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Refinanciamiento de Pemex: última llamada


2019-05-20

Efrén flores | Revista Siempre

Leo y me mareo por la cantidad de tonterías informativas financieras publicadas, producto de un fanatismo estéril por AMLO: que si los nuevos créditos a Pemex son un duro golpe al neoliberalismo mexicano, porque demuestra la confianza en este gobierno, contra los malos augurios de los rancios neoliberales.

Así por ahí las vueltas de estos ayatolas de la desinformación.

Las Cuentas Verdaderas

Hace ya más de una semana que nos enteramos que se armó un sindicato de bancos internacionales para ayudar a Pemex: HSBC, JP Morgan y Mizuho Securities como Grupo Sindicador.

No. No es un nuevo crédito a Pemex. No es cierto. Se renovaron y refinanciaron las líneas de crédito comprometidas con vencimiento para finales de este año y principios del próximo. ¿Para qué? Para poder pagar los vencimientos de principal e intereses. El razonamiento es muy simple: Lo que reconoce el gobierno mexicano que no puede pagar ahora, se lanza para más adelante, para evitar que caigan las finanzas nacionales en una crisis de gran calado.

Así las cosas se permitió el refinanciamiento por un monto de 2,500 millones de dólares y se renovaron dos líneas de crédito revolvente hasta por un monto total de 5,500 millones de dólares.

Muy importante: La administración previa de la petrolera dejó firmadas estas líneas por el monto de 8 mil mdd. Con el acuerdo firmado se amplía el plazo de tres a cinco años y se reduce el costo financiero.

Sí. Sí es la operación bancaria más grande de una empresa de energía en latinoamérica, y la operación bancaria más grande en la historia de Petróleos Mexicanos.

Los dos párrafos anteriores los revolvieron los que escribieron y desacreditaron a los medios de comunicación mexicana, por utilizarlos con fines propagandísticos que no informativos. Lo hicieron faltos de ética, y solo para darle una interpretación que agradara “al jefe”, al ganso máximo.

Por favor, que sirva esta aclaración para que nuestros amables lectores entiendan algo muy bien: no se contrató ni un centavo adicional de deuda, se refinanció deuda y se renovaron dos líneas revolventes de crédito que Pemex ya tenía. Esto en conjunto suma 8 mil millones de dólares operados. No es crédito nuevo.

Tampoco lo hacen los bancos, “por confianza en el actual gobierno”. El gobierno mexicano lo hizo porque no se podían honrar los pagos, y así se planeó esta operación desde hace casi cinco meses. Es tan precaria la situación de Pemex, que mejor ayudarla, a cambio de una fuerte dieta en sus finanzas. Sí por supuesto. ¿Quieres apoyo extranjero? ¡Sale! Pero con condiciones de mercados internacionales. De lo contrario no se hubiera logrado la operación.

Todo lo demás que lea, por favor, son pamplinas, aunque lo declare el Presidente, o Rocío Nahle, o el director de Pemex.

¿Cuál es la dieta acordada para adelgazar la terrible carga financiera de la deuda de Pemex?

- No contratar ni un centavo adicional de deuda, ni nacional, ni extranjera.
    
- Un incentivo fiscal ya en este año por concepto del Derecho de Utilidad Compartida por lo menos de 30 mil millones de pesos, que se canalizarán al incremento de inversión en exploración y producción, así como para mejorar el balance fiscal de Petróleos Mexicanos. Los Contratos de Utilidad Compartida dejan el petróleo y el gas en control del Estado y se comparte un porcentaje de la utilidad en dinero con los inversionistas, mas no el petróleo.
    
- 15 mil millones de pesos en incentivos fiscales adicionales cada año y hasta el 2024.
    
- Otros 25 mil millones de pesos que se le inyectarán a Pemex para capitalización de pasivos.
    
- Unos 32 mil millones de pesos de ahorro por cerrar las llaves al robo de combustibles.
    
- 35 mil millones de pesos de liquidación de promesas de pago de pensiones.
    
- Una cantidad no definida de apoyo extraordinario del Fondo de Ingresos Petroleros de Estabilización (Fondo Mexicano del Petróleo) que puede llegar a ser hasta por un 50% del valor de este fondo (Sabemos que el valor de este Fondo es de cerca de 115 mil mdp).

Conviene recordar en todo momento que el valor actual de la deuda se debe a un crecimiento del 75% que tuvo durante la administración pasada; y que el total de obligaciones de la empresa, incluyendo pensiones, excede a los activos de la empresa en más de 70 mil millones de dólares.

Dados estos compromisos de disciplina financiera, la banca internacional aceptó refinanciar los 8 mil mdd de Pemex.

El diagnóstico

Los mercados financieros mundiales siguen muy de cerca a Pemex. Les preocupa el discurso populista del nuevo Presidente alrededor de esta empresa. Las calificadoras están calibrando de qué manera pesará a favor de Pemex la operación financiera de los 8 mil mdd.

Va a resultar siendo “parcialmente buena”; es decir que sí se toma en cuenta, y sí pesa para la calificación crediticia de Pemex. ¿Tanto como para regresarle a la deuda de Pemex calificación grado de inversión? Lo más seguro es que no. Se retrasa la depreciación mayor del valor de la deuda, con lo que se evitó que este año degradaran la deuda de la empresa a “calificación valor basura”, mientras se analiza el estado que toman las finanzas de Pemex en los próximos meses. Nada más.

Esto prueba que las calificadoras son muy responsables, aunque han declarado que no entienden la retórica de AMLO. Con todo, están conscientes que de degradar más la deuda Pemex, el valor de la deuda soberana mexicana entrará a un estado de riesgo inminente.

La solución

Es clara y requiere poco análisis:

- Liberar la carga fiscal de Pemex. Esto será bueno para los recursos de la petrolera, pero en perjuicio del presupuesto federal que se verá mermado.

- Formar más alianzas con empresas privadas nacionales y extranjeras, para desarrollar, explorar y explotar campos de petróleo y gas. Las inversiones fueron frenadas a partir de la congelación de la Reforma Energética con AMLO. Por ejemplo los farmouts, o sea asociaciones con privados, para atraer inversión a Pemex, experiencia petrolera en aguas profundas, y además le representaría al gobierno ingresos adicionales.

- Además y muy importante, cancelar la construcción de la nueva refinería de Dos Bocas. A decir de una serie de entrevistas que realizó la agencia Reuters con inversionistas de una docena de fondos de los más grandes del mundo, así como con ex funcionarios y directores financieros de la misma empresa Petróleos Mexicanos.

Hasta la confusa secretaria de energía, Rocío Nahle, ha declarado que el gobierno por si solo no podrá reactivar a la Economía Energética del país, que requiere del sector privado en definitiva.

Si López Obrador quiere que la industria petrolera mexicana incremente la producción en un 50 por ciento a 2.5 millones de barriles diarios para el 2024, necesitará conseguir mucho, muchísimo dinero, –cerca de 20 mil mdd anuales para exploración y producción.

Existen aún muchas interrogantes acerca de la viabilidad del Plan de Negocios de Pemex de largo plazo.

El gobierno tiene que dar su total apoyo a la deuda de Pemex. Debe modificar su prospecto, y estudiar alternativas como el cambio de la deuda de Pemex por Bonos del Gobierno denominados en Dólares. Es una opción que ha expuesto ante el gobierno por ejemplo Banorte, más no la recomienda. Resulta que para los inversionistas es una estupidez cualquier esfuerzo en este sentido, si el Presidente se obstina en “Su Refinería”, que seguro se retrasará, aumentará los costos de la empresa y terminará por  aumentar la deuda de Pemex; y entonces de nueva cuenta entrará la calificación a riesgo inminente de convertirse en chatarra (junk bonds).

El gobierno compró cuando mucho el resto del año y unos meses del próximo sin que corra la deuda Pemex riesgo de convertirse en chatarra. Tendrá que buscar de nueva cuenta en el 2020 y sobre todo en el 2021 la renegociación de parte de su deuda.

Para el próximo año tendrán que presentar nuevas medidas de rescate financiero de la empresa.

Mientras tanto, los discursos de López Obrador y la estructura precaria de Pemex, dejan a este gobierno cada vez más solo, en la búsqueda de aliados internacionales que compren sus proyectos y que quieran apoyar a la “empresa petrolera estatal más endeudada del mundo”.

AMLO terminará como todo populista, dando tumbos de un lado a otro, culpando a todos los neos y para entonces también a los clásicos. Tal vez ni Benito Juárez se salve del mareo de poder en el que ya pasea el líder supremo de Palacio Nacional.

El problema no es el Presidente López Obrador, ni su gobierno, ni que siga diciendo misa en todas sus “mañaneras”.

El asunto es que nos lleva a bailar a 130 millones de mexicanos, que sin temerla ni deberla, nos habremos metido de manera forzada a esta danza macabra que como indica la historia, terminará con los tristes resultados de todos los gobiernos populistas, demagógicos, vendedores de falsas esperanzas y más falsos profetas, y que desde Cleón de Atenas, en el 420 a. C. han vendido espejos, y se ahogan en su propia fatuidad.

 

 

 



regina


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