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Espantados con el petate de Trump


2016-03-13

Editorial, “El Periódico de México”

“Del dicho al hecho, hay mucho trecho”

Es verdaderamente escandaloso, fuera de toda lógica y de razonamiento político estratégico, la propuesta de Donald Trump de construir un muro en la frontera con México, país que ha escogido como bacín de sus desechos emocionales, frustraciones y fobias irresueltas, que recuerdan el comportamiento paranoide de los tristemente famosos, déspotas que se vistieron de mesías en el pasado, fabricando un enemigo.

Resulta incongruente e ilógico el estar asumiendo como reales las intenciones locuaces de Donald Trump que nos amaga con la construcción de una muralla entre las fronteras de México y Estados Unidos. Tal es el caso de aquellos que se rasgan sus vestiduras, demagógicamente,  preocupados e indignados ante el espejismo de esa amenaza, haciendo alarde de nacionalistas y patriotas,  y que dan como un hecho que este “showman”  llegará a ser presidente de los Estados Unidos.

Más aún, que sea el secretario de Hacienda, Luis Videgaray,  preocupado y casi asustado, el que nos diga, como para consolarnos, que “México de  ninguna manera  pagaría dicha construcción”; cuando es obvio que ante esta locuaz pretensión de ninguna manera podría obligar y menos exigir al gobierno a cubrir dicha obra.  En tal caso sería el gobierno norteamericano quién, si así lo quiere y le conviene, tendría que asumir ese gasto. En cualquier parte, el que quiere amurallar su casa, es quién paga su costo, no sus vecinos.

Luego, el presidente Peña Nieto, también sale al ruedo para manifestar su rechazo e indignación a las amenazas de este cómico fascista, agregándole a sus descalificaciones calificativos y comparaciones, que si bien vienen al caso, no así a su nivel subiéndose al ring. El presidente dijo también categórica y terminantemente que tampoco pagaría por esa muralla que Trump ha propuesto construir a lo largo de la frontera común”  y comparó su discurso con el que usaron dictadores como Adolfo Hitler y Benito Mussolini para ascender al poder.

Y por si fueran pocos y para hacer más ruido, los ex presidentes,  Vicente Fox y Felipe Calderón, saliendo de la oscuridad de sus escondites, también se asoman y se suman a la comparsa de manifestantes en contra de las intenciones del maniático que quisiera  construir un muro fronterizo,  como si sus amenazas ya las estuviera cumpliendo y hubiera comenzado a construir  el muro fronterizo. Se espantan todos ellos con el “petate del muerto”.

También, otro más que no se quedó callado y también salió a dar su opinión sobre las especulaciones del magnate, fue el Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, quién dijo que “está evaluando implícitamente" las posibilidades de que el candidato republicano Donald Trump gane las elecciones presidenciales en Estados Unidos, al analizar los riesgos para la economía local”.

Lo primero, coherente y lógico, sería esperar que las aspiraciones de Trump se hicieran reales y que realmente llegara a ser el presidente de los Estados Unidos, o por lo menos, esperarse a que el partido republicano lo designe oficialmente  como su candidato; y en tal remoto caso, que realmente pretenda hacerlo; que si así fuera, faltaría que el Congreso lo aprobara.

No cabe duda de que estos personajes hipnotizados por las encuestas primarias cayeron en el juego anti político de Trump y lo único que manifiestan es su pobreza intelectual y carencia de sentido común, más aún que den por hecho que este señor  pudiera ser presidente de su país  y que influyan tanto en su ánimo para considerarlo prematuramente desde ahora como tal.

El mismo Partido Republicano, entre la elite conservadora y sensata, está aterrorizada ante la posibilidad de que logre la candidatura. Más todavía si se toma en cuenta que el magnate ni siquiera pertenece a ese partido, ni tampoco tiene aptitudes políticas para llegar a serlo. En caso de postularlo automáticamente estría asegurando su derrota ante el partido demócrata.

Cualquiera con sentido común esperaría que llueva para sacar el paraguas, o por lo menos que el cielo se nublara.

Pobre de nuestro país con tales manifestaciones que denotan indigencia de capacidad intelectual de los que nos gobiernan,  que se asustan de un niño que los apunta con una arma de juguete.

Nos queda claro por lo que estamos viendo y escuchando en las comparecencias públicas de Donald Trump, y por las opiniones de analistas políticos, que éste no será presidente de los Estados Unidos.  El contenido de sus discursos demagógicos, homofóbicos y racistas, han estado llenos de rabia y furia, y recrudecido el sentimiento de un nacionalismo fascistoide, con expresiones ofensivas y contradictorias hacia los inmigrantes, sin tomar en cuenta que la mayoría de la población norteamericana es de esa ascendencia, como lo fueron sus antepasados que le heredaron la fortuna que hoy presume.

Su peor enemigo está en el mismo al ser una réplica de dictadores fascistas a los que quiere imitar, asemejándose más a Hitler, el hombre más sanguinario y cruel en toda la historia de la humanidad.

Tampoco descartamos que, con el odio y rechazo que siembra en aquellos que confronta, desprecia y ofende en sus discursos estridentes, incendiarios y viscerales; solos esté cavando su tumba y suicidándose políticamente. Se ha hecho despreciable y abominable  ante aquellos a los que ataca ferozmente. El mismo presidente Barack Obama ya lo ha descalificado y tildado como loco y no concibe que pueda llegar a ocupar su lugar.

Finalmente está en manos del pueblo norteamericano, con su voto, el que decida quién será su presidente, nadie más; no las encuestas ni los medios de comunicación que tanta difusión le dan a la retórica del magnate magnificándola. La mayoría de la población norteamericana no está tan descabellada como Trump. La peor amenaza y peligro, si fuera presidente, sería para el pueblo norteamericano quién afrontaría las consecuencias, no tanto para México.

Qué gran pobreza intelectual en el Partido Repúblicano para dar cabida en posiciones políticas de alto vuelo a este tipo de engendros que desprestigian su imagen republicana. Sobre todo y concretamente en la elite de ese partido que lo acoge, lo tolera y le da cuerda. Finalmente los más beneficiados seguramente que son Hillary Clinton y Bernie Sanders, quienes ya están obteniendo  beneficios electorales ante el desprecio que se percibe hacia Trump, quien no deja de verse como un bufón en los foros donde se presenta.

Mientras todo esto sucede, en medio de esta oleada de opiniones, comentarios y noticias sobre el “reality show” de Trump, aquí en México, el gobierno aprovecha esta tramoya de utilería teatral para aquellos que se le asemejan por su pobreza intelectual, y de tal forma la aprovecha para distraer nuestra atención de los verdaderos problemas nacionales en los que si deberíamos estar prestando atención, como el de la deuda pública, de la que se deriva la corrupción y como consecuencia de ella los demás malestares que padecemos; por el excesivo y abusivo endeudamiento que cada día se suma a la misma, ya de por sí impagable.  Al día de hoy suma 9 billones de pesos, sin considerar los pasivos contingentes de las empresas públicas y de los fondos de pensiones y jubilaciones, con los que se triplicaría.  Durante la presente administración de Peña Nieto la deuda pública ha tenido un incremento de 3 billones, 50 por ciento más de los niveles que tenía hace 3 años, y rompiendo el record de otros gobiernos, sin la certeza de adónde se fue esa monstruosa cantidad de dinero. Tal es la insolvencia del gobierno que para pagar los réditos de la misma lo hace con nuevos créditos.

Por su parte, por separado, la deuda de Pemex, que no se incluye en la deuda pública,  registra en este mismo periodo, 2013-2015, un incremento del 90 por ciento, para situarse a 1.5 billones pesos, 700 mil millones de pesos más. Y para mayor frustración y desencanto, el año pasado registró la mayor pérdida de su historia: 521,000 millones de pesos.

Tan solo esta semana colocó bonos en Europa por 2,285 millones de euros (45,000 millones de pesos), para salir de la insolvencia en la que se encuentra momentáneamente y poder pagar solamente a  sus proveedores locales, que no será con dinero que le presta el gobierno, sino con el que se endeuda todavía más.

Por eso estamos como estamos, transitando en una crisis sistemática en la que cada día nos hundimos más. Todo se resume en pura demagogia, pan y circo.

Mientras tanto una la oleada de críticos que se ostentan como niños héroes defensores de la patria,  nos distraen y tratan de alarmarnos con las fantasías y los espejismos con los que los tiene asustados el bufón de Trump; a quién ya ven como el próximo presidente de los Estados Unidos,  y como si ya se hubiera comenzado a construir el muro fronterizo al que tanto alarde hace en su campaña por la presidencia.

Como corolario y para terminar basta concluir repitiendo el refrán que dice: “Del dicho al hecho hay mucho trecho”.



JMRS


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