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Después de un año


2019-07-02

Por Juan Carlos Romero Hicks | Revista Siempre

Ya pasó un año desde que los electores eligieron mayoritariamente a Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, medio año desde que ejerce el cargo, un Presupuesto de Egresos de la Federación aprobado, decenas de reformas y miles de acciones y declaraciones que ya nos permiten hacer un balance de lo que ha cambiado en nuestro país, qué tan buenos han sido los cambios y si ha cumplido con lo ofrecido en campaña.

Las decisiones comenzaron desde antes de empezar el gobierno y comenzaron mal. La cancelación del aeropuerto de Texcoco fue un desestabilizador económico, los resultados son negativos en todos los aspectos. Eso marcó una forma de operar que se ha mantenido en todo: mediocridad y aleatoriedad.

En materia social el drama ha sido mayor. La salud está en crisis: no hay médicos, han cerrado cientos de centros de salud, se ha reducido el presupuesto de la mayoría de los grandes hospitales e institutos de salud, no hay medicinas y se ven manifestaciones de doctores y enfermeros uniformados a los que no se les han pagado. La salud, uno de los rubros más sensibles del gobierno y que afecta a los más necesitados está abandonado. En educación, se incorporaron elementos valiosos principalmente de la sociedad y la oposición, pero cedieron ante la presión de los sindicatos y terminó siendo un retroceso grave.

En materia económica las cosas tampoco van bien. Se han reducido cuatro veces durante los primeros seis meses de gobierno los pronósticos de crecimiento y los indicadores económicos de todas las calificadoras internacionales han bajado progresivamente. Hemos perdido inversión y cayó la confianza de los inversionistas en nuestro país. El desempleo está en su máximo nivel en varios años y también está cayendo la confianza de los consumidores. De hecho, el consumo cayó por primera vez en 6 años y la inversión fija anual bajó casi 6 por ciento. Otros datos que dicen mucho son que aumentaron 440 por ciento las huelgas y tenemos el pago de nómina más bajo en 23 años.

En materia de seguridad las cosas tampoco van bien. Estamos en el México más inseguro y más violento del que se guarde registro y mientras la violencia y la inseguridad siguen escalando, la nueva Guardia Nacional se ha destinado a cuidar las fronteras para que perseguir migrantes. Fue el mismo López Obrador quien citó a Napoleón el 13 de mayo de 2017 con la frase: “Si el crimen y los delitos crecen, es evidencia que la miseria va en aumento y que la sociedad está mal gobernada”, tiene razón.

La pregunta que queda es ¿cuántas promesas emblemáticas de campaña se han cumplido? Y la respuesta es una. Dijo que se cancelaría el aeropuerto de Texcoco y aunque es una pésima decisión la ha mantenido. La gasolina no ha bajado, la violencia no ha bajado y la corrupción, que dijo que se erradicaría con el solo hecho de ganar no sólo no ha bajado, va en aumento, ya que el 70 por ciento de las compras y contratos del gobierno se han hecho por adjudicación directa. Hemos visto al presidente López Obrador culpar a todo y a todos de sus malos resultados, pero después de seis meses de gobierno ya no es válido decir que las cosas estaban mal desde antes, porque eso lo sabía cuando fue candidato y cuando prometió todo lo que prometió.

Se puede definir el gobierno de López Obrador en una palabra: ocurrencia; o en una frase: dictadura de las ocurrencias. Cada decisión, cada acción y cada declaración lo demuestra.



Jamileth


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