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Los republicanos del Congreso no ven evidencias del supuesto espionaje de Obama a Trump


2017-03-08

Cristina F. Pereda, El País

La Cámara de Representantes de Estados Unidos celebrará el próximo día 20 su primera audiencia sobre la supuesta influencia del gobierno ruso en las pasadas elecciones. El Comité de Inteligencia ha citado a declarar como testigos a los principales responsables de las agencias de inteligencia y ha solicitado al FBI documentos que prueben la supuesta intervención de las comunicaciones del presidente Donald Trump durante la campaña. Los políticos republicanos, hasta ahora reticentes a indagar en los ataques informáticos orquestados por Rusia durante las elecciones, ya han comenzado su trabajo para determinar si esa estrategia contó con la coordinación de la campaña de Trump.

Dos eventos de la semana pasada han acelerado el proceso. El sábado, el mandatario republicano acusó sin pruebas a su antecesor, Barack Obama, de ordenar supuestamente unas escuchas a sus conversaciones telefónicas durante la campaña. Al día siguiente la Casa Blanca pidió al Congreso que lo investigue. Días antes, el fiscal general, Jeff Sessions, anunció que se inhibirá de cualquier investigación del caso sobre las relaciones entre Trump y Moscú, tras conocerse que ocultó al Senado sus dos reuniones con el embajador ruso en Washington durante la campaña.

“Aceptamos la invitación del presidente para investigar esto”, declaró este martes el demócrata Adam Schiff, uno de los líderes del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. Su audiencia del día 20 será la primera investigación pública sobre la influencia de Rusia en las elecciones, los posibles vínculos entre la campaña de Trump y el gobierno de Vladímir Putin, así como las alegaciones del presidente de EE UU, que asegura haber sido espiado bajo orden de su predecesor.

“Deberíamos ser capaces de determinar rápidamente si estas alegaciones son verdaderas o falsas”, dijo Schiff. El demócrata añadió que “si un presidente está alegando que su antecesor participó en la conducta más inescrupulosa e ilegal y se demuestra que es falso, eso también sería un escándalo”.

El presidente del comité, el representante republicano Devin Nunes, aseguró este martes que los legisladores carecen de pruebas de que exista tanto la supuesta orden firmada por Obama para comenzar las escuchas —lo que supondría una violación de las leyes vigentes— así como las grabaciones en sí. Su homólogo en el Senado, Richard Burr, afirmó igualmente en una entrevista en CNN que “no tenemos nada que nos indique que así fue, pero eso no significa que no vayamos a encontrarlo”.

Los legisladores han citado a declarar en las audiencias que comienzan el día 20 al director del FBI, James Comey, uno de los actores secundarios en esta trama. Comey pidió sin éxito al Departamento de Justicia que negara las afirmaciones de Trump contra Obama. La Casa Blanca asegura que el presidente sigue confiando plenamente en el responsable del FBI. “Van a tener que aguantarme seis años y medio más”, declaró Comey en Boston (Massachusetts) el miércoles durante una conferencia en ciberseguridad.

Entre el resto de testigos también se encuentran el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en inglés), Mike Rogers; el exdirector de la CIA, John Brennan, y el exdirector de Inteligencia Nacional James Clapper. Son los responsables de la comunidad de inteligencia que ha concluido que el Gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, había puesto en marcha una campaña de medidas para beneficiar a Trump en las elecciones presidenciales de noviembre en detrimento de la entonces candidata demócrata Hillary Clinton.



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