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El temor del presidente


2019-04-19

Por Beatriz Pagés | Revista Siempre

Nunca se había visto, ni siquiera en las etapas más autoritarias, que un presidente ordenara a sus funcionarios desobedecer la Constitución.

Esa es,  tal vez, la parte más álgida y delicada del memorándum que firmó López Obrador para derogar la reforma educativa.

 Los constitucionalistas más acreditados salieron al unísono a alertar que la máxima autoridad acababa de instalar un cartucho de dinamita en las entrañas del  orden constitucional del país. Que el Ejecutivo Federal, no solo violentaba la división de poderes y el Estado de derecho, sino que estaba haciendo un llamado a la anarquía.

En el documento hay un grito subliminal: “¡Muera la Constitución!” Hay un acicate para dejar de cumplir la ley. Una señal para poner fin al sistema de convivencia y  legalidad.

Si bien la interpretación jurídica ya fue hecha por destacados constitucionalistas, falta ahondar en la parte política.

El memorándum amerita ser analizado. Para ser un documento oficial tiene una redacción y un contenido extraños. Más que un acta, escrita en el escritorio de un Jefe de Estado, parece un libelo, un panfleto hecho exclusivamente para satisfacer las exigencias de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Su origen puede estar en la derrota política. Al no poder alcanzar un acuerdo entre el Legislativo y la CNTE para aprobar la reforma educativa, el Ejecutivo decidió salir por una puerta falsa que lo llevó, como bien dijo el ministro en retiro José Ramón Cossío, a una trampa política.

Miguel Carbonell llamó la atención sobre la prisa que tiene López Obrador por quedar bien con el magisterio disidente.

Al sentirse políticamente derrotado, la frustración pudo haber llevado a AMLO a redactar una disposición arbitraria que ha puesto en riesgo su imagen y prestigio.

Los hechos obligan a hacer múltiples preguntas:

¿Hasta dónde llegan los compromisos de campaña del presidente con ese sindicato? ¿Por qué se vio forzado a doblegarse, a rendirse ante las presiones y chantajes de quienes han vivido de vender plazas y de condenar al país a la mediocridad educativa? Peor aún, a romper el orden constitucional y a colocar a tres secretarios de Estado, sus secretarios, —Gobernación, Hacienda y Educación— en la antesala de un juicio político al exigirles cumplir con lo que ordena un documento ilegal.

AMLO siempre ha presumido de tener una autoridad moral que lo hace políticamente indestructible, sin embargo, encontró ya, en el poder de la Coordinadora, su talón de Aquiles.

Por alguna razón inexplicable, para este gobierno es más importante satisfacer las demandas de un grupo gangsteril que respetar la Constitución y mejorar la calidad educativa de los mexicanos.

Aunque, claro, las razones son, sin duda, políticas. El diputado federal por Morena, militante y exdirigente de la Sección 22 de la CNTE en Oaxaca, Irán Santiago Manuel, asegura que esa organización magisterial agrupa alrededor de 40 maestros en la Cámara de Diputados.

Eso explica el temor de López Obrador. La Coordinadora seguramente ya le dijo al presidente: usted deroga la reforma educativa o nosotros rompemos la mayoría que tiene Morena en el Congreso.

Así de simple o más claro.



Jamileth


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