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Cinco vistazos al mercado en tiempos del coronavirus


2020-04-06

Reuters

MIRANDO A CHINA

Estados Unidos no reiniciará la actividad tras la Semana Santa como esperaba el presidente, Donald Trump, pero es posible que la segunda mayor economía del mundo sí. La situación de China ofrece una guía para otros países cuando se levanten las restricciones por el nuevo coronavirus.

Los inversores se muestran positivos sobre la recuperación china, con la entrada de fondos alcanzando un pico de 5 años a finales del mes pasado. Pero el riesgo de una segunda oleada de infecciones ha quedado de manifiesto con la reintroducción por parte de China de algunas restricciones al movimiento. Cualquier nuevo brote aplastaría la confianza y prolongaría los confinamientos en otros países.

La escala de la recuperación es una pregunta abierta, ya que la demanda mundial de bienes languidece. Ante el desfase en la recepción de los datos sobre la situación económica, los inversores se centrarán en indicadores como el consumo de carbón (en aumento, pero deprimido), el tráfico de mercancías (en alrededor del 90% de los niveles previos al virus en Shanghái la semana pasada), las apuestas (colapsado) y los ingresos de taquilla (insignificantes). La próxima semana puede haber más claridad.

LO QUE HAGA FALTA ... ¿OTRA VEZ?

Se avecinan días agitados para los responsables de Finanzas de la zona euro, que se encerrarán en teleconferencias debatiendo la mejor manera de ayudar a los Estados con menos margen fiscal y los que están sufriendo los rigores de la epidemia.

Lo más probable es que antes de la fecha límite del 9 de abril no haya una solución que satisfaga a todo el mundo. En el bloque se mantienen las mismas viejas fisuras: Alemania y Países Bajos se oponen ferozmente a las propuestas de “coronabonos” mutualizados impulsadas por Francia, Italia y España.

Dichas emisiones permitirían que los países más pobres —y los inversores— sintieran el apoyo de los más prósperos y los costes de endeudamiento se mantuvieran bajo control. Pero las opciones más probables esta vez incluyen líneas de crédito del fondo de rescate de la zona euro, más préstamos del Banco Europeo de Inversiones y el uso del presupuesto conjunto a largo plazo para ayudas directas o avalando préstamos.

Alemania probablemente esquivará los eurobonos esta vez, pero es inevitable que en algún momento llegue la necesidad de escenificar de nuevo aquel “lo que haga falta” del presidente del BCE, Mario Draghi, en 2012.

UN BARRIL DE ESPERANZA

Los giros del precio del petróleo han añadido un extra de complicación a las turbulencias ligadas al coronavirus, cayendo un 70% desde los máximos de enero antes de rebotar tras decir el presidente estadounidense Donald Trump que ha mediado para que haya un acuerdo de recorte en la producción entre Arabia Saudí y Rusia.

Fuentes consultadas dicen que el grupo de exportadores de crudo de la OPEP+ —los 14 miembros de la OPEP y 10 países no miembros entre los que destaca Rusia— está debatiendo un recorte de suministro global de 10 millones de barriles diarios (bpd). Sin embargo, la reunión del lunes para discutir los recortes se ha retrasado al jueves, en medio de una intensa disputa entre Moscú y Riad.

La OPEP también quiere que los productores de fuera del bloque se unan a los recortes. La provincia canadiense de Alberta, donde se encuentran las terceras mayores reservas de petróleo del mundo, ha insinuado que podría sumarse. Pero Trump no planea pedir a las empresas estadounidenses que limiten la producción.

Una reducción de 10 millones de bpd podría no bastar. La demanda ha caído en 30 millones de barriles al día (bpd), la producción combinada de Arabia Saudí, Rusia y Estados Unidos. Los tanques de almacenamiento estadounidenses están a rebosar, lo que significa que sus empresas de petróleo no convencional podrían que tener que reducir la producción de todos modos.

GOLPE DE GRACIA A LOS DIVIDENDOS

Los bancos de la zona euro y del Reino Unido, que ya no eran los favoritos en el mundo de la inversión, han sufrido un golpe de gracia a los ojos de los inversores al ceder a la presión de los reguladores para congelar el pago de los dividendos. Las últimas caídas de las acciones han situado la capitalización conjunta de los bancos de la eurozona en algo más de 280,000 millones de dólares, inferior a los 326,000 millones de dólares que vale en bolsa la empresa estadounidense de tarjetas de crédito Visa.

Las acciones de las entidades europeas han tenido un rendimiento muy bajo en el mercado durante la última década, pero sus generosos dividendos convencieron a algunos inversores para permanecer en su capital. Ahora, además de no pagar dividendos, los bancos deben prepararse para que los préstamos morosos se disparen cuando llegue la recesión.

El dilema de los dividendos ahora también se aplica a las compañías de seguros. Estas han capeado la crisis actual mejor que los bancos, pero los llamamientos para suspender los dividendos golpearon sus acciones el viernes.

Mientras tanto, los inversores que necesitan rentabilidad para hacer frente a los pasivos de pensiones o seguros, están buscando sus “héroes de los dividendos” y los bancos suizos podrían tomar ese papel. Tras desafiar las peticiones de los reguladores sobre la retribución al accionista, UBS y Credit Suisse sufrieron caídas semanales en las acciones de entre el 3% y el 4%, nada comparable a las caídas de dos dígitos en BNP Paribas o HSBC.

LA RENTABILIDAD SOBRE DIVIDENDO COMO SEÑAL

Los dividendos también son tema candente en Wall Street. Las caídas provocadas por el nuevo coronavirus han convertido el S&P 500 en un oasis para inversores ávidos de rentabilidad, elevando su rentabilidad por dividendos al 2,46%, la más alta desde 2009, según Refinitiv.

Al mismo tiempo, la huida de los inversores hacia los activos seguros ha comprimido la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años a mínimos históricos. El resultado: la brecha entre la rentabilidad por dividendo del S&P 500 y la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años US10YT=RR es la más alta en al menos cinco décadas.

Sin embargo, estos atractivos niveles en la rentabilidad por dividendos podrían ser fugaces. Al igual que Europa y Asia, los pagos de dividendos de las empresas estadounidenses están en entredicho: trece empresas del S&P 500 redujeron los dividendos futuros en el primer trimestre, mientras que otras diez los suspendieron, según S&P Dow Jones.



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