Pura Demagogia

Siervos de la nación

2019-09-11

No es extraña, entonces, la advertencia que lanzó el pasado 29 de agosto : “Si...

 

Por Beatriz Pagés | Revista Siempre

El PRD ya fue víctima y testigo de algo parecido. Cuando López Obrador siente que ya no tiene el control sobre el partido que dirige, lo abandona y forma otro.

No es extraña, entonces, la advertencia que lanzó el pasado 29 de agosto : “Si Morena se echa a perder renunciaría a él y le cambiaría de nombre”.

¿Cuál es ese nombre?: “Siervos de la Nación”. Denominación con la que bautizó al ejército de 17 mil personas, militantes de Morena, –que reciben entre 8 mil y 27 mil pesos de salario– y recorren el país para repartir programas sociales y elaborar un Censo de Bienestar con evidentes fines electorales.

Yeidckol Polevnsky, dirigente de ese partido, confirmó que el presidente tiene en mente la posibilidad del abandono. “Si López Obrador se va del partido, me voy con él”.

El  manotazo presidencial tiene que ver con el hambre de poder, la anarquía y crisis legislativa que han provocado las prácticas ilegales, la vocación autoritaria y la ambición reeleccionista de Morena en el Congreso.

La guerra entre Martí Batres y Ricardo Monreal en la Cámara de Senadores sumada a la reelección de Porfirio Muñoz Ledo en San Lázaro ha minado seriamente la imagen del partido con el que López Obrador ganó las elecciones.

La Cuarta Transformación no ha llegado al país, pero sí a Morena. Un movimiento, aparentemente, de causas y principios ya se convirtió y se dejó ver como una trastienda de vulgares ambiciones.

Si AMLO amenaza con dejar Morena es porque ya no le sirve. ¿Y por qué ya no le sirve?

Tal vez porque ya se dio cuenta que ha llegado el momento de deshacerse de los radicales. Que los ultras le fueron útiles para llegar, pero le estorban para gobernar.

Morena está utilizando la mayoría que tiene en el Congreso Federal y en gran parte de los congresos locales, para aprobar reformas arbitrarias y anticonstitucionales que están dinamitando las reglas de la democracia.

La destitución ilegal del Fiscal de Veracruz, Jorge Winckler; la aprobación de la Ley Bonilla en Baja California para alargar el mandato del gobernador; la marginación de la oposición en el Congreso de Quintana Roo y en el Poder Legislativo de otras entidades, son consecuencia de las decisiones despóticas de Morena.

Morena le resta al Presidente espacios de control y de gobernabilidad.

Aunque no lo diga y en apariencia no lo acepte, AMLO sabe que la parálisis económica –sumada al caos legislativo– puede convertirse, en cualquier momento, en una crisis social y política que haga abortar su proyecto.

Así, la idea de ponerle punto final a Morena es de interés nacional y está íntimamente relacionada con la sobrevivencia de su gobierno.

Le estorban diputados y senadores dogmáticos, pero también secretarios de Estado que ya se sienten más que el presidente. ¿Verdad Manuel Bartlett? A quien López Obrador tuvo que recordarle –cuando se resolvió el asunto de los ductos– que quien mandaba era él.

La debilidad de un Jefe de Estado fuerte está en su gente. Unos inexpertos y arbitrarios, otros agandalladores y casi todos  intolerantes. Colaboradores que, incluso, le faltan al respeto, ¿verdad Pacto Ignacio Taibo II? Y a quienes tolera por extrañas razones.

El enemigo de López Obrador, entonces, no está afuera, entre fifís,  conservadores o reaccionarios. La piedra la tiene adentro, en su propia casa y se llama Morena.


 



regina

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