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China deja de ser un retiro dorado para los futbolistas


2019-12-27

Por JAIME SANTIRSO | El País 

Pekín 27 DIC 2019 - 12:35 CST Cuando volvía el eco de que Gareth Bale podría poner rumbo a China, una nueva normativa de la Superliga lo ha cortado de raíz. La Asociación de Fútbol de China (CFA, por sus siglas en inglés) ha anunciado restricciones a los gastos de los clubes para la nueva temporada de la competición nacional, que empieza en marzo. Los límites, que buscan acotar el ingente desembolso de los últimos años, incluyen topes salariales para los jugadores. A partir de ahora los futbolistas extranjeros que aterricen en la Superliga del país asiático no podrán cobrar más de 23 millones de yuanes netos (3 millones de euros). En el caso de los jugadores nacionales, el techo es menos de la mitad: 10 millones de yuanes (1,3). Los equipos, además, no podrán gastar en el total de sus operaciones más de 1,100 millones (141 millones de euros), y la masa salarial no podrá superar el 60% de esa cantidad.

“Nuestros equipos han quemado demasiado dinero operando de modo insostenible”, ha apuntado Chen Xuyuan, director general de la CFA, en declaraciones recogidas por Xinhua, la agencia oficial de noticias. “Si no pasamos a la acción, temo que el sistema colapse”, ha añadido. Las nuevas reglas, no obstante, no cubren bonus y primas, por lo que los clubes todavía contarán con cierto margen de flexibilidad para atraer talento. Asimismo, la CFA permitirá contratar a un quinto jugador extranjero, uno más que hasta ahora, aunque la regla que impide alinear a más de cuatro a la vez permanecerá vigente.

Esta nueva normativa hace de la Superliga china un destino menos apetecible para aquellas estrellas que buscan un campeonato tranquilo en el que disfrutar de un último buen contrato antes de colgar las botas. El último conocido de la liga española en hacerlo fue Javier Mascherano. El mediocentro dio el salto del Barcelona al Hebei Fortune en 2018, antes de regresar a su Argentina natal para defender los colores de Estudiantes. En el caso de Gareth Bale, quien ya estuvo cerca de fichar por Jiangsu Suning la campaña pasada, su pase puede darse por descartado: su salario actual supera los 15 millones de euros. 

Las autoridades chinas buscan, de este modo, limitar el gasto creciente, el cual alcanzó un máximo en 2017, temporada en la que aterrizaron en las canchas del gigante asiático estrellas como el brasileño Oscar y el delantero argentino Carlos Tévez. Los aficionados chinos, no obstante, no guardan un buen recuerdo de El Apache. “La mayoría de los jugadores extranjeros que han venido a China merecen lo que cobran. Dado el bajo nivel de la liga, nadie vendría si no ofrecieran buenos salarios, es lógico”, señala Guo Zhongxia, aficionado al Tianjin Teda y al Arsenal londinense. “Pero también hay otros, como Tévez, que no han sido profesionales. Esos jugadores, en mi opinión, son los que la liga quiere evitar”.

Tévez fichó en 2016 por el Shanghái Shenhua, a cambio de un salario de 35 millones de euros netos anuales. Este acuerdo le convirtió en el jugador mejor pagado del planeta: ganaba más de lo que cobraban entonces Leo Messi y Cristiano Ronaldo. El ariete regresaba a Boca una temporada después, sin pena ni gloria, dejando tras de sí apenas cuatro goles: el peor registro de su carrera.
China no solo ha sido un gancho dorado para jugadores reputados en Europa, también ha sido un destino de oro para entrenadores.



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