Religión

Los niños exploradores declaran bancarrota en un intento por sobrevivir la avalancha de acusaciones de abuso

2020-02-20

Es probable que el tribunal de bancarrota de Delaware que maneja el caso ponga un alto a las...

Por Mike Baker, The New York Times

El grupo, al que pertenecen más de dos millones de jóvenes, sigue la estrategia de las diócesis católicas y los grupos de gimnastas de EE. UU. para protegerse en medio de casos de abuso sexual.

Con la esperanza de contener una avalancha cada vez mayor de demandas por abuso sexual, el 18 de febrero, la organización de Los Niños Exploradores de Estados Unidos (Boy Scouts of America) buscó protección en un tribunal de bancarrota, donde solicitó acogerse al Capítulo 11, que le permitirá seguir en operaciones y enfrentar los cuestionamientos sobre el futuro del movimiento de escultismo de cien años de antigüedad.

Fue la organización a nivel nacional la que solicitó la protección de bancarrota, la cual no involucraría a los consejos locales de todo Estados Unidos que dirigen programas de escultismo de manera cotidiana, según la institución. A pesar de esto, el caso echa a andar la que posiblemente sea una de las reestructuraciones financieras más complejas e inciertas de la historia del país. Miles de personas ya han realizado acusaciones sobre los abusos que sufrieron mientras fueron exploradores, y se espera que muchas más sigan el ejemplo.

Los niños exploradores, cuya misión para promover el patriotismo, la valentía, la independencia y virtudes similares fue consagrada en una extraña acta constitutiva del congreso estadounidense en 1916, señalaron que planean continuar su trabajo “durante muchos años más”.

Es probable que el tribunal de bancarrota de Delaware que maneja el caso ponga un alto a las demandas en contra de la agrupación y establezca una fecha límite para presentar más acusaciones. Sin embargo, en una carta abierta dirigida a las víctimas de abuso sexual, Jim Turley, el presidente del grupo a nivel nacional, mencionó que los niños exploradores no querían eludir la responsabilidad del pago de su indemnización. En cambio, la organización quería hacerlo de la manera más justa posible por medio de un fondo de indemnización para las víctimas y no poco a poco, al atender una demanda tras otra.

En meses recientes, los niños exploradores sostuvieron conversaciones con algunos de los abogados de las víctimas, con el objetivo de encontrar una manera de resolver todas las acusaciones, pero no se llegó a ningún acuerdo. Conforme la protección de bancarrota, los niños exploradores tienen la oportunidad de que un juez apruebe el plan de indemnización.

En la presentación de los documentos, la organización nacional señaló que tenía activos que superaban los mil millones de dólares y responsabilidades en el rango de entre 500 millones y mil millones de dólares. Se espera que un tema importante en el caso sea determinar si los activos de los consejos locales de los niños exploradores, propietarios de la mayoría de los campamentos y las instalaciones de la organización, también deben ingresar en el fondo de indemnización.

“Quiero que sepan que les creemos, creemos que debemos indemnizarlos y tenemos programas establecidos para pagar por las terapias de ustedes y de sus familiares a cargo del profesional de su elección”, escribió Turley.

Tim Kosnoff, un abogado del grupo Abused in Scouting que ahora tiene cerca de 2000 clientes, mencionó que, aunque está dispuesto a escuchar cuáles serían los mecanismos mediante los que buscan reformarse los niños exploradores, considera que es de “difícil a imposible” imaginar que la organización encuentre la manera de seguir en operación, aun con una reestructuración financiera.

“Tendría que transformarse en algo que la gente no reconozca como los exploradores”, dijo Kosnoff, quien recalcó la historia que tiene la organización de enviar a niños a excursiones a lugares remotos con líderes voluntarios.

Durante un siglo, más de 130 millones de estadounidenses han participado en los niños exploradores. Sin embargo, la membresía se ha reducido en décadas recientes, a medida que las actitudes cambiantes de los estadounidenses alejaron a muchas familias de los juramentos de servir a Dios y al país, y de las habilidades de supervivencia en exteriores que ofrecían los niños exploradores. Luego, en años más recientes, las demandas sacaron a la luz un largo historial de problemas de abuso sexual que la organización se esforzó por mantener en secreto.

Los niños exploradores han tenido archivos internos sobre los casos de abusos en sus oficinas centrales casi desde la fundación del grupo en 1910. En un artículo de 1935 de The New York Times, la organización confesó tener archivos de cientos de personas que habían sido líderes, pero los habían etiquetado como “degenerados”. En años recientes, un experto que contrató la organización revisó décadas de registros e informó que había casi 8000 “perpetradores”.

En su declaración fiscal más reciente, la organización nacional reportó un ingreso anual de 285 millones de dólares y activos por 1400 millones de dólares. Entre sus principales fuentes de ingresos están las ventas de productos, cuotas de membresía y ganancias de sus inversiones e instalaciones.

Los niños exploradores, una piedra angular de la vida cívica estadounidense durante décadas, han recibido apoyo y donaciones de muchas partes. Por ejemplo, en los años cuarenta, Irving Berlin comenzó a donar las regalías de la canción God Bless America a “la juventud de Estados Unidos”; la mayoría del dinero va a los niños exploradores y las niñas exploradoras. La organización nacional posee valiosas instalaciones recreativas y para campamentos, así como otros bienes raíces en todo Estados Unidos, incluido el aclamado rancho Philmont Scout Ranch en Nuevo México.

Otras organizaciones en crisis a causa de legados similares de abuso sexual y secretismo también han buscado la protección de la bancarrota, entre ellas la diócesis católica romana y la federación deportiva USA Gymnastics.

Robbie Pierce, de 39 años, originario de Los Ángeles, estuvo involucrado con los niños exploradores durante su infancia. Su madre administraba un campamento en California. En agosto de 1994, cuando tenía 13 años, Pierce se fue de excursión durante una semana a Camp Wolfeboro en la Sierra Nevada. Mientras estaba en el campamento, él y otros niños, entre ellos su hermano, mostraron síntomas de enfermedad y fueron a la cabaña del doctor, de acuerdo con Pierce.

Ahí, un hombre que no era doctor, sino un líder del campamento, examinó a cada uno de los niños en privado, según Pierce, quien relató que el hombre le dijo que se quitara la ropa y luego toqueteó sus genitales, bajo el argumento de que estaba buscando una posible hernia.

Pierce mencionó que los niños no hablaron sobre lo que había hecho el hombre sino hasta años después, cuando su hermano tocó el tema.

Pierce comentó que, aunque los niños exploradores le habían ayudado a formarse y le dieron muchas experiencias positivas, ahora cree que la organización debe ser eliminada o modificada de forma radical.

“Es un lugar donde los pedófilos tienen acceso a niños”, opinó Pierce. “Eso debe parar. No sé si implique la desaparición de los niños exploradores o alguna especie de nueva supervisión”.



regina