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Merkel no se presentará a la reelección como líder de su partido ni como canciller: "Hay que pasar página"


2018-10-29

Por CARMEN VALERO, El Mundo

La canciller Angela Merkel abandona la política. Lo hará a su manera, de forma progresiva, controlando los efectos de una decisión esperada y puede que hasta correcta, pero que produce una sensación de orfandad y hasta de vértigo. Alemania pierde a una "madre", Francia a su aliada en un momento crítico para la Unión, Europa pierde freno al populismo, Bruselas el fuelle de las muchas reformas pendientes y las relaciones transatlánticas el baluarte del Estado de derecho, el multilateralismo, y valores europeos que tanto alabó el presidente Barack Obama ante la amenaza del "America First" de un presidente atípico y tuitero.

"No nací canciller y eso es algo que nunca olvidé", dijo Merkel, sin un ápice de emoción, al anunciar que, tras 18 años en la dirección de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) ha llegado el momento de abrir un nuevo capítulo.

"No me presentaré a la reelección como presidenta de la CDU el próximo mes de diciembre" y tampoco "optaré al Bundestag las elecciones de 2021". A partir de ese momento, Merkel se dedicará a sus asuntos y entre ellos, "para que conste en actas, no hay ningún puesto en la Unión Europea", adelantó.

Sin tiempo al duelo, los delfines de la UE y uno de los muchos enemigo de la canciller que ha dejado muchos por el camino, anunciaban su disposición a coger el relevo y consumar el golpe de timón que el partido necesita. En sólo unas horas salieron seis candidatos, entre ellos la secretaria de la CDU y supuesta sucesora designada, Annegret Kramp-Karrenbauer; el muy ambicioso y dinámico ministro de Sanidad, Jens Spahn y el ex jefe del grupo parlamentario, Friedrich Merz, político brillante y marcado perfil económico que fue empujado por Merkel a la cuneta del mundo de la empresa privada.

Otro nombre que ya ha empezado a sonar es el del presidente del Bundestag y ex ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. La elección de este veterano político sólo tendría sentido si el partido quisiera abrir un periodo de transición para acompañar a la canciller sin estridencias hasta su salida definitiva, en 2021. Tendría sentido y los tiempos lo propician. Los partidos renuevan sus cúpulas cada dos años y Merkel siempre defendió la idea que el liderazgo del partido y la candidatura en las elecciones generales debe recaer en la misma persona. A juicio de los analistas, sería razonable que la CDU se tomara tiempo para elegir a la persona que deberá sacudir el partido y conducirlo a la inflexión que necesitan los conservadores para pasar página a una política y a un estilo que, desde la crisis de los refugiados en 2015, ha ido encadenando una derrota tras otra.

"Es un buen día para Alemania, pero podría ser aún mejor. La señora Merkel tendría que haber acompañado el anuncio de su retirada de la política con el de la celebración de elecciones anticipadas", declaró el líder del partido liberal /FDP, el eternamente bronceado Christian Lindner. Con una dureza verbal que rezumó rencor y amargura, la que debió quedarle tras abandonar las negociaciones de Gobierno con la CDU y con Los Verdes tras las elecciones de septiembre del año pasado, obligando a Merkel a reeditar la gran coalición, Lidner enumeró los problemas que ésta ha creado en el país. Y entre ellos la aparición de la populista formación de derechas Alternativa para Alemania (AfD) en la escena política nacional.

"AfD es fruto de la señora Merkel"

"AfD es fruto de la señora Merkel", acusó Lindner en referencia a la política de refugiados, una decisión que AfD utilizó como abono en los barbechos del desempleo, el racismo y la xenofobia. La agresividad del jefe del FDP, un partido minúsculo que tradicionalmente ha hecho de bisagra para la CDU, lo que le ha hecho creer que tiene más poder del que siempre le dieron (con sólo un 6%), ha contrastado con la declaración sinceramente compungida del líder de la Unión Socialcristiana bávara (CSU) y ministro de Interior, Horst Seehofer. En una muy breve comparecencia ante la prensa, cabizbajo, emocionado, Seehofer dijo sentir y mucho la retirada de Merkel. Sin Merkel, Seehofer pierde razón de ser. Se queda sin diana para jugar a los dardos.

También la presidenta del Partido Socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles, fue generosa con la canciller y, ante la eventualidad de que alguien en su partido pudiera establecer paralelismo y moverle la silla, Nahles anticipó que a partir de ahora y por el tiempo que queda hasta acabar la legislatura, la Gran Coalición trabajará a muy buen ritmo. "El proceso que se abre en la CDU corresponde a la CDU", dijo Nahles.

Merkel anunció su decisión tras la debacle electoral sufrida este domingo en el estado federado de Hesse. La CDU podrá retener la coalición de Gobierno con Los Verdes, pero perdió casi 11 puntos. El SPD vivió otro tanto, el peor resultado desde 1946. Hace sólo dos semanas se vivió una situación similar en Baviera, en este caso en el SPD y la CSU de Seehofer.

"La imagen que da la Gran Coalición es inaceptable", admitió la canciller, que calificó de "amargos" los resultados de esas elecciones. "La responsabilidad no es de nuestros amigos en Hesse" sino a los conflictos internos persistentes de su alianza de Gobierno en Berlín. Merkel afirmó que en sus 18 años al frente del partido y casi 13 como jefa del Gobierno siempre asumió la responsabilidad "sobre lo que sale bien y lo que sale mal".

Por ello, y dado el curso que han tomado los acontecimientos, "he decidido tras largas reflexiones" iniciar la retirada de unos cargos "que siempre quise llevar con dignidad y dejar con dignidad", aseveró.

Merkel asumió en 2000 las riendas de la CDU, entonces en la oposición y sacudida por el escándalo de la financiación irregular del partido durante la llamada "era Helmut Kohl", quien había sido su padrino político.



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