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Euro vs. Dólar


2007-10-27

Jorge Suárez-Vélez

En las últimas semanas he oído una y otra vez argumentos sobre por qué el reino del dólar ha acabado y el "imperio" de los Estados Unidos ha llegado a su fin. Por ello, he tratado de invitarlos a que por un momento se alejen de los árboles para ver el bosque. Sin negar los problemas de corto plazo que presenta la economía de los Estados Unidos, los elementos esenciales del poderío estadounidense están intactos.

En éste tercer y último escrito sobre el tema, me gustaría terminar de exponer algunas de las razones por las que el dominio de la economía estadounidense prevalecerá. La semana próxima daré algunas razones por las que incluso la debilidad temporal del dólar acabará siendo un factor de saneamiento para la economía de ese país.

Para terminar con los factores de largo plazo que ponen a Europa en desventaja con los Estados Unidos es importante tocar el tema demográfico. Éste amerita un artículo por sí mismo. Una diferencia sustancial está en el hecho de que el crecimiento poblacional de los países europeos les va a traer situaciones insostenibles.

Un buen ejemplo del problema está en Italia. La tasa mínima de crecimiento poblacional anual para mantener estabilidad demográfica es 2.1%. Italia, al igual que España, crece 1.29%. A diferencia de España, sin embargo, no logra compensar el bajo crecimiento de la población atrayendo inmigrantes. A ese ritmo, la población decrecerá 7% para el año 2050. El desequilibrio se genera debido a que la esperanza de vida ha seguido aumentado, y por ello 26.5% de su población es mayor a 60 años ("Poucas crianças, muitos velhos"; Veja, octubre 24, 07).

Hasta ahora, la falta de crecimiento en Francia, Holanda, Inglaterra, Suecia, Suiza, Austria y España se compensa en buena medida con inmigración, Alemania (cuya población decrecerá 10% de ahora al año 2050) e Italia (-7%) son los países que presentarán caídas más fuertes en el número de habitantes; sólo Japón (-20%) tiene un problema más severo. Sin embargo, como las recientes elecciones en Suiza mostraron, hay mucho capital político por ganar con políticas anti-inmigrantes. Estas posturas irán ganando terreno conforme el crecimiento sea menor, las prestaciones sociales parezcan estar en peligro, o el miedo a la inmigración proveniente de países islámicos se arraigue.

El problema económico provendrá del pesado aparato social que han desarrollado países como Italia, Francia o Alemania. Conforme haya cada vez menos jóvenes en el mercado laboral, pagando por el retiro y los beneficios de una creciente población de viejos, las tasas impositivas harán que la situación sea insostenible. Se estima que el desbalance en la distribución de la población forzaría a que las tasas marginales de impuesto en Italia para el año 2050 fueran superiores al 65%.

Voluntaria o involuntariamente, la situación demográfica de los Estados Unidos es sostenible gracias a la inmigración. A no ser que admitan en la Unión Europea a países como Turquía –lo cual parece cada vez menos probable- el envejecimiento de la población europea será un tema complejísimo tanto desde el punto de vista económico como social y político. Por ello, se están poniendo en práctica incentivos fiscales para tener hijos. Italia paga hoy 1500 dólares por hijo, España 3500, Rusia 9000, y en Alemania el estado cubre dos tercios del salario de un año a una mujer que tiene un hijo. Pero estas medidas probarán ser simples paliativos a un problema que es más complejo.

Como dije antes, la desaceleración del crecimiento europeo llevará a que los movimientos para flexibilizar sus economías que emprenden los gobiernos de Merkel en Alemania y Sarkozy en Francia sean atacados por la izquierda. El desenlace del conflicto es incierto.

Los Estados Unidos no estarán exentos de problemas políticos. La distribución del ingreso se ha deteriorado a niveles preocupantes. Eso hará que el péndulo político se incline hacia lo que en ese país se considera la "izquierda", que queda muy a la derecha de lo que es "derecha" en Europa.

Habrá incentivos para incrementar impuestos y para tratar de acelerar la redistribución del ingreso. A pesar de que ésta es una economía que claramente ha desarrollado eficientes mecanismos redistributivos, como la práctica de la filantropía cada vez más presente en los estratos más altos de ingreso. La acelerada creación de riqueza en el estrato más alto de la población ha llevado a que en este momento la distribución del ingreso esté en el peor momento en décadas.

Como conclusión, y regresando al principio de mis argumentos, muchos inversionistas están confundidos por la debilidad del dólar y están tomando decisiones a largo plazo a partir de argumentos que carecen de sentido.

El hecho que el dólar se haya debilitado en los últimos años no es un indicio de que la economía estadounidense dejará de ser dominante o de que el imperio va en declive. Simplemente es el reflejo de un probable exceso de consumo estadounidense, acompañado de alto apalancamiento, que ha provocado un enorme déficit de cuenta corriente en la balanza de pagos de ese país. Sin embargo, en el proceso de corrección de ese desbalance, habrá consecuencias importantes para otras economías que saldrán afectadas por el proceso de corrección. Como dije antes, es un error denominar el ahorro a largo plazo en una moneda en función de la percepción de debilidad o fortaleza, y no en términos de la importancia que ésta tiene en la economía del país donde uno vive.

No me cabe duda de que es posible que el dólar se deteriore aún más a corto plazo. A largo plazo, sin embargo, es importante recordar a la economía detrás de la moneda; y la de los Estados Unidos sigue teniendo elementos que la hacen y seguirán haciendo la fuerza dominante en el desarrollo del mundo.



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