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Los terribles detalles sobre el ataque químico en Siria que la ONU omitió en su informe


2018-06-25

Rick Gladstone y Maggie Haberman, The New York Times

Por lo menos dos veces durante este año, el Ejército sirio disparó proyectiles llenos de una sustancia parecida al cloro que fueron hechos en Irán; los artefactos esparcieron el veneno poco a poco y las víctimas solo contaron con pocos minutos para escapar.

En otro ataque las fuerzas sirias lanzaron una bomba química en el balcón del piso más alto de un edificio de apartamentos; el proyectil causó la muerte de 49 personas, incluyendo a 11 niños. Sus pieles adquirieron una tonalidad morada.

Estos detalles y otros que culpan a Siria de las atrocidades cometidas en la parte este de Guta, un suburbio de Damasco, fueron develadas por una comisión de las Naciones Unidas que ha documentado e investigado posibles crímenes de guerra en el conflicto de siete años. Sin embargo, cuando la comisión emitió el informe el miércoles, omitió los detalles.

Siete páginas que formaban parte de un borrador anterior, proporcionado a The New York Times, quedaron resumidas a dos párrafos en el documento final.

El reporte examinó la manera en que el gobierno del presidente Bashar al Asad recuperó el este de Guta, el bastión rebelde cerca de la capital, en los primeros cuatro meses de 2018. Las fuerzas sirias impusieron un sitio en la zona, usando bombardeos, inanición masiva y armas químicas.

Los materiales en el borrador filtrado dibujan un retrato mucho más aterrador del uso de armas químicas en el este de Guta. También se afirma que las fuerzas sirias y sus aliados fueron responsables, contraponiéndose a las repetidas negativas del gobierno de Asad y de Rusia e Irán, que lo respaldan.

Hanny Megally, un abogado egipcio de derechos humanos que es miembro de la comisión, explicó las omisiones diciendo que muchos de los detalles en el borrador anterior requerían mayor corroboración, y podrían incluirse en otro informe, quizá en septiembre. No hubo presión externa para no divulgar la información, según Megally.

“Pensamos que teníamos que trabajarlo más; es una investigación en curso”, dijo Megally. “Así que pensamos: ‘Hagámoslo breve’”.

No obstante, las conclusiones de la información omitida no parecían ambiguas.

El borrador filtrado señalaba:

“En uno de los patrones de ataque más crudos documentados durante el periodo en revisión, las fuerzas armadas y/o milicias afiliadas continuaron usando armas químicas en zonas con una densa población civil por todo el este de Guta”.

Con detalles meticulosos, el documento enumeraba seis ataques con armas químicas a civiles desde enero hasta el 7 de abril, la fecha del ataque más letal. Aparentemente por primera vez, involucraba armas provistas por iraníes.

En los ataques del 13 de enero, el 22 de enero y el 1 de febrero, según el documento, las fuerzas gubernamentales dispararon agentes químicos, “más probablemente cloro”, hacia una parte residencial del vecindario de Douma en el este de Guta, cerca de un estadio deportivo, aproximadamente a 732 metros del frente, entre las 5:00 y las 6:30.

Algunos testigos describieron un “agente de acción lenta” que olía a cloro, apuntaba el borrador, y tuvieron suficiente tiempo “para despertar a las víctimas, obtener trapos mojados que sirvieran como máscaras faciales improvisadas y evacuar las áreas afectadas”.

En los ataques del 22 de enero y el 1 de febrero, de acuerdo con el borrador, la comisión tenía pruebas que identificaban los dispositivos de bombardeo como misiles iraníes tierra-tierra de producción industrial, “que según se sabe solo fueron usados por las fuerzas gubernamentales y, en raras ocasiones, por las milicias afiliadas”.

“En relación con las municiones usadas el 22 de enero y el 1 de febrero, la comisión obtuvo y evaluó evidencias materiales, incluyendo análisis de metadatos, e identificó un misil tierra-tierra (de los conocidos como IRAM).

Aunque los IRAM han sido utilizados por una amplia variedad de actores en toda Siria, el diseño particular de los observados durante estos dos ataques solo han sido usados por las fuerzas gubernamentales y, en raras ocasiones, por las milicias afiliadas hasta donde se sabe. En específico, los IRAM documentados fueron construidos a partir de misiles iraníes de producción industrial que se sabe que fueron suministrados a las fuerzas del gobierno sirio”.

El borrador señalaba que los ataques en el este de Guta siguieron “un patrón documentado previamente por la comisión relacionado con el uso de armas químicas por las fuerzas del gobierno”, y que ninguno de ellos había sugerido “la participación de grupos armados”.

Durante los primeros tres ataques, 31 personas, incluyendo a 11 niños, enfermaron, pero no hubo fallecidos.

Otros dos episodios de posible uso de cloro, el 25 de febrero y el 7 de marzo, provocaron más víctimas pues murieron dos niños, uno de ellos era un bebé, y le causaron lesiones a dieciocho civiles.

Lo peor aún estaba por llegar, luego de que se interrumpieron las negociaciones entre los funcionarios militares rusos y un grupo insurgente, Jaish al Islam, respecto de evacuar el vecindario de Douma y terminar con el sitio. El 7 de abril, según el borrador, un explosivo improvisado lanzado por el aire chocó contra un edificio residencial de varios pisos ubicado a aproximadamente 183 metros del Rif Damascus Hospital, el último hospital que funcionaba en Douma.

El borrador describe el explosivo como “un cilindro de gas industrial” con unas aletas que chocaron contra el balcón del piso superior y parecieron “emitir rápidamente grandes cantidades de una sustancia hacia el espacio interior del edificio residencial de apartamentos”.

“Las posiciones y los síntomas físicos que se observaron en las víctimas del ataque respaldan las afirmaciones de los testigos de que el agente actúa con rapidez”, establece el borrador, “y probablemente indican que una concentración alta de la sustancia química se disipó hacia abajo”.

Con base en las declaraciones de testigos y “evidencias materiales recibidas y analizadas por la Comisión”, afirma el borrador, los muertos mostraban “una serie de síntomas que coinciden con la exposición a un agente asfixiante, incluyendo signos de espuma en boca y nariz, piel morada indicativa de circulación sanguínea deficiente, meiosis (pupilas constreñidas) y en algunos casos pupilas dilatadas (muy abiertas)”.

“Las declaraciones y la evidencia material recibida y analizada por la Comisión en relación con los fallecidos dentro del edificio de apartamentos revelaron una serie de síntomas que coinciden con la exposición a un agente asfixiante, incluyendo espuma en boca y nariz, piel morada indicativa de circulación sanguínea deficiente, meiosis (pupilas constreñidas), y en algunos casos pupilas dilatadas (muy abiertas). Varias víctimas que no pudieron huir del edificio se desmayaron poco después de la exposición”.

Megally se negó a entrar en detalles sobre por qué no se incluyó esa información en el reporte publicado el miércoles, pero dijo que, respecto del ataque del 7 de abril en particular, se requiere más información, incluyendo qué fue precisamente lo que mató a las 49 personas.

“Si no estamos seguros de cuál fue la causa de la muerte, podríamos estar buscando en el lugar incorrecto”, dijo. “Es mejor terminar la investigación en lugar de divulgarla por partes y esporádicamente”.

La versión oficial del informe es mucho más cautelosa acerca de los incidentes con las armas químicas en cuestión. En dos ataques, por ejemplo, el reporte señala que la comisión “fue incapaz de obtener suficiente evidencia material para identificar de manera concluyente los sistemas vectores de armas”.

Aunque las circunstancias del ataque del 7 de abril fueron “en gran medida coincidentes con el uso de cloro”, apunta, los síntomas coinciden más con el empleo de “otro agente químico; lo más probable es que haya sido un gas nervioso”.

La comisión ha estado reuniendo evidencia de las atrocidades cometidas en el conflicto sirio desde poco después del inicio de la guerra, en 2011. Dirigida por Paulo Sérgio Pinheiro, un diplomático brasileño y defensor de derechos humanos, la comisión incluso ha compilado una lista confidencial de funcionarios sirios y otros que pueden ser declarados responsables en una corte algún día.

El borrador anterior sobre el este de Guta fue compartido por una persona cercana a la comisión, a quien se le consultó sobre el reporte y que se negó a ser identificada.

La filtración sugiere que hay algún tipo de disensión interna en la comisión sobre la solidez de la evidencia sobre el uso de armas químicas por el gobierno sirio en el este de Guta. También es posible que la comisión quisiera ser cautelosa antes del reporte esperado sobre el ataque del 7 de abril a Douma realizado por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, que envió a investigadores al lugar.



Jamileth


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