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López Obrador, a Trump: “En vez de agravios hemos recibido de usted comprensión y respeto”


2020-07-08

Luis Pablo Beauregard, Amanda Mars, El País

El cortocircuito que genera en México un presidente como Donald Trump, que ha vilipendiado desde hace años a los habitantes del vecino del sur, no ha evitado que Andrés Manuel López Obrador haya dirigido numerosos halagos a su homólogo tras la reunión que han mantenido este miércoles en la Casa Blanca. “En en vez de distanciarnos hemos optado por viajar juntos, hacer a un lado las diferencias con diálogo y respeto mutuo. Hemos tenido desencuentros y hay agravios que todavía no se olvidan, pero también hemos podido establecer acuerdos tácitos y explícitos de cooperación”, ha recalcado López Obrador, para después elogiar al presidente de estadounidense más antimexicano de la historia reciente: “En vez de agravios hemos recibido de usted comprensión y respeto”, ha dicho.

“La relación de Estados Unidos y México nunca ha sido tan estrecha”, son las palabras con las que Trump ha dado prácticamente la bienvenida a López Obrador, a quien ha agradecido que su primera visita al extranjero en más de año y medio como presidente haya sido a Estados Unidos.

La cumbre unió a dos líderes que habitan en distintas galaxias ideológicas y, aunque no lo pareciera este miércoles, mantienen intereses radicalmente opuestos en comercio e inmigración, pero que también comparten un talante propenso a la polémica y que necesitaban sacar provecho de la cita. El encuentro ha proporcionado a México un balón de oxígeno para el futuro de la economía, en medio del arranque del nuevo tratado comercial de Norteamérica, sin importar el rédito electoral que vaya a sacar Trump de esta visita.

La intervención posterior al encuentro, en la que no se admitieron preguntas, estuvo repleta de halagos entre los mandatarios. “Fue elegido para luchar contra la corrupción y para devolver el poder al pueblo y poner a su país en primer lugar”, ensalzó Trump de su homólogo mexicano. Acto seguido, se dirigió a él de frente y dijo: “Usted lo hizo, yo lo hice”.

López Obrador recurrió a la relación que mantuvieron el republicano Abraham Lincoln y Benito Juárez, al que continuamente se refiere como el mejor presidente de la historia de México, para hacer un paralelismo con la situación que viven ellos. “Algunos pensaban que nuestras diferencias ideológicas deberían llevarnos al enfrentamiento, afortunadamente ese mal augurio no se cumplió”, ha dicho López Obrador. “Fantástico”, repitió en un par de ocasiones Trump.

Para el estadounidense, esta visita le brinda una fotografía del pulso ganado a México -al que forzó a duros controles migratorios con la amenaza de guerra comercial- y una buena oportunidad de desviar la atención de la pandemia, que el mismo día que de la cumbre bilateral había llegado a los tres millones de contagios en Estados Unidos. “La relación entre Estados Unidos y México nunca ha sido más estrecha que ahora, la gente apostaba a que no sería así”, dijo Trump, que inició su campaña electoral a la presidencia hace cinco años poniendo a la inmigración mexicana en el punto de mira con declaraciones que rayaron lo xenófobo.

Ese discurso, sin embargo, se suavizó desde la llegada de López Obrador. Ambos presidentes comparten una actitud incrédula hacia los riesgos del coronavirus. Ambos han hecho bandera de su rechazo a usar mascarillas y minimizado la amenaza de la crisis sanitaria. No se estrecharon las manos al encontrarse este martes por la tarde en la puerta de la Casa Blanca, aunque posaron juntos con el rostro descubierto sin respetar la distancia de seguridad recomendados para reducir el riesgo de contagios.

Ambos mandatarios, pero especialmente López Obrador, celebraron el nuevo tratado comercial entre los dos países y Canadá, cuyo primer ministro, Justin Trudeau, rechazó acudir a la reunión propuesta por México. “El potencial futuro de Estados Unidos y México es ilimitado”, glosó Trump, quien al principio tuvo palabras de agradecimiento a los más de 30 millones de mexicano americanos que viven en su país. “Son increíbles, gente trabajadora”, dijo, lejos de los ataques que, una y otra vez, ha desplegado contra los mexicanos y contra los migrantes centroamericanos que tratan de llegar a la gran potencia del norte. Sobre este asunto, apenas hizo una referencia: “Estamos trabajando para combatir el narcotráfico y en crear nuevas leyes migratorias. Hemos tenido resultados significativos en la zona sur”.

Una muestra de la importancia que le ha dado México al aspecto económico se perfila en la comitiva. Al canciller, Marcelo Ebrard, que funge como si se tratase de un vicepresidente, le han acompañado la secretaria de Economía, Graciela Márquez y el jefe de la oficina de la presidencia, un empresario, Alfonso Romo. No solo. La urgencia de reactivar la economía puede apreciarse por el grupo de empresarios mexicanos que ha viajado a Washington: un grupo selecto de diez hombres y una mujer que tienen previsto acompañar a los presidentes en la cena prevista para este miércoles en la Casa Blanca.

La mayoría de los hombres de negocios forman parte del Consejo Asesor Empresarial del jefe del Ejecutivo mexicano. Hay banqueros, arquitectos, un empresario de una fábrica de papel y un desarrollador inmobiliarios en las zonas turísticas. También destacan altos ejecutivos de las empresas de comunicación, Televisa y Grupo Multimedios. La única mujer es Patricia Armendáriz, de 65 años, una financiera experta que colaboró en la negociación del primer tratado de libre comercio y después formó parte de la cúpula de la Comisión Bancaria. Hoy se especializa en las fintech desde Financiera Sustentable.

El polémico empresario Ricardo Salinas Pliego, al frente de Grupo Salinas, forma parte de la comitiva. Él ha sido muy crítico con la gestión gubernamental de la pandemia y la cuarentena sugerida por las autoridades. “Los gobiernos manipulan a la masa a través del pánico para poder hacer lo que ellos consideran conveniente”, dijo el empresario, cuya fortuna supera los 10,000 millones de dólares, en uno de los canales de televisión que controla.

La carta fuerte del empresariado mexicano, no obstante, es Carlos Slim. El magnate que da empleo a más de 280,000 personas en una vasta red de compañías también está presente en la reunión de Washington. La suerte del hombre más rico de México también ha sido tocada por la pandemia. Sus empresas, principalmente la telefónica América Móvil, perdieron más de 7,000 millones de dólares durante el primer trimestre de 2020, los peores resultados desde mediados de 2016.

Una de las principales quejas, que deslizó recientemente el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, tiene que ver con la incertidumbre para invertir en México, especialmente en lo vinculado al sector de las energías renovables. Las críticas se unen al coro de grandes empresas multinacionales que han advertido de las dificultades que ha impuesto una Administración que apuesta por la soberanía energética.

Las esperanzas del Gobierno mexicano para salvar la economía están puestas en el nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que entró en vigor el 1 de julio. Todas las previsiones sobre la evolución de la economía mexicana son desalentadoras, con estimaciones de al menos una caída del 6% del PIB, la más favorable. En abril y mayo se perdieron 20 millones de empleos, según el Instituto de Estadística.

El beneficio esperado por el T-MEC, sin embargo, no se dará sin antes sufrir una adaptación dolorosa, informa Isabella Cota. Hay dos puntos del nuevo acuerdo que tienen en alerta a la Administración de López Obrador: el cumplimiento de las nuevas reglas laborales, que ponen en aprietos a los sindicatos y el artículo 232, que permite a Estados Unidos decretar, de manera prácticamente inmediata, aranceles a aquellas importaciones que el presidente considere una amenaza a la seguridad nacional.



JMRS


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