Tras Bambalinas

Antifa: el grupo que Donald Trump planea designar como terrorista

2020-06-02

En su búsqueda de culpables por las protestas que han sacudido el país, el presidente...

Por Nicholas Bogel-Burroughs y Sandra E. Garcia, The New York Times

El anuncio del presidente estadounidense en Twitter atrajo nueva atención a los manifestantes antifascistas, a los que culpó por incitar a la violencia en las protestas.

En su búsqueda de culpables por las protestas que han sacudido el país, el presidente Donald Trump dijo el 31 de mayo que Estados Unidos designaría a antifa como organización terrorista. La denominación antifa cobija a activistas de extrema izquierda antifascistas.

Los críticos del presidente señalaron, sin embargo, que Estados Unidos no tiene una ley de terrorismo interno y que antifa, una contracción de “antifascista”, no es una organización con un líder, una estructura definida o funciones determinadas para sus miembros.

Más bien, antifa es un movimiento de activistas cuyos seguidores comparten filosofía y tácticas. Han dado a conocer su presencia en protestas en todo el país en los últimos años, incluida la manifestación “Unite the Right” en Charlottesville, Virginia, en 2017.

¿Quiénes son los miembros de antifa?

Es imposible saber cuántas personas se consideran integrantes. Sus seguidores reconocen que el movimiento es reservado, no tiene líderes oficiales y está organizado en células locales autónomas. También es solo uno dentro de una constelación de movimientos de activistas que se han reunido en los últimos años para oponerse a la extrema derecha.

Los miembros de antifa hacen campaña contra acciones que consideran autoritarias, homofóbicas, racistas o xenófobas. Aunque antifa no está afiliado a otros movimientos de izquierda —y a veces es visto como una distracción por otros organizadores— sus miembros a veces trabajan con otras redes activistas locales que se están uniendo en torno a los mismos temas, como el movimiento Occupy o Black Lives Matter.

¿Cuáles son sus objetivos?

Los partidarios generalmente buscan evitar que lo que ven como grupos fascistas, racistas y de extrema derecha tengan una plataforma para promover sus puntos de vista, argumentando que la demostración pública de esas ideas lleva a atacar a las personas marginadas, incluyendo minorías raciales, mujeres y miembros de la comunidad LGBTQ.

“El argumento es que el fascismo anti militante constituye inherentemente defensa propia, por la violencia históricamente documentada que los fascistas plantean, especialmente a las personas marginadas”, dijo Mark Bray, profesor de historia en la Universidad de Rutgers y autor de Antifa: el manual antifascista.

Muchos organizadores de antifa también participan en formas más pacíficas de organización comunitaria, pero creen que usar la violencia está justificado por su punto de vista de que si los grupos racistas o fascistas pueden organizarse libremente, “inevitablemente resultará en violencia contra las comunidades marginadas”, dijo Bray, cuya defensa del movimiento antifascista provocó críticas y generó apoyo en el Dartmouth College cuando era profesor allí.

¿Cuándo comenzó el movimiento?

Aunque el diccionario Merriam-Webster dice que la palabra “antifa” se usó por primera vez en 1946 y se tomó prestada de una frase alemana que indicaba una oposición al nazismo, más personas comenzaron a unirse al movimiento en Estados Unidos después de la elección de 2016 de Trump, para contrarrestar la amenaza que creían que representaba la llamada derecha alternativa (o alt right en inglés), dijo Bray.

Uno de los primeros grupos en Estados Unidos en usar el nombre fue Rose City Antifa, que dice que fue fundado en 2007 en Portland, Oregón. Tiene un gran número de seguidores en redes sociales, donde comparte noticias y a veces tratan de revelar las identidades o datos personales de figuras de la derecha.

El movimiento antifa ganó más visibilidad en 2017 después de una serie de eventos que pusieron de relieve a los manifestantes antifascistas, incluido el puñetazo a un destacado miembro de la alt right; la cancelación de un evento de un escritor de derecha en la Universidad de California, Berkeley; y su confrontación con manifestantes nacionalistas blancos en Charlottesville, que se volvió violenta.

¿Qué distingue a antifa de otros grupos de protesta?

Bray dijo que los grupos antifa a menudo usan tácticas similares a las de los grupos anarquistas, como vestirse de negro y usar máscaras. Los grupos también tienen ideologías superpuestas, ya que ambos a menudo critican el capitalismo y buscan desmantelar las estructuras de autoridad, incluidas las fuerzas policiales.

¿Cuál ha sido la reacción de políticos y otras figuras?

El movimiento ha sido ampliamente criticado entre la corriente principal de izquierda y derecha. Después de las protestas en Berkeley, California, en agosto de 2017, la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, denunció “las acciones violentas de personas que se hacen llamar antifa” y dijo que deberían ser arrestadas.

Las publicaciones y los políticos conservadores habitualmente critican a los partidarios de antifa, de quienes dicen buscan bloquear la expresión pacífica de puntos de vista conservadores. Estas críticas apuntan a momentos en los cuales los supuestos miembros de antifa ha sido acusados de golpear a los seguidores de Trump.

Ruth Ben-Ghiat, una profesora de historia en la New York University que estudia el fascismo, dijo que le preocupaba que las tácticas de antifa pudieran alimentar lo que, según ella, eran falsas equivalencias que buscaban equiparar la violencia de la izquierda con los ataques de la derecha, como el asesinato de un manifestante en Charlottesville por un hombre que había expresado puntos de vista supremacistas blancos.

“Lanzar un batido de leche no es equivalente a matar a alguien, pero debido a que la gente en el poder está aliada con la derecha, cualquier provocación, cualquier disidencia contra la violencia de derecha, fracasa”, dijo la profesora Ben-Ghiat en una entrevista el año pasado.

Entre 2010 y 2016, el 53 por ciento de los ataques terroristas en Estados Unidos fueron realizados por extremistas: el 35 por ciento por extremistas de derecha y el 12 por ciento por extremistas de izquierda o ambientalistas, según un consorcio liderado por la Universidad de Maryland que estudia el terrorismo.

La militancia de la izquierda puede “convertirse en una justificación de aquellos en el poder y sus aliados en la derecha para tomar medidas enérgicas”, dijo la profesora Ben-Ghiat. “En estas situaciones, la izquierda, o antifa, se colocan históricamente en situaciones imposibles”.



Jamileth