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Europa reanima al Madrid

2019-10-22

Gira y gira la noria de Zidane. Rastrea y rastrea en cada partido. Sobre todo con el tercer jugador...

Por JOSÉ SAMÁNO | El País

Al borde del precipicio, el Madrid se rearmó en la Copa de Europa y salió de Estambul consolado por una victoria de urgencia. Lo hizo tras un partido en el que tuvo más juego que goles, por más que acribillara la portería del Galatasaray. A un traspié del infierno, a un Madrid más jabato, esta vez con el remangue necesario, solo le faltó instinto de chacal. Con cerca de una treintena de remates se quedó corto en el marcador. Tuvo a tiro una noche menos angustiosa. Courtois, espléndido en tres paradas en el primer tiempo, ya no tuvo papel tras el descanso, cuando el Real tuvo atornillado a su convulso y ramplón rival. Un triunfo que no solo evitó una columpiada colosal, sino que subrayó para bien no solo al portero belga, sino a Valverde y Rodrygo, matriculados con nota en el primer éxito europeo de los blancos desde el pasado mes de febrero.

Gira y gira la noria de Zidane. Rastrea y rastrea en cada partido. Sobre todo con el tercer jugador de ataque. Bale, enigmáticamente fuera de Estambul en un día crítico para el Madrid, es un tiro al aire. Y por su zona opositan Vinicius y Rodrygo. Esta vez le tocó presentar enmienda a Rodrygo, lanzado al ruedo turco con 18 años y medio tiempo de expansión en LaLiga. Dispuesto a no ser un fulgurante cometa, ni un segundo tardó el jovenzuelo brasileño en dejar huella. Tiempo para activar a Hazard en el primer asalto visitante al rancho de Muslera, portero-capitán, un clásico del Galatasaray. No fue un arranque espasmódico. Esta vez, el Real, tan proclive a llegar tarde a los partidos, fue puntual como nunca. Desde el recluta Rodrygo —con él ZZ se jugó su futuro— al último madridista, todos se sintieron mosqueteros desde la madrugada del encuentro.

El Madrid, solidario, fluía. Ya fuera por la vía del descarado Rodrygo o por la ruta de Hazard, por más que aún no sea Hazard. También sumaba la baliza de Benzema, la hipnótica muleta de Kroos o las marchas de ese Pogba charrúa que se intuye en Valverde. Todo eran buenas noticias para el Real, salvo el cráter entre sus dos centrales, por donde Andone cazó con mucho horizonte dos remates que sintonizaron al mejor Courtois como madridista. Inquietante para los de Zidane. En una jornada de fraternidad, con todos enchufados, el Galatasaray, con muy poco, le comprometió. Sin un turco titular, el equipo del eterno Fatih Terim tira hoy del caladero de LaLiga (Donk, N’Zonzi, Mariano, Andone, Feghouli, Babel, Emre Mor). De momento, al gran clásico del fútbol turco no le alcanza para su liga, y mucho menos para la exigente Copa de Europa. Tan calientes están las cosas por su barrio que pasada la hora el marroquí Belhanda se fue del campo despotricando sin tapujos contra su hinchada.

El partido, pese a la notable diferente escala de unos y otros, tenía llegadas en cada portería. Mal asunto para el Madrid, por lo que supone de riesgo si el equipo más ilustrado no cierra el debate. El mejor juego visitante no se traducía en tiros a puerta. Amenazaba más el Madrid, pero los focos eran para Courtois. Hasta que Benzema y Hazard se citaron con una pared —esa suerte indefendible en el fútbol—. El belga quiso pedir de nuevo hora al francés, pero su pase derivó hacia Kroos. El alemán ajustó el punto de mira con un disparo raso, pero la pelota rebotó en Seri y cogió un vuelo insuperable para Muslera.

Aun con ventaja en el marcador y el afán colectivo, el equipo español no daba con el punto terminal. Méritos hacía, pero en el fútbol, con tantos guiños imprevistos, no siempre puntúan. Línea por línea siempre hubo un Madrid mejor que el de Mallorca. A la firmeza de Courtois se sumó la consistencia de Valverde, jugador de zancada atómica y productivo en todos los sectores. Y no fue un cadete cualquiera Rodrygo, hoy más concreto que Vinicius. No se arruga, tiene destreza y su juego es panorámico. A su edad, en una caldera como la de Estambul y en una noche de posibles desvelos, Rodrygo se graduó hasta que hacia el minuto 80 no pudo disimular los calambres. Jovic le tomó el relevo en su primer paso por la gran pasarela mundial del fútbol de clubes.

Ya en el segundo acto, el Madrid no precisó de Courtois y atacó con la misma perseverancia. Pero con una sobresaliente diferencia: la portería, aunque no llegara el gol, no se le hizo tan borrosa. Todo lo contrario. El Real produjo sin éxito una batería de remates, por fuera y por dentro. Muslera tuvo mucha faena. Cada arreón blanco sugería el gol, pero es sabido que éste no siempre es hijo del juego. El bingo anestésico se le negó de tal manera que Hazard, burlado Muslera y con la puerta abierta de par en par, estrelló el balón en el travesaño. Negado el gol sedante, el Madrid salvó al menos su viaje por esta Champions, mucho más despejada tras su paso por Estambul y la zurra del PSG al Brujas (0-5). No solo respira en Europa. Gente como Valverde y Rodrygo salieron de Turquía al grito de: ¡Presentes!
 



regina

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