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Países más cercanos, contra Trump


2018-08-17

Por Mattia Bernardo Bagnoli

(ANSA) - MOSCU, 17 AGO - El presidente ruso, Vladimir Putin, volará este sábado a Berlín para mantener un encuentro con la canciller alemana, Angela Merkel, en el que discutirán "proyectos comerciales conjuntos" y las eventuales "amenazas" de terceros países. Al parecer, la cuestión central de la reunión será el mandatario estadounidense, Donald Trump: el gasoducto Nord Steam 2, un proyecto conjunto promovido por Rusia y Alemania, provoca gran irritación en el magnate, además de causar divisiones en Europa. En el encuentro bilateral también se abordarán otras cuestiones, como Siria -cuya estabilización es de gran interés para Berlín por la crisis de refugiados- y Ucrania, en particular, el conflicto en Donbass, donde en los últimos tiempos las hostilidades se intensificaron. El vínculo entre Putin y Merkel es complicado desde el punto de vista personal pero sólido en cuanto al pragmatismo que distingue a ambos líderes, verdaderos enemigos-amigos.
    
De hecho, la canciller alemana dejó trascender que no espera "resultados especiales" del encuentro, si bien desea tener "una buena relación" con Rusia, buscando siempre el diálogo. El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, en referencia al gasoducto y al disgusto de Washington sobre el tema, aclaró que Putin y Merkel discutirán la implementación de vastos "proyectos comerciales conjuntos" y sobre las eventuales "amenazas provenientes de terceros países".
    
Trump, en el curso de su viaje a Europa, en julio pasado, había tenido palabras duras sobre el Nord Sream 2 que, según él, convertirá a Alemania en "rehén" de Rusia.
    
Durante su discurso en la cumbre de la OTAN que tuvo lugar el mes pasado en Bruselas, el presidente estadounidense aseguró que Alemania estaba "totalmente controlada" y "cautiva" del Kremlin ya que, según el mandatario, "entre el 60% y el 70% de la energía" que necesitará el país europeo procederá de Moscú.
    
Con anterioridad a tales declaraciones, ya algunos países de la Unión Europea habían manifestado sus reticencias sobre las futuras obras, que consisten en la construcción del segundo tramo del gasoducto. Putin y Trump habían abordado la cuestión, si bien de modo superficial, en aquella reunión que mantuvieron en Helsinki, descrita por Moscú como "un éxito".
    
Lástima que más tarde haya surgido el borrador de nuevas sanciones del Congreso, inmediatamente seguido por una iniciativa del Departamento de Estado; el rublo y la Bolsa de valores colapsaron, y el Kremlin terminó en un callejón sin salida: a cada apertura de Trump le sigue una reacción contraria del Capitolio (y no solo).
    
Alemania y Rusia se ven igualmente afectadas por la política de impuestos de Estados Unidos. Y el Nord Stream 2 representa un proyecto fundamental para ambos países. Es mejor, por tanto, hacer un balance de la reunión de mayo en Sochi - el presidente ruso recibió a Merkel con un gran ramo de flores: un paso adelante respecto de 2007, cuando le había hecho encontrar a su labrador negro en el despacho, justo a ella que le teme a los perros- y comparar las respectivas posiciones en nombre del pragmatismo.
    
Putin, antes de reunirse con Merkel, hará un alto en Austria -otro país clave respecto del gasoducto- para participar, de manera privada, en la boda de la ministra del Exterior, Karin Kneissl.
    
A su llegada a Berlín, probablemente, le ratificará a Merkel su oferta de participar en la reconstrucción de Siria -lo que le otorgaría a Putin un gran poder de negociación en Medio Oriente- mientras Merkel confirmará su posición contra el rol de Moscú en la crisis de Ucrania. En síntesis, todo resultará como siempre salvo que, como subrayan analistas, desde hace meses Berlín y Moscú retomaron sus contactos con "mucha intensidad". 



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