Vuelta al Mundo

Trump traiciona a los kurdos

2019-10-22

Trump dice cumplir con su promesa electoral de acabar con la participación de EU en...

Política Exterior

La invasión por el ejército turco de zonas del Kurdistán sirio después de que Donald Trump anunciara la retirada de sus fuerzas militares, ha confirmado el viejo dicho kurdo de que “sus únicos amigos son las montañas”, por las muchas traiciones sufridas por parte de las grandes potencias tras la desaparición del imperio Otomano en 1918.

Desde entonces los kurdos –la mayor nación sin Estado del mundo, con 40 millones de personas– están dispersos entre Turquía, Irán, Irak y Siria. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, asegura que el objetivo de la invasión es crear una zona segura de 450 kilómetros de largo y 30 de profundidad en el noreste sirio, donde se asienten los 3,6 millones de refugiados sirios que su país acoge y a quienes culpa de su declinante popularidad.

Si limpia étnicamente Rojava, como llaman los kurdos sirios a la región en la que representan al 75% de su casi millón de habitantes, Ankara alterará su demografía con una nueva mayoría árabe que sustituirá a los kurdos, que huyen en masa hacia el Sur a medida que avanza el ejército turco. Según Naciones Unidas, unos 160,000 ya han abandonado la zona.

Desde los años veinte del siglo pasado, Turquía ha movido a distintas poblaciones –circasianos, caucasianos, albaneses, kirguizos…– al Kurdistán y al norte de Chipre para desplazar a los etnias nativas. En 1925, 1930 y 1937, Turquía aplastó tres rebeliones kurdas. Desde 1980, combate la insurgencia armada del secesionista Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).

Con sus importantes recursos petroleros y un gobierno autónomo de facto desde 2012, los kurdos sirios han creado un embrión de Estado, similar al del Kurdistán iraquí, en un 25% del territorio sirio. Turquía quiere evitar, a cualquier precio, su consolidación debido a la estrecha alianza de las Unidades de Protección Popular (YPG) –la milicia que lidera las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF)– de unos 10,000 combatientes, con el PKK, que tanto Estados Unidos como la Unión Europea consideran una organización terrorista. Pero tal vez sea demasiado tarde.

Las unidades militares integradas por kurdos sirios, iraquíes y turcos, que con el apoyo de EU han combatido a Dáesh en Irak y Siria, han otorgado ya al Kurdistán todos los atributos de una nación, excepto la soberanía.

Trump, sin embargo, dice cumplir con su promesa electoral de acabar con la participación de EU en “ridículas guerras perpetuas”, aunque con su decisión ha provocado una crisis humanitaria y un éxodo de refugiados. Tras perder unos 12,000 hombres en su lucha contra los yihadistas, las YPG han calificado la retirada estadounidense como “una puñalada en la espalda”.

Las YPG mantenían en su poder a unos 10,000 combatientes de Dáesh, capturados tras la caída del califato yihadista y que ahora por los bombardeos turcos se han visto liberados de la prisión del campamento de refugiados de Al Hol. Entre ellos había unos 2,500 combatientes europeos, cuyo paradero se desconoce. Según Thierry de Montbrial, presidente del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, Trump ha concedido una segunda oportunidad a Dáesh, que ha perdido sus territorios pero “ha sobrevivido, oculto y temible”.

Si Siria, que ha tachado la incursión turca de flagrante violación de su soberanía, responde con la fuerza, Ankara podría invocar el Artículo 5 de la OTAN de defensa colectiva. Nada complacería más a Moscú, que se ha convertido en el supremo árbitro político en Siria por su alianza con el régimen de Damasco. Las tropas rusas patrullan ya las áreas abandonadas por EU. Según Konstantin Kosachev, presidente del comité de Relaciones Exteriores del Senado ruso, al buscar una solución militar a los problemas sirios, “Turquía crea uno nuevo y exacerba los antiguos”.

Gamal Abdel Gawad, analista del Centro Al Ahram de Estudios Estratégicos de El Cairo, cree que a partir de ahora, los países de la región tendrán que replantear sus cálculos estratégicos porque Washington ha dejado de ser un “aliado confiable”. No es el único que lo cree. La UE ha decretado un embargo de armas a Turquía cuya entrada en vigor dependerá de cada uno de sus países miembros. Erdogan ha advertido de que “abrirá las puertas” de Europa a los 3,6 millones de refugiados sirios si la UE define sus “operaciones” en Siria como una invasión.

Washington, por su parte, ha anunciado sanciones a los ministerios turcos de Interior, Energía y Defensa, lo que los aislará del sistema financiero global. La Casa Blanca, sin embargo, no ha cancelado la visita de Erdogan a Washington, programada para el 13 de noviembre. A su vez, el Congreso prepara un paquete de sanciones contra Turquía que incluye la prohibición de venta de armas. Si entra en vigor –y Trump no las veta– las sanciones significarán el final de la alianza militar de 70 años entre Washington y Ankara. Según The New York Times, el Pentágono planea retirar las 50 armas nucleares tácticas que tiene en la base aérea de Incirlik, a 350 kilómetros de la frontera siria.



Jamileth