Ecología y Contaminación

Estos elefantes defienden al planeta de la crisis climática, pero corren peligro

2019-08-22

Los elefantes de selva —una especie en peligro de extinción emparentada con los...

Por Rachel Nuwer | The New York Times

La caza furtiva desestabiliza los países, altera los ecosistemas y amenaza la biodiversidad. Un estudio reciente sugiere otra consecuencia más: algunos tipos de caza furtiva quizá también aceleren la crisis climática.

Los elefantes de selva —una especie en peligro de extinción emparentada con los elefantes africanos de sabana, que son más grandes— promueven el crecimiento de grandes árboles que son perfectos para almacenar carbono, según una investigación publicada en la revista Nature Geoscience.

Según los cálculos de los científicos, si los elefantes de selva desaparecen, la selva tropical de África central perderá alrededor de 3000 millones de toneladas de almacenamiento de carbono, el equivalente a las emisiones totales de CO2 de Francia durante veintisiete años.

“Este nuevo artículo señala algo que en África central hemos sospechado desde hace mucho tiempo, pero ahora este grupo ha contribuido al asunto con ciencia de verdad”, dijo Fiona Maisels, científica de la conservación en la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre y en la Universidad de Stirling en Escocia.

“Con la pérdida de los elefantes de selva, la pérdida de las reservas de carbono puede agregarse a la lista de servicios al ecosistema que ya no proporcionarán estos animales”, explicó.

En años recientes, los investigadores han entendido de manera más detallada el vínculo entre los animales y el clima. Los herbívoros silvestres, por ejemplo, pueden reducir la intensidad y la frecuencia de los incendios que emiten gases de efecto invernadero. Las emisiones de metano del ganado contribuyen de manera importante al calentamiento global.

Los científicos también han sabido durante décadas que los grandes herbívoros como los elefantes desempeñan una función importante a corto plazo en los ecosistemas, pues promueven la biodiversidad, reciclan nutrientes y dispersan semillas.

Fabio Berzaghi, ecologista del Laboratorio de Ciencias del Clima y del Medioambiente en Francia y autor principal del nuevo estudio, sospecha que los elefantes quizá también desempeñan un papel esencial a largo plazo en el desarrollo de la selva tropical de África, la segunda más grande solo superada por la Amazonía.

La Amazonía perdió a sus grandes herbívoros hace 12,000 años, entre ellos los perezosos terrestres que pesaban más de tres toneladas, unas criaturas parecidas a los elefantes llamadas gonfoterios y los gliptodontes, similares a los armadillos pero del tamaño de autos pequeños.

La pérdida de estos y otros herbívoros de gran tamaño probablemente contribuyó a una mayor densidad de árboles más pequeños en la Amazonía, con una cantidad total de vegetación más pequeña en comparación con la selva tropical de África.

“Pensábamos que los elefantes quizá contribuían a las diferencias entre las selvas de estos dos continentes”, comentó Berzaghi. “También queríamos saber cuáles serían las consecuencias a largo plazo de perder estas especies”.

Berzaghi y sus colegas seleccionaron dos sitios de estudio. Uno se encuentra en la República Democrática del Congo, donde los elefantes desaparecieron hace treinta años debido a la caza furtiva; el otro es la República del Congo, donde había grandes cantidades de elefantes hasta hace poco.

Ambos lugares eran relativamente vírgenes y solo diferían en cuanto a la presencia o la ausencia de elefantes. Los investigadores midieron el tamaño de los troncos de todos los árboles en las áreas de estudio y tomaron nota de las especies, lo cual les proporcionó una idea de los efectos a corto plazo de la ausencia de elefantes.

Para determinar los efectos a largo plazo, crearon un modelo en computadora que simulaba las funciones básicas de la selva tropical africana, incluyendo el crecimiento, la muerte, la competencia, la fotosíntesis y la reproducción de los árboles. El modelo les permitía incluir o excluir a los elefantes.

Los elefantes de selva derriban casi exclusivamente los árboles con un diámetro de 30 centímetros o menos, y prefieren comer árboles de madera blanda y rápido crecimiento. Al despejar el sotobosque de vegetación, según hallaron los investigadores, los elefantes no solo alteran la composición vegetal, sino que también afectan la penetración de la luz y la disponibilidad del agua.

Esto da como resultado un ecosistema que favorece a los árboles grandes de madera blanda y lento crecimiento. Ese tipo de especies almacena significativamente más carbono que el volumen equivalente de árboles más pequeños de madera blanda.

“Para los árboles, se trata de un intercambio; no puedes tenerlo todo”, dijo Berzaghi. “O inviertes en un crecimiento veloz o en construir mucha estructura con carbono para ser más resistente”.

Al extrapolar sus hallazgos a toda la selva tropical africana, Berzaghi y sus colegas hallaron que la desaparición de elefantes daría como resultado una pérdida de vegetación del siete por ciento, el equivalente a 3000 millones de toneladas de almacenamiento de carbono.

Dicho de otra forma, los elefantes proporcionan un servicio de almacenamiento de carbono con un valor de 43,000 millones de dólares.

“Este es el primer estudio que he visto en el que se atribuyen grandes cambios de multimegatones en el carbono a especies específicas”, dijo Rosie Fisher, una científica del Centro Nacional de investigación Atmosférica en Boulder, Colorado, quien no participó en la investigación. “De verdad abre una nueva frontera en la manera en que entendemos las interacciones entre los animales grandes y el almacenamiento de carbono”.

Con la excepción de algunas poblaciones sobrevivientes, los elefantes de selva están funcionalmente extintos en casi todo su antiguo hábitat de 2.201.489 kilómetros cuadrados. La especie disminuyó un 62 por ciento de 2002 a 2011, según hallazgos de Maisels y sus colegas, y la caza furtiva ha continuado en gran medida sin controles desde entonces.

Según Iain Douglas-Hamilton, fundador de Save the Elephants, una organización conservacionista con sede en Kenia, la caza se ha extendido recientemente a Gabón, un país que contiene la mitad de los elefantes de selva que quedan en el mundo y que antes estaba protegido de la caza furtiva gracias a su relativo aislamiento.

“Este estudio llega en un momento en el que los elefantes de selva se ven más amenazados que nunca”, comentó Douglas-Hamilton. “Es espantoso que justo ahora que comenzamos a entender que los elefantes tienen un papel fundamental en el almacenamiento del carbono en África, también estén sufriendo la amenaza real de la erradicación”.

Una limitación del estudio, dijo Berzaghi, es que no sabemos cuánto carbono ya se ha perdido debido al declive de los elefantes. No obstante, agregó, parece definitivo que frenar la caza furtiva y restaurar las poblaciones de elefantes de selva traería beneficios climáticos.

“Cada vez hay más pruebas de que los elefantes son una especie clave que no solo beneficia a su ecosistema, sino a todos los ecosistemas”, explicó. “El cambio climático es un problema complejo que probablemente requerirá de muchas soluciones pequeñas, y esta podría ser una de esas soluciones”.



Jamileth