Muy Oportuno

Decisiones y libertad

2021-05-11

Con la libertad podemos hacer o no hacer, hacer de un modo o de otro, emprender la decisión...

Por P. Fernando Pascual, LC

En ellas abrimos la mente y el corazón a ese gran reto de toda biografía humana.

A veces escuchamos o pensamos que la decisión del gobierno de subir los impuestos era inevitable. O que en aquel momento no teníamos alternativas y nos vimos obligados a dejar esa ciudad para emprender una nueva vida.

Son muchas las decisiones que consideramos casi automáticas, como determinadas por las fuerzas de los acontecimientos, las presiones de los familiares, las crisis económicas o las enfermedades más agresivas.

Sin embargo, si vemos las cosas con calma, nos daremos cuenta de que no existen decisiones predeterminadas, porque toda decisión auténticamente humana surge desde la libertad.

Es cierto que existen presiones y condicionamientos que parecen obligarnos a escoger algo sin posibilidad de alternativas. Pero también es cierto que todo aquello que acometemos desde una decisión está unido a la libertad.

La prueba más sencilla para comprobar esto radica en el hecho de que las decisiones pueden tomarse o no tomarse. Aquel gobierno que subió impuestos en ese momento difícil pudo no haberlos subido. O quien deja este año una la ciudad tenía la alternativa de esperar todavía un poco más de tiempo.

Además, las decisiones humanas pueden tomarse de un modo o de otro, con mayor atención a este aspecto o a otros. En el ejemplo de los impuestos subidos por el gobierno, podrían afectar a muchas categorías de personas o solamente a los que tuvieran mayores ingresos económicos.

Si encontrásemos “decisiones” que fueran inevitables, entonces no serían decisiones plenamente humanas, porque les faltaría el ingrediente de la libertad.

Con la libertad podemos hacer o no hacer, hacer de un modo o de otro, emprender la decisión ahora o en unos días, pedir consejo o deliberar en soledad.

Son muchos los aspectos que implican el uso de nuestra voluntad libre a la hora de tomar cualquier decisión en la vida, desde las más importantes a las que parecen casi sin relevancia.

Al reconocer el nexo insuprimible entre decisiones y libertad, tocamos un aspecto central de la dimensión ética que nos caracteriza como humanos. Desde esa dimensión surge la responsabilidad, y desde ella existe el derecho y el deber de pedir cuentas de las decisiones que cada uno haya realizado.
 



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