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Vamos contra la corriente y en dirección contraria


2009-07-20

José Manuel Rodríguez Solar

"Cifras manipuladas y maquilladas"

Para muestra basta un botón. Tal es el caso del avance en la bolsa mexicana de valores con las cotizaciones de las empresas. En plena recesión, cuando las empresas muestran un debilitamiento sustancial en sus resultados financieros, sus cotizaciones bursátiles avanzan en sentido contrario, hacia arriba.

Lo mismo sucede en cuanto a las cotizaciones del peso frente al dólar, que a pesar de la caída más grande en toda nuestra historia de los indicadores económicos, como el Producto Interno Bruto (PIB), nuestra moneda se fortalece y gana terreno respecto de cualquier otra moneda.

Por si fuera poco, las tasas de interés, que tradicionalmente fijan su nivel conforme a los resultados de la inflación, éstas, también en sentido opuesto, bajan mientras el aumento de los precios en nuestro país sigue subiendo.

Estas incongruencias y aberraciones son las que ponen de manifiesto la inmadurez que priva en los sectores económico, financiero y bursátil. Para que decir más. Nunca como ahora la incapacidad e incompetencia de los rectores de la economía y las finanzas ha sido mayor. En tales circunstancias, tarde o temprano, los ajustes que podemos esperar ante tales absurdos van a ser más grandes y lamentables de lo que podríamos esperar.

Los dirigentes de la economía y las finanzas, políticos pero no técnicos, creen que con discursos demagógicos van a poder contener la fuerza natural y lógica de los mercados en relación a los indicadores que influyen tradicionalmente en su comportamiento.

Con la recesión encima, el PIB bajando aceleradamente cada trimestre, con la inflación a la alza, los resultados financieros de las empresas cayendo vertiginosamente, con el desempleo galopante y acelerado, la violencia y la delincuencia rebasando en todo el país a las autoridades encargadas de combatirlo; cómo frente a estos hechos innegables  vamos a creer en las cifras que nos muestran los indicadores aludidos sobre la economía, las finanzas y el índice de la bolsa de valores.

El gobierno cree que la mejor manera de contrarrestar los efectos negativos de nuestra economía y finanzas es a base del ruidoso discurso político cuya demagogia exaspera los ánimos y la frustración de cualquiera.  Piensan que la especulación es el antídoto contra la razón y que pregonando mentiras nos van a hacer creer que la crisis no existe, que todo ya pasó y que viene ahora lo mejor.

Mientras tanto el público inversionista es el que pagará las consecuencias de este alarde de mentiras y demagogia, creyendo semejantes embustes e invirtiendo su dinero bajo estas creencias que van contra la realidad.

Para que el peso se estabilice y las acciones de las empresas que cotizan en la bolsa se revalúen, primero tendremos que esperar la confirmación y certeza de que la caída de la economía ha tocado el piso y que la inflación ha frenado su ascenso y los precios se han estabilizado. Mientras no suceda esto el riesgo de invertir en pesos, en acciones, o en depósitos bancarios u oficiales (la inflación por arriba de las tasas de interés), estará latente y las inversiones en peligro de sufrir una drástica devaluación.   

En cuanto a las cotizaciones del dólar, sobre estos niveles, debajo de los 13.50 pesos, resulta un mejor atractivo que en otro tipo de inversiones, excepto sobre el Oro, que seguimos viéndolo como el mejor refugio frente a la crisis que,  digan lo que digan, aún no toca fondo ni se acerca al piso, sino todo lo contrario, lo peor aún está por venir, especialmente por la indolencia e incapacidad de aquellos que tienen la rectoría de la economía y las finanzas; que lejos de actuar debidamente ante los hechos, hacen todo lo contrario, distorsionan las tendencias naturales de los mercados.

Y una última observación. Sobre la información de la economía y las finanzas públicas y privadas. Francamente no es creíble. Creemos que están siendo manipuladas y maquilladas para aminorar la gravedad de la situación. Comenzando por el índice de la inflación, que no es más que una muestra de miles y miles de precios de productos, bienes y servicios; pero no la muestra fiel y exacta de los no más de cien que consumimos habitualmente. De tal forma la realidad se pierde en el océano de precios y productos. Nadie, ni le mismo gobierno, puede creer ni aceptar que la inflación del último año fue de 5.7 por ciento.  Aún así, dando por cierto esta cifra, que absurdo entonces que la tasa de interés anual para los depósitos bancarios o Cetes sea de 4.6 por ciento, más de un punto abajo que la inflación (20% menos, la diferencia).

Luego, en relación a los Estados Financieros de la Empresas, seguramente que no están reportando las cifras reales; ya que no les convendría hacerlo y ver descender sus cotizaciones en la bolsa de valores. En Estados Unidos el "crac" bursátil obedeció precisamente a esta manipulación de las cifras contables, y el ejemplo lo tenemos con empresas que se creían tan serias como las bancarias: CITIBANK y BANK OF AMERICA, para que citar a 100 más. Al abrir el telón la realidad reveló las mentiras y ocultamientos en este sentido, en cuanto a las cuentas y los resultados reales.

A estas alturas, "Confianza, ni en mi camisa",  como dijera Mariano Melgarejo,  célebre presidente boliviano que soportó  24 intentos para derrocarlo de la presidencia. Cuando la confianza se pierde todo lo demás está también perdido.



EEM


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