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López Obrador se muda, nueva morada presidencial


2019-07-23

 

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 23 JUL - El presidente Andrés López Obrador se mudó después de varios meses de espera, como lo había prometido, al Palacio Nacional, en el corazón del centro histórico de la capital, que desde fines del siglo XIX no había sido usado como residencia de un mandatario mexicano.
    
López Obrador vivirá en un apartamento recién acondicionado junto con su esposa, Beatriz Gutiérrez, y su hijo menor, Jesús Ernesto, de 12 años.
    
El lugar había sido adaptado como espacio para que el mandatario en turno pasara la noche algunas veces en el caso de alguna jornada maratónica en la gestión de Felipe Calderón (2006-2012).
    
La mudanza del jefe de Estado, como casi todos sus actos, no estuvo exenta de críticas luego que el diario local Reforma mostrara imágenes de algunos salones del Palacio Nacional usados con fines protocolarios que muestran un mobiliario a todo lujo.
    
En su conferencia de prensa de este lunes, López Obrador rechazó que sus aposentos vayan a ocupar los salones usados para actividades oficiales o administrativas y dijo que sólo ocuparía "una parte muy limitada" del ala sur.
    
"Todos los salones, toda la parte histórica queda libre completamente, inclusive va a desalojarse una parte que se usaba. Nada más va a quedar un despacho y la atención en Palacio para los asuntos que tratamos", refirió.
    
Para evitar suspicacias, el mandatario aceptó mostrar el departamento a fin de que "no haya malas interpretaciones", afirmando que sólo se arregló y se pintó sin realizar obras mayores, pero hasta ahora no se conoce su interior.
    
Según la escritora Guadalupe Loaeza, se trata de pequeño espacio de una recámara, living, comedor y cocina que fue remodelado.
    
Construído entre 1524 y 1550 en una zona donde residían los antiguos reyes aztecas, en pleno corazón del imperio azteca, el histórico inmueble ubicado frente al famoso "Zócalo" o Plaza de la Constitución, el Palacio Nacional fue la antigua residencia de los virreyes de España.
    
En 1823, el primer presidente de México Guadalupe Victoria eligió al Palacio Nacional como residencia de los mandatarios de la nueva nación, recién independizada, tras una larga y cruenta guerra de más de una década. El último jefe de Estado en residir en este palacio fue Manuel González, a fines del siglo XIX, previo a la larga y férrea dictadura de más de tres décadas de Porfirio Díaz, que prefirió mudarse al Castillo de Chapultepec, que había sido sede del efímero imperio del austriaco Maximiliano de Habsburgo.
    
Loaeza recuerda que el soberano no quiso vivir ahí porque en la primera noche que pasó en uno de sus salones tras ser recibido en forma apoteótica por sus seguidores, su esposa la emperatriz Carlota fue atacada por una "legión de chinches negras" que le cubrieron sus dos piernas. En 1934, el recién electo Lázaro Cárdenas, uno de los mandatarios más venerados de la historia del siglo XX, que nacionalizó la industria petrolera, consideró que vivir en un castillo era incompatible con la vida austera y sobria de un presidente mexicano.
    
Por lo tanto, optó por irse a vivir a una especie de chalet en la misma zona boscosa y turística de Chapultepec, en el cual había antiguamente un rancho llamado La Hormiga, que ordenó construir ex profeso.
    
La nueva casa la llamó "Los Pinos", en referencia a una huerta del estado sureño de Michoacán, donde nació y conoció a su esposa.
    
Como Cárdenas, tras su triunfo arrollador en las elecciones del 1 de julio pasado, López Obrador declaró que no viviría en Los Pinos porque le parecía un "monumento al derroche y los excesos" de sus antecesores.
    
De este modo se cerró el círculo y López Obrador determinó regresar a Palacio Nacional, por lo que Los Pinos se convirtió en un complejo cultural dedicado a albergar conciertos, exposiciones y otras actividades artísticas.
    
En las redes sociales tampoco faltaron las críticas contra el mandatario, quien fue acusado de sentirse "emperador" y de considerar que "Los Pinos eran muy poca cosa para él".
    
Se opinó además que el lugar debería ser considerado "patrimonio nacional", conservándose como un museo", para evitar su deterioro irreversible". 


 



regina


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