Diagnóstico Político

Guardia Nacional ¿cuál es la diferencia?

2019-03-13

Este panorama se completa, de acuerdo con Álvaro Vizcaíno, con el reto que tiene el...

 

Por Armando Reyes | Revista Siempre

Entrevista a Álvaro Vizcaíno | Catedrático de la Universidad Panamericana

Con la aprobación de la iniciativa de reforma constitucional para la creación de la Guardia Nacional en las legislaturas locales, además de la autorización de un presupuesto de 15 mil millones de pesos para su operación, y a la espera del nombramiento de quien será el comandante del nuevo cuerpo de seguridad que, en palabras del presidente López Obrador, podría ser un militar retirado, es un hecho que el principal elemento de la estrategia de seguridad del nuevo gobierno federal está a punto de entrar en funciones.

El propio mandatario ha señalado “estoy viendo qué es lo más conveniente”, con relación a quién encabezará la Guardia, que tendrá 50 mil efectivos para tareas de seguridad pública en las 266 coordinaciones territoriales en las que se dividió el país.

Pero la pregunta de si es en realidad lo que se necesita para enfrentar la cada vez más grave situación en materia de inseguridad, con delitos a la alza y escenas de violencia como las que se han vivido recientemente en Guanajuato.

La seguridad interior

Nuestro entrevistado explicó que el país tiene un problema muy serio de debilidad institucional en las policías municipales y estatales, “México tiene 651 municipios que no tienen policía y hay otros 661 que tienen 10 o menos policías, esto hace que poco más de la mitad, el 51.4 por ciento de los municipios del país tenga menos de 10 o ningún policía —según cifras oficiales de 2018—; por otra parte, en el terreno estatal hay una enorme falta de policías, en particular en ciertas entidades federativas, el promedio nacional es de 0.9 policías por cada mil habitantes, casi uno por cada mil, cuando el promedio de los países de la ONU es de tres policías, es decir, en el ámbito estatal tenemos una tercera parte del considerado número óptimo”.

Este panorama se completa, de acuerdo con Álvaro Vizcaíno, con el reto que tiene el nuevo cuerpo, relacionado con la manera en que se presente a la ciudadanía.

“Ante la falta de elementos municipales, estatales y federales, es necesario que —como en otros países— haya una nueva institución, que sea diferente a las policías y a los ejércitos, este es quizás el problema de la Guardia Nacional que se está construyendo, debe plantear con claridad cuál va a ser su concepto: qué haría diferente a las policías municipales, estatales y federal, y qué haría diferente a lo que hacen las fuerzas armadas en la actualidad”.

Otro elemento que agrega el especialista en este tema tiene que ver con el concepto de seguridad interior, algo que no ha logrado incorporarse a la legislación mexicana.

“En 47 países del mundo existen instituciones especializadas en seguridad interior, quizás en México el problema que tenemos es que el concepto de seguridad interior se satanizó. En 47 países hay instituciones intermedias diferentes a las policías y ejércitos que se especializan en seguridad interior, el problema conceptual en nuestro país es que se está planeando una institución para tareas de seguridad pública, cuando estas corresponden a las policías”.

Estado de fuerza

De acuerdo con Álvaro Vizcaíno, la Guardia Nacional será una institución grande, con más de 50 mil integrantes provenientes de las fuerzas armadas y 20 mil elementos nuevos.

“Si esta institución tiene mayoritariamente elementos en activo de las fuerzas armadas, que ya están desde hace dos décadas en tareas de seguridad pública, en realidad no harían diferencia porque nada más tendrían otro uniforme, quizá con otra formación adicional o complementaria de tipo policial, pero básicamente es el mismo estado de fuerza así sean 50 mil. La diferencia, en realidad, la harán los nuevos integrantes, pero reclutar 20 mil antes de diciembre parece que puede precipitar las cosas, hacerlas rápido pero no bien, lo más oportuno sería que el marco legal secundario establezca con claridad cuáles van a ser los procesos de convocatoria, reclutamiento, formación inicial, equipamiento, despliegue operativo e instalaciones que pueden utilizar”.

Vizcaíno tuvo la experiencia de contribuir a la formación de un cuerpo de seguridad, la Gendarmería, a la que toma como punto de referencia para revisar lo que se está haciendo en esta nueva coyuntura.

“Me toco participar de forma muy activa en la construcción de la División de Gendarmería de la Policía Federal. El proceso tardó año y medio, luego de la convocatoria e inscripción de cerca de 130 mil aspirantes, de ahí hubo un proceso de entrevistas, se depuró el listado para enviar a control de confianza, en él se aplicaron 18 mil exámenes. El control de confianza es un proceso que puede tardar dos meses a tiempo acelerado, porque las capacidades de evaluación de confianza del país son las mismas, ya están dadas, la institución que tiene más capacidad es la Policía Federal que tiene un número determinado de evaluaciones diarias, porque ocupa poligrafistas, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y personal especializado. el Ejército tiene también capacidades, pero limitadas. Es necesario un programa de formación inicial conforme al programa rector de profesionalización actual y de acuerdo a la ley; el programa mínimo de formación es de seis meses para un perfil de reacción, el programa utilizado con quienes formaron la Gendarmería, a partir del reclutamiento de nuevo ingreso, duró ocho meses; el equipamiento, también tiene un proceso y, al final del día, todo requiere presupuesto”.

Por lo anterior, nuestro entrevistado recomendó revisar el proceso de planeación del nuevo organismo.

“Tiene que haber un ejercicio de planeación muy cuidadoso para que nazca de manera correcta una institución tan necesaria como la Guardia Nacional”.

Guardia o policía

“El término de guardia quizá no es el más afortunado. Probablemente en los inicios de proyecto quienes asesoraron no lo hicieron del todo bien. El nombre genérico en el ámbito internacional es gendarmería, la primera institución que se creó en el mundo fue la francesa, tiene antecedentes desde el siglo XIV y se constituyó como gendarmería en el siglo XVIII, en 1720; las especies son carabineros, guardias civiles e incluso, en algunos países, se les llama fuerza de hermano o de otros modos. Solo en tres países del mundo se llaman guardias nacionales: Túnez, Bolivia y Portugal. En nuestro país quienes asesoraron pensaron que la institución, que ya se enunciaba en el texto de la Constitución, no se estaba usando y que quizá sería más sencillo emplear esa categoría para crear esta figura intermedia entre policías y ejércitos, pero a lo que se refiere en nuestra constitución como guardia nacional, al menos hasta antes de la reciente reforma, era una copia de una institución estadounidense creada para tener una reserva de civiles, con cierta preparación, para ser llamados en casos de emergencia, de perturbación del orden o de guerra”.

De acuerdo a un análisis que realizó, con base en experiencias de 47 países, lo que podría lograr el nuevo cuerpo depende de la orientación que se le quiera dar a la Guardia Nacional.

“Hay una tendencia internacional para que estas instituciones sean civiles. Hay modelos militares que son eficientes, pero dependen de contrapesos, de equilibrios y de una serie de factores, como en Italia en donde hay un modelo eficiente de gendarmería militar, pero quizá las condiciones de México e Italia son distintas. El mejor modelo y la tendencia internacional es construir una institución que tenga un mando civil y que los integrantes sean, en su mayor parte, resultado de un reclutamiento nuevo: civiles con formación policial y un complemento militar, porque sino no sería una gendarmería o una guardia.

Estas instituciones se caracterizan por tener una disciplina militar, lo que no significa que sean militares, son policías con capacidades superiores, que se dedican a atender zonas con debilidad institucional (como falta de policía), tienen una amplia capacidad de despliegue operativo, no cuentan con una presencia permanente porque no deben suplir a las policías estatales o municipales.

Por eso el problema conceptual es definir que no debe ser una institución para la seguridad pública, sino una especializada en seguridad interior, que requiere tener su propio programa de formación y reclutamiento, que debe ser creada a partir de civiles aunque se tarde, debe ser creada a largo plazo”.


 



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