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Una alianza de izquierda y derecha en México para frenar al PRI y al populismo


2017-09-05

JAVIER BRANDOLI / El Mundo

La posibilidad de tres candidaturas con opciones para competir por la Presidencia de México en 2018 es ya una realidad en el escenario preelectoral. El conservador Partido de Acción Nacional (PAN) y el progresista Partido de la Revolución Democrática (PRD) han dado ya los primeros pasos para ir de la mano, en una extraña alianza ideológica, en los comicios del año que viene y plantar cara al gubernamental Partido Revolucionario Institucional (PRI) y al populista Movimiento Regeneración Nacional del sempiterno Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

El llamado Frente Amplio Democrático, del que formarían parte en un principio PAN, PRD y el partido Movimiento Ciudadano (MC), se oficiará hoy como candidato ante el Instituto Nacional Electoral (INE). El bizarro acuerdo ideológico pasó ayer su último trámite antes de inscribirse como formación con la aprobación por unanimidad, menos un voto, de la Comisión Permanente del PAN. "No se trata de una alianza tradicional sino de un frente amplio donde caben todos los que quieren acabar con el régimen corrupto del PRI", declaró Ricardo Anaya, presidente del PAN.

El problema es que las dos grandes e históricas formaciones que encabezan el acuerdo, PAN y PRD, que tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2024, se enfrentan a un problema mayor de liderazgos y supervivencia dentro de sus partidos que fuera de él.

Por ahora, los líderes actuales de estas formaciones han hecho de la necesidad una virtud y ante el difícil panorama que por separado le dan las encuestas han decidido unirse para no verse arrollados por el voto útil de lo que parecía según las encuestas una batalla a dos entre el PRI y Morena. Esta alianza de izquierda y derecha se ha testado ya en los comicios estatales previos a 2018 y ha dado muy buenos resultados. Estados como Veracruz, Puebla, Durango, Nayarit o Quintana Roo son gobernados por esa unión PAN y PRD.

¿Un independiente para la candidatura presidencial?

Sin embargo, la crisis interna de ambas formaciones pone todo lo acordado a la espera de ver cómo ambos partidos resuelven sus diferencias. De hecho, ni PAN ni PRD tiene aún candidato claro que vaya a competir por la Presidencia. Juntos, incluso, eso se complica y quizá haya que buscar un perfil de figura independiente. Suenan nombres del ámbito universitario.

En los últimos días la desbandada de senadores y líderes del PRD que se marchan a engrosar las filas de Morena, de nuevo ante el tirón de AMLO, ex líder del PRD y hoy principal candidato de nuevo a ocupar la presidencia según los sondeos, ha dejado a la histórica formación de izquierdas contra la cuerdas.

Ante lo que parece ya un goteo constante de deserciones de históricos del partido, los últimos han sido Dolores Padierna, coordinadora del partido en el Senado, y su esposo René Bejarano, otro histórico superviviente de la izquierda mexicana pese a haber estado envuelto en graves casos de corrupción, al PRD no parece quedarle más remedio que dejarse fagocitar por Morena o entregarse a una alianza política con la derecha. "A mí me parece que se puede construir un polo progresista, no pensaría necesariamente en una alianza con el PAN", decía recientemente el jefe de Gobierno de Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, uno de los presidenciables del PRD y única cabeza mediática y con poder dentro del partido que ve sin embargo como su popularidad decrece y como el histórico feudo de la capital le ha sido también robado en parte por Morena.

Los populistas de AMLO, por contra, han aprendido en las recientes y claves elecciones del Estado de México que los aún cientos de miles de votos del PRD son claves para sus aspiraciones. La derrota de la izquierda frente al PRI en esos comicios se produjo por la división de votos entre ambas formaciones progresistas.

Críticas al Fiscal General

Para el PAN, la derecha, el escenario no es más halagüeño. La también histórica capacidad del partido conservador de automutilarse con guerras internas por ocupar el poder está viviendo en las últimas semanas sus momentos más duros. Senadores del PAN de mucho peso como Ernesto Cordero o ex gobernadores como Roberto Gil han apoyado al PRI en un significativo cambio de cromos que divide aún más al partido derechista. Cordero ha sido nombrado presidente del Senado con el apoyo del PRI a cambio de que cinco senadores del PAN apoyen al candidato del PRI , Raúl Cervantes, actual procurador general de la república, a ocupar el poderoso cargo de Fiscal General de la República.

No es un tema menor el del nuevo Fiscal General que ocupará el sillón los próximos nueve años y será el encargado de mirar qué hay bajo las alfombras de un sexenio plagado de escándalos de corrupción, especialmente en el ámbito estatal donde son varios los gobernadores del PRI encarcelados o investigados por malversaciones millonarias. Cervantes ya ha sido criticado en su actual cargo por hacer la vista gorda en numerosos casos de corrupción que afectaban al partido del que él fue senador, el PRI.

Para añadir algo más de polémica, a Cervantes se le acaba de descubrir que es dueño de un flamante Ferrari que tiene registrado en una casa de interés social en el estado de Morelos, no pagando impuestos por tanto en Ciudad de México, lo que ha levantado una ola de suspicacias e indignación en todo el país.

El tercer flanco interno del partido conservador es la posible candidatura de Margarita Zavala, mujer del ex presidente Felipe Calderón que se ha postulado como presidenciable y que ha pedido que "Ricardo Anaya dimita" por su falta de control del partido, a la vez que criticaba la maniobra de Cordero para ser presidente del Senado "por haberse llevado a espaldas del partido".



regina


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