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Mina de estaño en Bolivia vuelve al Estado y cimienta nacionalización minera


2006-11-04

LA PAZ, (AFP) - El Estado retomó el control pleno sobre Huanuni, el más grande yacimiento de estaño de Bolivia, después de que el presidente Evo Morales aplazara para 2007 el anuncio de la nacionalización de la minería.

Por vía de un decreto supremo, el gobierno del presidente izquierdista Evo Morales consolidó el dominio estatal sobre el cerro Posokoni, en Huanuni, el mayor yacimiento de estaño de Bolivia, que a principios de mes mineros estatales y privados se disputaron a tiros y dinamitazos con un saldo de 16 muertos.

El decreto establece la incorporación de 4 mil trabajadores, hasta el miércoles adscritos a la privada Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin), a la nómina de la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol), única empresa facultada para explotar Posokoni.

"Nadie que no pertenezca a la empresa podrá (desde la promulgación del decreto) extraer estaño de este yacimiento", advirtió el presidente de Comibol, Hugo Miranda, que intenta convencer a dos de las cinco cooperativas de mineros a que se sumen a la compañía estatal y resignen la producción privada.

El presidente de Fencomin, Roberto Chávez, cabeza de la negociación con el ministro del sector Guillermo Dalence, explicó que "todo el pueblo de Huanuni", de 15 mil habitantes, en su gran mayoría mineros, votó en asamblea su acuerdo con el plan del gobierno.

La medida, también destinada a potenciar Comibol, reducida a su mínima expresión en 1985, cuando el gobierno cerró los yacimientos andinos y puso en la calle a 30 mil  trabajadores, allana el camino del potenciamiento de las reservas minerales bajo la tutela del Estado.

También marca el preámbulo de la reversión al Estado de las concesiones mineras a privados que permanecen improductivas.

Morales dijo alistar para el año entrante "un paquete" para la nacionalización de la minería boliviana, política que difirió la víspera por falta de recursos y la carencia de un acuerdo definitivo con la Fencomin, que agrupa a 60 mil trabajadores en todo el país.

El solo anuncio de su política generó inquietud en las minas gerenciadas por la empresa Sinchi Wayra, filial de la compañía suiza Glencore, en el departamento andino de Potosí, en el sudoeste del país.

Un dirigente de Fecomín-Potosí, Filomeno Qaqa, reveló a un diario local que los trabajadores de las minas de Glencore se "han movilizado" para contrarrestar la política de Morales.

"En cada mina, en cada socavón, un miembro está armado" para defender sus fuentes de trabajo, declaró el dirigente sindical citado por el tabloide paceño La Prensa, que publica este miércoles fotos de guardias mineros en apronte, portando escopetas.

El cotidiano asegura haber visto el sábado a "muchos mineros (envueltos) en cinturones llenos de dinamita, anunciando inmolaciones" en socavones del legendario Cerro Rico de Potosí.

La Glencore compró en 2005 las acciones de un atado de minas que pertenecieron al derrocado presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, cuya extradición de Estados Unidos pide Morales por cargos de genocidio y peculado y cuyas posesiones en Bolivia proyecta estatizar.

El mandatario que viene de coronar su nacionalización de hidrocarburos, proclamó que su proyecto de nacionalización y potenciamiento de la minería no afectará la inversión privada y menos los yacimientos en actual operación.

Actualmente, bajo el modelo de riesgo compartido, las estadounidenses Apex Silver y Pamerican Silver operan los dos yacimientos de plata más ricos del país, San Bartolomé y San Vicente, entre los más promisorios de Latinoamérica, en Potosí (oeste).

Inti Raymi, filial de la también estadounidense Newmont, explota a tajo abierto dos importantes minas de oro en la región de Oruro (sur).

La compañía estadounidense Coeur D'Alene explota el legendario Cerro Rico de Potosí (sur), uno de los mayores acopios de plata de la región, horadado casi ininterrumpidamente desde el siglo XVI.



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