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El Gobierno de México asumirá la inversión de una planta de ciclo combinado tras la salida de Iberdrola


2020-06-24

Por JON MARTÍN CULLELL | El País

México - 24 JUN 2020 - 15:15 CDT Iberdrola ha cancelado una millonaria inversión para una planta de ciclo combinado en Tuxpan, en la costa atlántica de México. La retirada se da después de que la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la eléctrica paraestatal, no autorizara el suministro de gas que la planta necesitaba para funcionar, según relataron las autoridades municipales. El gobernador del Estado de Veracruz, Cuitláhuac García, ha afirmado este miércoles que la CFE retomará el proyecto tras la salida de la multinacional española. Se trata del último episodio en el tira y afloja entre el Gobierno federal y el sector privado por el rumbo que está tomando la política energética.

El alcalde de Tuxpan, Juan Antonio Aguilar, dijo el miércoles, en entrevista con el periódico Reforma, que la decisión fue provocada por la negativa de la CFE a proveer gas, imprescindible para una planta de ciclo combinado que funciona con este combustible y vapor de agua. “El pasado jueves estuvieron los directivos aquí conmigo y me dieron la mala noticia: que les habían ordenado retirarse, porque llevaban nueve meses intentando tener el contrato y no tuvieron respuesta favorable”, declaró el alcalde. Según Aguilar, la inversión prevista superaba los 1,000 millones de dólares y la empresa ya había comprado los terrenos para empezar a construir. Iberdrola ha sido contactada por este diario, pero no ha querido hacer ningún comentario al respecto.

Después de darse a conocer el desencuentro, el gobernador de Veracruz ha afirmado que la CFE retomará el proyecto y se encargará de licitar la construcción de la planta. “El proyecto para Tuxpan se mantiene, pero que es de la CFE y la empresa del Estado licitará su construcción donde empresas veracruzanas tendrán la oportunidad de trabajar”, ha declarado Cuitláhuac García, tras una llamada telefónica con la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

La central de ciclo combinado en Tuxpan, con una capacidad instalada de 1,200 MW, formaba parte de los 5,000 millones de dólares que Iberdrola se proponía invertir durante este sexenio en varias plantas, algunas de ellas de energía renovable. Un compromiso que el mismo presidente de la compañía, Ignacio Galán, reiteró hace un año en una reunión en el Senado. “Este país siempre ha tenido con nosotros una absoluta seguridad jurídica, siempre ha respetado todas las reglas, a todos los niveles”, dijo. Iberdrola tiene presencia en México desde hace 20 años y se ha convertido en el mayor productor privado de electricidad.

Sin embargo, las relaciones entre las autoridades y el sector privado se han deteriorado en el último año y medio. El presunto rechazo de la CFE a suministrar gas a Iberdrola se da en el marco de una política que busca reforzar a la paraestatal frente a los generadores privados. Desde la reforma de 2014, que abrió el sector a la competencia, la CFE ha perdido terreno hasta generar alrededor del 56% de la electricidad del país. Para detener esa caída, el Gobierno ha emprendido una serie de cambios normativos que limitan la participación de la iniciativa privada y que, según los expertos, contradicen el marco legal vigente.

Iberdrola ha sido una de las principales afectadas y, como otros actores del sector, ha expresado su intención de recurrir a los tribunales. Los amparos han desembocado en la suspensión, definitiva o temporal, de todos los cambios normativos impulsados por el Gobierno. En paralelo a la lluvia de recursos legales, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha escalado los ataques contra la multinacional española. La ha acusado de detentar un “monopolio” sobre la producción de electricidad y, sin presentar prueba alguna, de orquestrar una “campaña” mediática en su contra de la que este periódico supuestamente formaría parte.

Además, el mandatario le ha echado en cara el nombramiento en 2016 del expresidente Felipe Calderón como miembro del consejo de administración de una de sus filiales. López Obrador considera esto una señal de corrupción, pese a haberse producido cuatro años después de dejar el cargo Calderón. Según el mandatario, empresas españolas como Iberdrola u OHL, una de las constructoras favoritas de la Administración anterior, veían a México “como tierra de conquista”.



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