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Frenar el tráfico de armas es prioridad 


2020-01-09

 

 

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 8 ENE - México estableció como su prioridad diplomática en este año reducir al máximo el tráfico ilegal de armas desde Estados Unidos, pero al mismo tiempo mantener "una buena relación" con Washington.
    
El canciller Marcelo Ebrard, que definió la ruta a seguir para las relaciones exteriores del país este año, señaló que se busca que también Estados Unidos comparta esa misma meta en sus vínculos con el país vecino.
    
Durante el encuentro de embajadores y cónsules que se celebra cada año en la Cancillería, Ebrard afirmó que "si no se reduce el tráfico ilícito de armas con un esfuerzo conjunto" y el "compromiso de Washington" no será posible "doblegar" al crimen.
    
Este propósito sería comunicado al Fiscal de Estados Unidos William Barr, que hará su segunda visita en menos de tres meses la próxima semana a México, señaló.
    
Según expertos, tras la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, en enero de 2017, aumentó la entrada clandestina de armas a México debido a que hizo más barata su adquisición, lo que ha contribuido a aumentar la rampante violencia que azota al país desde hace 13 años y arroja ya más de 274,000 muertos.
    
Robert Muggah, director de Investigación del Instituto Igarapé, señaló que ha habido una caída en el precio legal de las armas de fuego en Estados Unidos lo que provocó una "sobreoferta" que ha enviado cargamentos de armas en avalancha hacia México.
    
Muggah, autor del informe "The Way of the Gun" (El camino de las armas), sobre el tráfico ilegal de armas a México, señala que entre 2010 y 2012 unas 253,000 armas fueron traficadas anualmente a México, mientras que entre 1997 y 1999 sólo habían sido enviadas 88,000, un aumento del 300% en 13 años.
    
Según el reporte, 46,7% de los vendedores de armas estadounidenses dependen de la demanda de mexicanos para mantenerse en el mercado.
    
Un estudio de la Universidad de San Diego estima que las autoridades sólo logran confiscar el 14% de las armas traídas a México, la mayoría fusiles de asalto tipo "AK-47" Kalashnikov, las favoritas de las organizaciones criminales, así como pistolas de alto calibre, de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.
    
El 21 de diciembre pasado, México y Estados Unidos iniciaron una ofensiva denominada "Operativo Frozen", destinada a frenar el incesante flujo de armas y pertrechos entre ambos lados de la frontera que principalmente se destinan a alimentar las necesidades de las empresas criminales.
    
Los controles de revisión estarán ubicados en las localidades californiana de San Diego, y las ciudades texanas de El Paso Laredo, McAllen y Bronsville, que colindan con las mexicanas de Tijuana, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.
    
El 70% de las armas confiscadas en México proviene de Estados Unidos, de acuerdo con estadísticas oficiales.
    
El ministerio de la Defensa Nacional calcula que cada año ingresan al país más de 200,000 armas de todo tipo, lo que significa que cada día entran 567, 22 cada hora.
    
La mayoría de las armas suelen adquirirse en armerías y hasta en almacenes y tiendas de los estados fronterizos de California, Arizona, Nuevo México y Texas, según la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, siglas en inglés).
    
Ebrard dijo que parte de su labor y la de los embajadores y cónsules mexicanos en el exterior consisten en "trabajar todos los días, de manera incansable, para que haya una buena relación con Estados Unidos".
    
El ministro de Relaciones Exteriores también llamó a los diplomáticos asignados a representaciones en Estados Unidos a esforzarse por "proteger a los mexicanos" que viven legal o clandestinamente en ese país.
    
Sin embargo, admitió que "no es sencillo" a la luz del endurecimiento de las políticas migratorias en ese país.
    
El funcionario se manifestó en particular preocupado por el aumento del "supremacismo blanco" al que definió como "un peligro actual" y sostuvo que en Estados Unidos el combate contra el racismo es una "lucha cultural". A la reunión asistió el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau.



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