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¿Sabe usted cómo se celebraba la Misa hace casi 2,000 años?


2010-10-26

Autor: José Gea 

Tenemos una carta de San Justino fechada en el año 155, en la que dice cómo celebraban los cristianos la eucaristía. Carta que voy a comentar brevemente. Esta carta viene a ser una manera de demostrar, por la liturgia, la tradición de la Iglesia, lo mismo que la proclamación del Credo apostólico que rezamos los domingos en la misa, que es el mismo que se proclamaba en la iglesia de Roma ya en los primeros siglos y que se sigue proclamando hasta ahora por todo el mundo, sin quitar ni añadir una coma. Es bonito ver cómo, por medio del Credo y de la Eucaristía, se ha mantenido la unidad en la Iglesia a través de los siglos.

Dice así la carta, citada en el Catecismo de la Iglesia Católica (n� 1345):

Desde el siglo II, según el testimonio de S. Justino mártir, tenemos las grandes líneas del desarrollo de la celebración eucarística. Estas han permanecido invariables hasta nuestros días a través de la diversidad de tradiciones rituales litúrgicas. He aquí lo que el santo escribe, hacia el año 155, para explicar al emperador pagano Antonino Pío (138-161) lo que hacen los cristianos:

El día que se llama día del sol tiene lugar la reunión en un mismo sitio de todos los que habitan en la ciudad o en el campo.

Se leen las memorias de los apóstoles y los escritos de los profetas, tanto tiempo como es posible. (¿No es ésta es la parte de la misa que hoy conocemos como Liturgia de la Palabra?).

Cuando el lector ha terminado, el que preside toma la palabra para incitar y exhortar a la imitación de tan bellas cosas. (Esto viene a ser nuestra homilía)

Luego nos levantamos todos juntos y oramos por nosotros... y por todos los demás donde quiera que estén, a fin de que seamos hallados justos en nuestra vida y nuestras acciones y seamos fieles a los mandamientos para alcanzar así la salvación eterna. (Es la actual Oración universal de los fieles)

Cuando termina esta oración nos besamos unos a otros. (Ésta viene a ser la paz que nos damos unos a otros y que ahora nos la damos antes de la comunión).

Luego se lleva al que preside a los hermanos pan y una copa de agua y de vino mezclados. (alusión a la preparación de la Presentación de las Ofrendas).

El presidente los toma y eleva alabanza y gloria al Padre del universo, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo y da gracias (en griego: eucharistian) largamente porque hayamos sido juzgados dignos de estos dones. (Se trata de la parte central de la Liturgia de la Eucaristía, en la que está la Consagración).

Cuando terminan las oraciones y las acciones de gracias todo el pueblo presente pronuncia una aclamación diciendo: Amén. (Es el Gran Amén que decimos todos después de de la doxología al decir el sacerdote: Por Cristo, con Él y en Él, a ti Dios padre Omnipotente en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos).

Cuando el que preside ha hecho la acción de gracias y el pueblo le ha respondido, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que están presentes pan, vino y agua "eucaristizados" y los llevan a los ausentes (S. Justino, Apol. 1, 65; 67). (Es la Comunión).

Y sigue diciendo el Catecismo de la Iglesia Católica N11346: La liturgia de la Eucaristía se desarrolla conforme a una estructura fundamental que se ha conservado a través de los siglos hasta nosotros. Comprende dos grandes momentos que forman una unidad básica:

- la reunión, la liturgia de la Palabra, con las lecturas, la homilía y la oración universal;

- la liturgia eucarística, con la presentación del pan y del vino, la acción de gracias consecratoria y la comunión.

Ante la riqueza que supone esta celebración, es una pena que haya muchos jóvenes que prefieran las celebraciones de las sectas a las misas aburridas, como dicen, de la Iglesia Católica.

De ahí que sea urgente revitalizar nuestras misas, tarea que incumbe especialmente a los sacerdotes. Si todos, conscientes de que estamos celebrando la acción litúrgica más importante de la Historia, seguro que influiríamos mucho no sólo en la asistencia, sino en la vivencia.

Es posible que dedique un par de artículos hablando sobre este tema.



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