubrió que el consumo de alcohol de los estadounidenses aumentó un 14 por ciento en comparación con el año anterior. Sin embargo, el mismo estudio encontró un incremento del 41 por ciento en el número de días en que las mujeres bebían en grandes cantidades, las cuales se definieron como cuatro copas o más en un par de horas.

“Las mujeres en general se han retirado de la fuerza laboral de manera desproporcionada en comparación con los hombres; también han asumido los quehaceres domésticos, el cuidado infantil y la educación de los hijos en niveles desmedidos”, explicó Michael S. Pollard , autor principal del estudio publicado en JAMA y sociólogo en la Corporación RAND . “Así que es razonable que las mujeres también hayan aumentado su consumo de alcohol de manera desproporcionada”.

El daño psicológico provocado por las vicisitudes del año pasado ha causado deterioros graves en la salud física, como el aumento de peso y la alteración del sueño generalizados. Centros médicos de todo el país han reportado un incremento en las hospitalizaciones por hepatitis, cirrosis, insuficiencia renal y otras enfermedades relacionadas con el alcohol. Casi ningún grupo de la población se ha librado de estos efectos.

Driftwood Recovery, un centro de rehabilitación para adicciones y salud mental en Texas, ha recibido tantas solicitudes de tratamiento este último año que tiene una lista de espera de dos meses. Vanessa Kennedy, la directora de psicología de Driftwood, dijo que muchos de sus clientes son padres de familia que empezaron a beber más conforme batallaban para equilibrar sus trabajos diarios con la enseñanza en el hogar y otras responsabilidades parentales.

“Están acostumbrados a que sus hijos vayan felices a la escuela y que un maestro experimentado les enseñe, mientras ellos van a trabajar y se concentran en desempeñarse bien y brindarle apoyo financiero a la familia”, dijo Kennedy. “Sus roles laborales están en conflicto con sus roles de padres, y les ha resultado difícil crear un espacio y hacer bien esas cosas”.

Kennedy ha tratado a una amplia gama de pacientes que el año pasado empezaron a beber en exceso. Algunos perdieron sus trabajos o cerraron sus negocios, lo que los dejó sin la estructura diaria y los medios para mantener a sus familias. Otros eran estudiantes universitarios que se sintieron socialmente desconectados cuando los enviaron a casa para que asistieran a clases de manera remota, o adultos mayores que bebían porque estaban deprimidos por no poder ver a sus seres queridos o abrazar a sus nietos.

Antes de 2020, Gordon Mueller, un hombre jubilado que vive en Rochester, Nueva York, rara vez bebía más de uno o dos tragos al día. Pero cuando comenzó la pandemia y la economía y la bolsa de valores flaquearon, Mueller se sintió asediado por la ansiedad mientras veía las noticias y se preocupaba por su cuenta de pensiones. Durante el periodo de confinamiento, que Mueller pasó en casa con su esposa, su consumo de alcohol subió a siete tragos al día: cócteles de vodka en la tarde, vino con la cena, y un whisky por la noche antes de ir a dormir. “No sabíamos si lograríamos superar esto en términos económicos, ya ni hablar de enfermarnos y posiblemente morir”, comentó. “Solo sentíamos mucho miedo y aburrimiento. Esas eran las dos emociones principales”.

No obstante, muchas personas han hallado nuevas maneras de controlar su consumo alcohólico. En diciembre, Mueller recurrió a Moderation Management, una comunidad en línea que ayuda a la gente que quiere reducir las cantidades de alcohol que consume, pero no necesariamente abstenerse. Empezó a conectarse a llamadas de Zoom con otros miembros y a usar el grupo privado de Facebook de la organización para obtener consejos y sugerencias para reducir su consumo de alcohol. Luego, en enero, decidió dejar de beber por un tiempo para ver cómo se sentía.

“Me complace decir que no he bebido nada este año, y me siento mucho mejor: duermo mejor y logro hacer más cosas”, dijo. “Lo bueno sobre este grupo de moderación es que no hay ultimátums de todo o nada. No hay un enfoque de: ‘No puedes volver a beber, si no eres un alcohólico fracasado’”.

En Tampa, Carbone empezó a usar una aplicación popular llamada Cutback Coach, que le ayuda a las personas a dar seguimiento a su consumo de alcohol y establecer metas y recordatorios a fin de desarrollar hábitos de consumo más saludables. Con ayuda de la aplicación, Carbone crea un plan que define cuánto beberá cada semana. La aplicación da seguimiento a su consumo diario, le envía notificaciones sobre sus metas, y le ofrece actualizaciones sobre su progreso, como todas las calorías que evitó y el dinero que ahorró por beber menos. Ahora tiene al menos dos días sin alcohol a la semana y ha reducido a la mitad la cantidad de alcohol que consumía.

“Ver el progreso que he logrado me hace sentir bien y me hace querer seguir haciéndolo”, afirmó. “Duermo mucho mejor. Me despierto menos durante la noche. Por la mañana, me siento menos pesada, menos cansada y he frecuentado más el gimnasio, mientras que antes no tenía energía para ir”.

Para aquellas personas que desean reducir su consumo de alcohol, aquí ofrecemos algunos consejos simples que pueden ayudarlas.

Prueba con el compromiso previo

En vez de depender únicamente de la fuerza de voluntad, diseña un plan todos los domingos para limitar tu consumo de alcohol a una cantidad específica cada día de la semana y cúmplelo. Esta es una táctica conocida como compromiso previo, que Cutback Coach utiliza para ayudar a sus miles de miembros. La idea es aumentar las posibilidades de éxito, al comprometerte con un plan y restringir tu capacidad de retroceder más adelante. Otros ejemplos de compromiso previo son decidir no guardar comida chatarra en casa y animarte a hacer ejercicio programando un entrenamiento con un amigo. Los estudios demuestran que el compromiso previo es una manera eficaz de cambiar el comportamiento.

Encuentra apoyo social

Habla con tu cónyuge, un amigo o un familiar sobre el plan para beber menos. Ellos pueden ayudar a responsabilizarte y encontrar formas más saludables de manejar el estrés. Haz un plan para salir a caminar con tu amigo o pareja al final del día, por ejemplo, en vez de abrir una botella. “Es posible que tengas un amigo que te diga, ‘¿por qué no vamos a jugar al tenis o hacemos otra cosa para relajarnos después del trabajo?’”, dijo Kennedy. “Hay muchos beneficios en probar actividades saludables en vez de dedicarse al vino”.

Crear obstáculos

Establece reglas para reducir tu consumo de alcohol. Mary Reid, directora ejecutiva de Moderation Management, sigue una regla simple que la ayuda a evitar beber en exceso: cada copa de vino que bebe debe durar al menos una hora. “Mi herramienta más poderosa es cronometrar mis bebidas”, dijo. “Siempre les decimos a los nuevos miembros que tenemos botones de parada, pero simplemente los ignoramos”. Kennedy, en Driftwood, emplea una regla similar. Ella le dice a la gente que alterne cada bebida alcohólica que tengan con un vaso de agua.

Cambia tu rutina

Algunas personas beben más por hábito, que por deseo real de alcohol. Intenta sustituir tu bebida habitual por agua con gas u otra bebida. Mueller solía tomar un cóctel todas las noches mientras veía las noticias de la noche. Pero cuando redujo el consumo de alcohol, cambió a beber una taza de té o cerveza sin alcohol mientras veía las noticias y se dio cuenta de que solo necesitaba una bebida. “Ahora todavía tengo un vaso en la mano, pero no tiene alcohol”, dijo. “Es como si tener un vaso en la mano fuera el hábito y no el alcohol”.



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