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¿Curas católicos casados? Posibilidad real en la Amazonía


2019-10-03

Por MANUEL RUEDA | AP

SANTA ROSA, Brasil (AP) — Una madrugada en esta pequeña aldea indígena, Antelmo Pereira convoca a los católicos de la zona a rezar, se coloca una bata blanca y encabeza un oficio religioso que es lo más cercano que los creyentes de este remoto rincón de la Amazonía tienen a una misa.

Hablando en la lengua de los indios ticuna, recita el Padre Nuestro, lee un pasaje del Evangelio de San Mateo y pronuncia un sermón sobre la aceptación de Jesús en los corazones de todos, mientras las chicharras alborotan la selva que se expande más allá de la Iglesia católica recién construida.

Pereira, de 61 años, ha sido un misionero a tiempo parcial por los últimos 15 años, ofreciéndose como voluntario para visitar los fines de semana comunidades indígenas que rara vez ven un cura. Encabeza servicios llamados Celebraciones de la Palabra, pero no puede celebrar misa ni escuchar confesiones porque está casado y tiene nueve hijos. Ello le impide ordenarse como sacerdote.

Esto podría cambiar si prospera una propuesta que permitiría ordenar a personas casadas en partes aisladas de la Amazonía, la cual será analizada a partir del domingo en una reunión de obispos en el Vaticano.

Más de 100 obispos de América del Sur participarán en el Sínodo de Obispos para la Región Panamazónica. En el encuentro se abordarán los problemas sociales y ambientales que enfrentan los habitantes de la Amazonía, incluida la creciente deforestación de la zona. Pero los obispos también considerarán reformas para servir mejor a los católicos de esta parte del mundo.

Uno de los temas en la agenda del sínodo es una propuesta de estudiar la posibilidad de ordenar a individuos mayores bien considerados en sus comunidades, preferiblemente de origen indígena, “incluso si tienen familias establecidas y estables”.

Si bien esta propuesta sería una novedad en el rito latino de la Iglesia, ya hay curas casados en el rito oriental y sacerdotes anglicanos casados que se han convertido.

La iniciativa desató una tormenta de críticas al papa Francisco y hay quienes acusan de herejes a los organizadores del sínodo por atreverse a plantear un debate sobre el celibato de los curas en el rito latino.

Para estos sectores, el sínodo de la Amazonía es un nuevo ejemplo del uso que da Francisco al sínodo para imponer cambios progresistas en la Iglesia, a partir de la aprobación de obispos cuidadosamente seleccionados.

Entre los feligreses, no obstante, la agenda y el enfoque en las necesidades de los indígenas han sido bien recibidos.



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