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Johnson convierte su Brexit en un pulso entre la ciudadanía y el Parlamento


2019-09-10

Por RAFA DE MIGUEL | El País

Londres 10 SEP 2019 -  Boris Johnson está en campaña, pero aún no sabe cuándo habrá elecciones. Mientras decide si pelea en los tribunales el mandato parlamentario que le obliga a pedir a la UE una nueva prórroga en la fecha de salida del Reino Unido, si no hay acuerdo, el primer ministro agita a los electores contra el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, y contra los diputados rebeldes: "Corbyn y sus amigos del Parlamento quieren retrasar el Brexit y entregar millones de libras a Bruselas. No podemos permitir que esto ocurra", escribió este martes.

Describió la estrategia de un modo arisco el asesor en la sombra de Johnson, Dominic Cummings. Las cámaras de SKY News le esperaban a la puerta de su casa en Londres. Les esquivó, como acostumbra, pero no sin antes soltar la frase que resume todas sus convicciones: "Deberíais salir de Londres, y hablar con toda la gente que no es rica ni proeuropea", dijo.

Johnson está atrapado en un laberinto de difícil salida, y como acostumbra, ha decidido actuar como si la realidad no pudiera interponerse a sus deseos. Sigue prometiendo que el Reino Unido abandonará la UE el 31 de octubre, la fecha fijada oficialmente. Y se ha lanzado a una campaña electoral permanente, ahora que el Parlamento ya no puede importunarle durante al menos cinco semanas, en la que se presenta a sí mismo como la voz del pueblo frente a una clase política conjurada para frenar el resultado del referéndum de 2016.

El primer ministro británico ha contestado a SKY News sobre las acusaciones de que el cierre del parlamento es antidemocrático: "Por favor, dame un respiro. Qué tontería más grande. Ya hemos dejado bien claro que, si la gente quiere un momento democrático, eso sería unas elecciones generales. Eso hemos ofrecido al Partido Laborista y, misteriosamente, lo han rechazado".

"Nadie puede fiarse de un primer ministro que amenaza con saltarse la ley para forzar un Brexit sin acuerdo. Se avecinan nuevas elecciones generales, pero no permitiremos que sea Johnson quien dicte las condiciones en las que se celebren esos comicios", ha advertido el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, este martes en Brighton, en el congreso de la TUC (en sus siglas en inglés), la central sindical mayoritaria del Reino Unido.

Esa es la clave que explica la incertidumbre en la que se halla el equipo del primer ministro. El Parlamento ha rechazado dos veces su pretensión de convocar las urnas el 15 de octubre. Johnson confiaba en enarbolar la bandera del Brexit y hacerse con una mayoría parlamentaria, que le permitiera revertir el mandato de los diputados, justo dos días antes del crucial Consejo Europeo del 17 de octubre. Todo se le ha vuelto en contra. Si no arranca de la UE un nuevo acuerdo, se verá obligado a romper su promesa y solicitar una prórroga. Alejaría de ese modo a sus votantes, que se sentirían de nuevo tentados a votar por el Partido del Brexit del ultranacionalista Nigel Farage. La mitad de los electores conservadores, según una nueva encuesta publicada por YouGov, quiere que Johnson se salte a la torera el Estado de derecho y siga adelante con la salida desordenada de la UE. La otra mitad, sin embargo, empieza a mostrar su irritación ante un nuevo primer ministro que no ha tenido escrúpulos en expulsar del partido a 21 diputados de peso, muchos de ellos figuras conservadoras veneradas, como Kenneth Clarke, el "padre del Parlamento".

"La consecuencia de todo lo sucedido es que parece querer enviarse una claro mensaje: si eres un conservador moderado, social-liberal, responsable fiscalmente e internacionalista, que crees en la necesidad del consenso y el equilibrio en la política doméstica, debes empezar a pensar en buscar otro partido", ha escrito en las páginas del The Daily Telegraph William Hague, exlíder del Partido Conservador y ministro de Exteriores en el Gobierno de David Cameron.

Johnson, que presume de ser un conservador claramente orientado hacia las políticas sociales, se ha visto obligado a rechazar, durante la reunión celebrada en la mañana de este martes con sus ministros, que esté llevando a su partido hacia posiciones extremistas. "El primer ministro ha presidido una reunión para establecer las prioridades del próximo otoño", ha explicado un portavoz de Downing Street. "Y ha dejado claro que está al frente de un Gobierno para todos los ciudadanos que respetará el resultado del referéndum y sacará al Reino Unido de la UE el 31 de octubre, a la vez que centra todas sus energías en mejorar nuestro sistema público de salud, acabar con la violencia criminal, reforzar la educación y reducir el coste de vida de los británicos", ha dicho.

Consignas de campaña electoral de un primer ministro que sigue pidiendo a gritos unas elecciones anticipadas que el Parlamento, ahora clausurado, se niega a conceder, y que está atrapado en la misma pinza —una mayoría de diputados contraria a un Brexit sin acuerdo y una Comisión Europea igual de firme en su determinación— que acabó con su antecesora, la ex primera ministra, Theresa May.



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