Internacional - Economía

Las potencias petroleras buscan un pacto para frenar la sangría de precios

2020-04-08

Un tanque de almacenamiento de crudo en Texas (EE UU).ANGUS MORDANT / REUTERS

Por IGNACIO FARIZA | El País

Madrid - 08 ABR 2020 - 17:30 CDT Dos de los tres mayores productores de petróleo del mundo, Arabia Saudí y Rusia, buscan este jueves un nuevo acuerdo de recorte de la producción que permita un respiro en un mercado bajo mínimos. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP, liderada de facto por Riad) y el país euroasiático se sentarán a la mesa, por vía telemática, para tratar de pactar un recorte en la oferta que compense una demanda en caída libre por el avance de la pandemia. Ambos países, sin embargo, condicionan el pacto a que Estados Unidos —la tercera pata clave del mercado y erigido ya en primer productor mundial gracias a la revolución del fracking—, Canadá o Brasil se comprometan también a recortar los bombeos. El crudo brent, el de referencia en Europa, cotiza ahora en el entorno de los 30 dólares, tras haber llegado a caer en las últimas semanas por debajo de los 25, su mínimo en 18 años.

Riad, Moscú, Washington —donde los fraqueros de Texas ya han hecho sonar las alarmas: si los actuales niveles de cotización se prolongan la viabilidad de muchas firmas del sector está en entredicho— y el resto de actores del mercado necesitan urgentemente un acuerdo que ponga fin a la guerra de precios en la que están inmersos. Y, sin embargo, todo está en el aire, con unos mimbres todavía débiles para la fumata blanca: el encuentro virtual de este jueves se iba a celebrar inicialmente el lunes, pero las disensiones internas forzaron su aplazamiento; e Irán, miembro destacado de la OPEP y recurrentemente entre los 10 mayores exportadores del mundo, ha sido el último en visibilizar una brecha que sigue siendo profunda. “La vaguedad [de las posiciones] en torno al encuentro ministerial es preocupante”, subrayó a última hora del martes el titular iraní de Petróleo, Bijan Zanganeh, en una carta remitida a su homólogo argelino, el país que ostenta la presidencia rotatoria del cartel. En la misiva, Zanganeh criticaba que iniciar un encuentro “en ausencia de consenso” sería un mensaje fallido incluso antes de comenzar, que “puede agravar aún más el actual entorno de precios bajos”. A la llamada de los ministros de la OPEP el viernes otro encuentro telemático de los responsables de Energía del G20 en el que se tratarán de cerrar los flecos pendientes para posibilitar una reducción de la oferta global.

Venezuela, otro miembro del cartel y el país con las mayores reservas de crudo del planeta —aunque inmerso en una enorme crisis, que afecta también a su capacidad de producción— ya ha anunciado por boca de su presidente, Nicolás Maduro, que pedirá en la reunión unos “precios justos y estables". “Lo he dicho y lo repito: la estabilidad y la recuperación futura de la economía y las finanzas mundiales dependen los acuerdos de la OPEP+ [u OPEP ampliada, que también incluye a Rusia y a otros países de su órbita]. A buen entendedor, pocas palabras bastan", ha apuntado el mandatario. Caracas, como el resto de productores latinoamericanos, necesita como el comer un acuerdo que frene las ventas a pérdidas a las que se están viendo obligados en el actual entorno de precios, cercano a mínimos de dos décadas. A diferencia de otros colosos, como las propias Arabia Saudí o Rusia, el músculo financiero de estos países —y, por lo tanto, su capacidad de aguante— es notablemente menor.

La semana pasada, Donald Trump anunció la proximidad de un pacto entre saudíes y rusos para reducir la oferta en entre 10 y 15 millones barriles diarios (casi la décima parte de la producción mundial, un tijeretazo sin parangón). Este miércoles, víspera de la reunión, el país norteamericano ha reducido en casi un 8% su previsión de producción de petróleo en 2020, una señal de que la oferta pica a la baja incluso antes de cualquier acuerdo entre Gobiernos. Además, para tratar de elevar la presión sobre el reino del desierto, un grupo de senadores republicanos ha promovido en las últimas horas un proyecto de ley que supondría la retirada de tropas, misiles y otros sistemas de defensa de Arabia Saudí —un aliado histórico en Oriente Próximo— si no se aviene a recortar su oferta petrolera, según Reuters.

A renglón seguido de Trump, su homólogo ruso, Vladímir Putin, mostró el pasado viernes su disposición a aceptar un recorte de los bombeos siempre y cuando Washington también se comprometiese a hacer lo propio, provocando un rebote de los precios desde mínimos. Este miércoles, sin embargo, el Kremlin ha optado por la cautela. “Esperemos a mañana o pasado mañana”, ha deslizado un portavoz del Gobierno ruso al tiempo que rechazaba la sugerencia estadounidense, a través de la estadística hecha pública este miércoles, de que su producción ya viene a la baja: Moscú, como Riad, quiere mucho más.

El precedente de la última reunión de la OPEP+ en marzo, cuando todo saltó por los aires, cualquier acuerdo previo de reducción de oferta pasó automáticamente a ser papel mojado y Arabia Saudí respondió a la ruptura con Rusia con un brutal incremento de su producción hasta máximos históricos, sigue siendo una sombra demasiado alargada. Entonces ya se sabía que el impacto del coronavirus sobre el mercado petrolero iba a ser severo, pero los Gobiernos occidentales aún no habían echado el cerrojo total para evitar la propagación del virus, las aerolíneas todavía seguían operando la mayor parte de sus rutas, la actividad en las fábricas no se había congelado y los coches todavía circulaban por las calles. Hoy, el panorama es muy distinto: prácticamente cualquier rastro de actividad que implicase el consumo de crudo (salvo el transporte de lo más básico) ha desaparecido y los cálculos más recientes apuntan a que la pandemia ha reducido en aproximadamente un 30% la demanda mundial de crudo. Con esas cifras encima de la mesa, el acuerdo entre productores se antoja más necesario que nunca.
 



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