Formato de impresión


Empresas extranjeras dejan de invertir


2019-06-11

 

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO.- Cada vez menos empresas extranjeras quieren instalarse en México a consecuencia de la incertidumbre generada tanto por el gobierno del nuevo presidente Andrés López Obrador, como por el jefe de la Casa Blanca, Donald Trump.
    
El nuevo gobierno de López Obrador es, según analistas, considerado con creciente desconfianza por los capitales extranjeros por sus proyectos de dudoso futuro.
    
En tanto, señalan, Donald Trump aleja a los capitales y provoca una estampida en México por sus presiones comerciales constantes como la amenaza reciente de un arancel a las importaciones desde México.
    
En los primeros tres meses del año se registraron en México 121 nuevas empresas de capital extranjero, la menor cantidad en 27 años para un período similar, según fuentes oficiales.
    
El ministerio de Economía señala que esta cifra representa sólo el 27% de las 442 compañías que llegaron en el primer trimestre de 2018 y sólo supera a las 114 del mismo periodo de 1992.
    
Los lugares donde los capitales se están replegando más son la capital, con 149 firmas menos, el estado sureño de Quintana Roo, con 32 menos y el estado norteño de Nuevo León con 27 menos.
    
El Estado de México, que mantiene un extenso cinturón industrial alrededor de la capital, no ha registrado la llegada de una sola nueva empresa extranjera, mientras que ya contaba con 19 en el primer trimestre del 2018.
    
El occidental estado de Jalisco, uno de los más desarrollados del país, contabilizó apenas 4 nuevas compañías, contra 22 del primer trimestre del año pasado. El dato más significativo es que son principalmente las empresas estadounidenses las que menos interés tienen ahora en establecerse en México con apenas 39 entre enero y marzo pasado, contra 113 del primer trimestre del 2018. Una de las obras anunciadas por López Obrador que más reservas suscita entre los entendidos es el llamado "Tren Maya", un proyecto de 7,500 millones de dólares que pretende enlazar por medio de las vías férreas.
    
El mandatario izquierdista que asumió su cargo hace seis meses ha proclamado a éste como el "proyecto de infraestructura más importante en un siglo" y ha señalado que apunta a enlazar a las comunidades más alejadas y olvidadas del empobrecido sureste de México, en la frontera con Centroamérica.
    
El problema según los analistas es que la obra, de 1.525 kilómetros, que comunicará a estados, estará concluida en no menos de 5 años.
    
Además, está en duda si será suficientemente rentable, excepto en el segmento que recorre el estado de Quintana Roo, donde se ubican los más cotizados centros veraniegos del país como Cancún y la Riviera Maya.
    
"No hay estudios serios de análisis costo-beneficio, ni un estudio serio de demanda, ni un estudio serio de oferta que realmente tendrá una proyección de este tren", escribió la investigadora Ana Martínez, autora de un informe sobre el tema publicado por el Instituto Mexicano para la Competitividad.
    
Según Martínez, el costo podría elevarse cuatro veces más respecto a la cifra publicada, unos 25,000 millones de dólares.
    
Otro de los proyectos que levanta las cejas de los potenciales capitalistas extranjeros es la Refinería de Dos Bocas, en el estado de Tabasco, donde nació López Obrador, sureste del país.
    
Concebido también para brindar empleos a una de las zonas más postergadas de México por décadas, la refinería genera desconfianza porque, según expertos, producir gasolina es poco rentable, mientras que deja más dividendos exportar petróleo.
    
Planeada para costar unos 8,000 millones de dólares, la planta será construida después de que desde hace más de 40 años el gobierno no ha emprendido un proyecto de esta naturaleza.
    
Analistas del sector petrolero, como Citibanamex y Barclays, entre otros, advirtieron la obra no podrá ser edificada en tres años como prevé el gobierno, sino que tomará entre ocho y 10 y que el presupuesto podría aumentar a 12,000 millones de dólares.
    
Sin embargo, los defensores del proyecto argumentan razones de "soberanía y seguridad nacional" al señalar que la mayor parte del carburante que México consume proviene de Estados Unidos, que un día podría ser suspendido para presionar al país, generando una situación de emergencia.



Jamileth


Copyright ElPeriodicodeMexico.com