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Estados Unidos mata al poderoso general iraní Soleimani en un ataque con drones en el aeropuerto de Bagdad


2020-01-03

Pablo Guimón | El País

 Washington.- El poderoso general Qasem Soleimani, comandante de la fuerza de élite Al Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, unidad a cargo de las operaciones en el exterior, ha muerto en la madrugada de este viernes en un ataque con drones en el aeropuerto de Bagdad, la capital iraquí, llevado a cabo por el Ejército estadounidense siguiendo órdenes del presidente Donald Trump, según ha confirmado el Pentágono. La muerte de quien fuera el arquitecto de la inteligencia y la fuerza militar iraní durante las últimas dos décadas supone un durísimo golpe a Teherán, que ha prometido venganza, y dispara dramáticamente la tensión en la región.

“Su marcha hacia Dios no pone fin a su camino o su misión, pero una poderosa venganza aguarda a los criminales que tienen su sangre y la sangre de los otros mártires de anoche en sus manos”, ha dicho el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, en un comunicado publicado tras la operación que acabó con su hombre fuerte y con otras nueve personas, incluidos cinco miembros de la Guardia Revolucionaria, según la televisión oficial iraní. Jamenei anunció tres días de luto público y, después, represalias.

El precio del crudo se ha disparado cerca de un 3% en los mercados ante la perspectiva de una escalada bélica. Israel ha elevado este viernes el estado de alerta de sus Fuerzas Armadas. Estados Unidos ha urgido a sus ciudadanos a abandonar Irak “inmediatamente”.

El ataque se ejecutó con misiles lanzados desde un dron MQ-9 Reaper, según fuentes de Washington. Soleimani, a quien muchos expertos consideraban como la persona más poderosa de su país después del ayatolá Jamenei, acababa de desembarcar de un avión procedente de Siria o de Líbano, acompañado de Mohammed Ridh, relaciones públicas del aparato de milicias proiraníes conocido como Fuerzas de Movilización Popular (FMP).

Dos vehículos habían acudido a recibirlos a la pista de aterrizaje. En ellos viajaba el líder miliciano Abu Mehdi al Muhandis, prominente figura proiraní, que también falleció. Cuando el convoy abandonaba el aeropuerto, fue alcanzado por múltiples proyectiles. El impacto, según relató un oficial iraquí a la agencia Associated Press, redujo a pedazos el cuerpo de Soleimani, de 62 años, que pudo ser identificado por el anillo que portaba.

El presidente de Estados Unidos se limitó a tuitear, minutos antes de que el Pentágono difundiera un comunicado asumiendo la autoría, una bandera estadounidense sin texto alguno. A primera hora de la mañana, todavía desde su residencia vacacional de Mar-a-Lago, en Florida, Trump ha publicado otro tuit que entrañaba tanto una advertencia como una llamada al diálogo: "Irán nunca ha ganado una guerra”, ha dicho, “pero nunca ha perdido una negociación".

El ataque, que constituye la acción militar más significativa ordenada por el presidente Trump en sus tres años como comandante en jefe, culmina una escalada de la confrontación con Irán que se ha precipitado desde que, el pasado viernes 27 de diciembre, un contratista estadounidense falleciera en un ataque en Bagdad. Washington acusó a las milicias proiraníes del ataque y, en represalia por esta y otras acciones contra intereses estadounidenses en los últimos meses, llevó a cabo el domingo una contundente operación: una ofensiva aérea que dejó al menos 25 muertos en cinco bombardeos en la frontera entre Irak y Siria contra posiciones de Kataeb Hezbolá.

La magnitud de la respuesta encendió la furia en Irak y el pasado martes, tras los funerales por los caídos, miles de manifestantes proiraníes, con la aquiescencia inicial de las autoridades de Bagdad, se manifestaron ante la fortificada Embajada de Estados Unidos, llegando un grupo de ellos a irrumpir en el recinto por la fuerza, al grito de “¡Muerte a América!”. Las protestas se disolvieron el miércoles, por orden de los líderes milicianos convocantes, pero Washington acusó a Teherán de orquestar la algarada y amenazó con hacerle pagar “un precio muy alto”.

Ese precio ha sido la vida de una figura clave en la región, un veterano militar oscuro y poderosísimo, que ha dirigido la maquinaria de seguridad iraní y la creación del eje de influencia chií por todo Oriente Próximo. Se incorporó a la Guardia Revolucionaria tras la instauración de la República Islámica en 1979, medró durante la cruenta guerra entre Irán e Irak y, desde 1998, dirigía la acción exterior del régimen al mando de la fuerza Al Quds.

Soleimani, al que a menudo se ha comparado con Karla, el soviético mentor de espías de las novelas de Le Carré, llegó a ser uno de los hombres más cercanos del ayatolá Jamenei y el más poderoso dentro de la estructura militar iraní. Entrenando y armando a la insurgencia durante la guerra de Irak, el Pentágono le acusa de "la muerte de cientos de estadounidenses y miembros de la coalición" y de "herir a miles más". Influyó decisivamente en la guerra civil siria, aglutinando a milicias y potencias regionales, incluida Rusia, en torno a Bachar el Asad. Heroica figura casi mítica en amplios círculos iraníes, en Occidente se le veía más bien como el urdidor de una larga campaña de terror internacional. Estados Unidos e Israel lo consideraban un terrorista desde 2011 y, esta primavera, la Administración Trump incluyó a la fuerza Al Quds en su lista de organizaciones terroristas.

"El general Soleimani estaba desarrollando activamente planes para atacar a diplomáticos estadounidenses y militares en Irak y por toda la región", ha afirmado el Pentágono en el comunicado en el que asume la autoría de su muerte. El general abatido, añade el Pentágono, "había orquestado ataques en bases de la coalición en Irak en los últimos meses, incluido el del viernes 27 de diciembre", en referencia a la acción que mató al contratista estadounidense e inició esta nueva espiral de tensiones.

En Washington, en una jornada en que los legisladores han retomado su actividad en el Capitolio tras las vacaciones, a la espera de que los demócratas entreguen al Senado los artículos del impeachment para que arranque el juicio por la destitución de Donald Trump, la operación militar contra Soleimani se ha convertido inevitablemente en carne de enfrentamiento partidista y ha alimentado el debate sobre el papel del Congreso ante los poderes militares del presidente. El ataque, ha recordado Nancy Pelosi, presidenta demócrata de la Cámara baja, se ha llevado a cabo “sin consultar con el Congreso”.

“La más alta prioridad de los líderes estadounidenses es proteger las vidas y los intereses estadounidenses”, ha dicho Pelosi en un comunicado. “Pero no podemos poner en riesgo las vidas de militares, diplomáticos y otros acometiendo acciones provocativas y desproporcionadas. El ataque de esta noche tiene el riesgo de provocar una peligrosa escalada de violencia”.

Cascada de reacciones internacionales

La muerte del general iraní Qasem Soleimani ha provocado una cascada de reacciones en la comunidad internacional. Irak considera que se trata de una "violación flagrante" de su soberanía, el Reino Unido pide "rebajar la tensión" y el líder chií de los iraquíes reclama "moderación y sensatez". El presidente francés, Emmanuel Macron, habló con su par ruso, Vladímir Putin, y coincidieron en la necesidad de “evitar una nueva escalada peligrosa de las tensiones” y en hacer un llamamiento a la “retención” de todas las partes implicadas.

En Líbano, el líder del partido-milicia Hezbolá, Hasan Nasrala, ha prometido venganza, y asegurado que completarán "el camino del comandante Soleimani". "Trabajaremos día y noche para conseguir sus objetivos", ha afirmado el líder en el canal de televisión libanés Al Manar, portavoz de Hezbolá. "Vengar a los asesinos de los combatientes será la responsabilidad y el trabajo de todos en la resistencia".

Mientras, el líder espiritual chií de Irak, el gran ayatolá Ali Sistani, ha condenado el ataque, pero también ha pedido contención. “El brutal ataque es una violación insolente de la soberanía iraquí y de los acuerdos internacionales. Ha matado a varios comandantes que derrotaron a terroristas del Estado Islámico”, explica Sistani en un comunicado. “El país se dirige a tiempos difíciles. Pido a todas las partes implicadas que se comporten con moderación y actúen con sensatez”, concluye el líder.

El primer ministro saliente de Irak, Adel Abdul Mahdi, ha subrayado que el ataque representa "una escalada peligrosa que enciende una guerra destructiva en Irak, en la región y en el mundo". En un comunicado ha asegurado que "llevar a cabo operaciones de ajuste de cuentas contra figuras de liderazgo iraquíes y de un país hermano en suelo iraquí constituye una violación flagrante de la soberanía iraquí y un ataque a la dignidad del país".

Tras el ataque, Francia, uno de los países que más ha insistido en intentar mantener el pacto nuclear con Irán después de la salida de Washington, ha activado su maquinaria diplomática. El presidente Macron ha hablado con Putin y su ministro de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, ha llamado al secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, a quien le “subrayó la preocupación de Francia ante el aumento de las tensiones los últimos meses en Oriente Medio, que han conocido una brutal escalada en Irak en las últimas semanas”, informa Silvia Ayuso desde París.

Para Rusia, el bombardeo "conducirá a un aumento de la tensión en toda la región", según ha informado el Ministerio de Asuntos Exteriores del país. "Soleimani se dedicó a defender los intereses nacionales de Irán", expresa un comunicado oficial en el que se ofrecen "sinceras condolencias al pueblo iraní".

El ministro británico de Exteriores, Dominic Raab, ha pedido a rebajar la tensión: "Siempre hemos reconocido la amenaza agresiva que suponía la Fuerza Al Quds iraní liderada por Qasem Soleimani. Tras su muerte, pido a todas las partes rebajar la tensión. Un gran conflicto no es de nuestro interés", ha señalado Raab en un breve comunicado.

La Embajada de Estados Unidos en Bagdad, que el martes fue asaltada por una turba proiraní, ha instado este viernes a sus ciudadanos a abandonar Irak "inmediatamente". La cancillería recomienda a los estadounidenses en el país irse "en avión mientras sea posible", ya que el bombardeo tuvo lugar en el aeropuerto de Bagdad, o "hacia otros países por vía terrestre". Los principales pasos fronterizos de Irak llevan a Irán o a una Siria en guerra, aunque también hay otros hacia Arabia Saudí y Turquía.

El general llevaba años en el punto de mira del Pentágono, pero los presidentes Barack Obama y George W. Bush, según The New York Times, habían rechazado eliminarlo, temerosos de que la acción desatara una guerra con Irán. Ese temor a un conflicto bélico en la región estaba en la base del acuerdo con Teherán promovido por Obama en 2015, que congelaba el programa nuclear iraní a cambio de una remisión de las sanciones. Pero Trump se retiró del acuerdo en 2018, reinstauró las sanciones e inició su campaña de “máxima presión”.

Desde entonces, la tensión no ha cesado y los expertos temen que un error de cálculo de uno u otro bando detone un conflicto bélico que se extienda por toda la región. Un escenario que, tras el último ataque, parece estar más cerca que nunca.



Jamileth


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