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En México, un Miguel Ángel local reproduce la Capilla Sixtina


2016-02-23

JUAN MONTES, The Wall Street Journal

CIUDAD DE MÉXICO—El Miguel Ángel mexicano se llama Miguel Macías. Durante los últimos 15 años, este diseñador gráfico de 71 años ha estado trabajando en una reproducción de la obra maestra del artista italiano en el techo de la iglesia de su barrio, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

"Muchos me catalogan de loco", dijo recientemente Macías, tomando un descanso para mirar hacia arriba desde una banca de la iglesia las escenas del Antiguo Testamento. "Me dicen: ¿Todavía estás haciendo esa locura?"

La Capilla Sixtina no solo ha sido reproducida parcialmente en museos sino también en bares y restaurantes de todo el mundo. Macías dice que la suya será la única reproducción completa de los 33 paneles originales en una iglesia, que por suerte tiene un techo de casi el mismo tamaño y curvatura de la Capilla Sixtina del Vaticano.

Mejor aún, dijo, el techo del Perpetuo Socorro está a una altura de 10 metros, alrededor de la mitad del de la Capilla Sixtina, lo cual permite a los visitantes y fieles tener una visión más cercana de los frescos.

Católico devoto y pintor aficionado, Macías dijo que tuvo la idea durante una visita a Roma después de haberse jubilado como diseñador gráfico en 1999.

"En el mismo momento en que entré en la capilla", dijo, "me di cuenta de que tenía dimensiones muy similares a la iglesia de mi barrio. Y me dije: ¿Por qué no traer a Miguel Ángel a mi barrio?".

A su regreso, buscó el permiso del párroco, que dio su bendición. Su objetivo era crear para los residentes de la vecindad obrera de Moctezuma una obra maestra que la mayoría no podía darse el lujo de experimentar en persona. "Veo esto como una obra social", señaló.

Macías buscó primero el consejo de amigos arquitectos, que le ayudaron a dividir el techo en cuadrículas y encontrar la manera de reproducir los elementos arquitectónicos complejos y figuras musculosas que Miguel Ángel deformó deliberadamente para que pudieran ser vistas desde abajo. En 2001, se puso a trabajar.

"La escena famosa de Adán y Dios acercándose uno al otro, con los dedos casi tocándose, fue lo primero que pinté", dijo Macías. "Era la forma más fácil de llamar la atención rápidamente".

No a todos les gustó la obra. Algunos fieles se quejaron de que hubiera figuras desnudas por encima de las imágenes de la Virgen de Guadalupe, patrona de México.

No obstante, el proyecto fue ganando aceptación. Estudiantes de arte y medios de comunicación locales se han acercado a ver la obra. Los vecinos se asoman para admirar lo que en el barrio llaman "las pinturas italianas". El proyecto incluso ha atraído nuevos miembros a la parroquia.

"Me gusta mucho venir a rezar aquí", dijo Marta Salgado, un ama de casa que solía ir a otra iglesia. "Impresiona alzar la vista y ver esas maravillosas pinturas y esos colores. Son inspiradoras y muy espirituales".

El arzobispo de la Ciudad de México, el cardenal Norberto Rivera, visitó la iglesia en 2006 y alentó el proyecto, dijo Macías. Pero la Iglesia no ha ofrecido ayuda financiera.

"A Miguel Ángel le pagaban con ducados de oro y hasta tenía el apoyo del Papa", dijo. "En cambio yo estoy pagando todo esto de mi propio bolsillo".

Macías recibe una jubilación mensual y depende de las donaciones de amigos, parientes y fieles. "Mi mujer me dice que soy el único que paga por trabajar", señaló.

A diferencia de Miguel Ángel, que pintó la obra con la técnica conocida como fresco, en la que la pintura se aplica sobre yeso fresco, Macías hizo su reproducción pintando en acrílico varios lienzos gigantes que luego adhiere al techo y cubre con barnices. Diez de los 14 lienzos ya están terminados.

Macías emplea cuatro asistentes que lo ayudan con los bocetos preliminares. Trabajan en un estudio en la azotea de la iglesia y usan como referencia varios libros de arte de la colección Taschen para copiar minuciosamente tonos y proporciones.

Antes de jubilarse, Macías trabajó casi 20 años como diseñador gráfico en el Instituto de Salud Pública de México, donde hizo todo tipo de trabajos, desde logotipos hasta avisos publicitarios.

A lo largo de estos años de trabajo, su familiaridad con la obra del maestro del Renacimiento ha hecho que hoy lo sienta como un amigo cercano, pero un amigo reacio a compartir los secretos de la creación de cuerpos musculosos y tensionados.

"Cuando pinto a Miguel Ángel, a veces siento que me penetra", expresó. "Cuando me desespero, atorado en alguna dificultad, hasta lo grito y lo llamo: ¡Baja y ayúdame, qué haces ahí arriba: ¡Por favor, ven a ayudarme! ¡Qué estás haciendo allá arriba!"

Macías dijo, con cierta vergüenza, que Miguel Ángel se demoró alrededor de cuatro años en completar los cuadros (1508-1512), mientras que él se ha demorado cuatro veces más. El diseñador calcula que necesitará tres años más para terminar.

Dos párrocos han fallecido desde que comenzó su trabajo. Poco antes de morir, el último sacerdote le dijo: "Tú no tienes el derecho a enfermarte o morirte hasta que termines las pinturas", recordó Macías.

"Seguiré su consejo, al menos por esta vez", agregó.

 

 



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