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La Pascua, tiempo de reconciliación


2019-04-23

Por: Maleni Grider 

La Pascua es el tiempo para recordar y honrar la resurrección de Jesucristo

Mientras para la tradición judía la Pascua conmemora la salida del pueblo judío de la tierra de Egipto, para la cristiandad la Pascua es el tiempo para recordar y honrar la resurrección de Jesucristo, la cual ocurrió durante la Pascua judía.

Yavé, el Dios de los ejércitos, deseaba que su pueblo recordara por siempre, a través de las generaciones, todo lo que hizo por su pueblo al sacarlos de la esclavitud en la que los tenía sometidos el faraón de Egipto.

Ese mismo Dios poderoso y eterno es el que levantó a Jesús de la tumba y le dio vida luego de la crucifixión. Nosotros celebramos este hecho glorioso que nos trajo la salvación y la vida eterna por medio de la fe en aquel que se entregó por todos.

Al morir y resucitar, Cristo nos abrió el camino al Padre y nos dio la reconciliación con Él mediante el arrepentimiento y el perdón de nuestros pecados. Su sangre nos limpia de todo y nos vuelve dignos de entrar en la presencia de Dios, quien por su gracia (un favor inmerecido) nos ha querido salvar de la condenación eterna.

Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación. Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios! 2 Corintios 5:18-20

De la misma manera que hemos sido perdonados y redimidos por nuestro Salvador, así también nosotros tenemos la obligación de perdonar a otros y reconciliarnos con ellos. La Pascua es un tiempo de reflexión profunda en el que revisamos nuestro corazón y nuestra relación con Dios, para luego celebrar con una conciencia limpia la muerte y resurrección del Rey de reyes y Señor de señores, Jesucristo.

Recordamos también, junto con el pueblo judío, las proezas que Él hizo por su pueblo, y nos gozamos en su más grande proeza: el sacrificio de su Hijo unigénito por amor a todos nosotros.

Busquemos, pues, la reconciliación con nuestros semejantes como una muestra de que hemos recibido la gracia y damos honor a la muerte y resurrección de Jesús.

La Pascua es un tiempo de paz, propicio para la meditación en las cosas espirituales, así como para la más íntima reconciliación con Dios.



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