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¿Qué sucede en Bielorrusia?


2020-08-13

Por Daniel Victor | The New York Times

Después de que Aleksandr Lukashenko, quien ha sido presidente de Bielorrusia durante largo tiempo, declarara haber obtenido el 80 por ciento de los votos en lo que muchos gobiernos occidentales llamaron una farsa electoral, manifestantes en todo el país se han encontrado con una feroz represión policial mientras el gobierno intenta mantenerse aferrado al poder.

Tres noches de enfrentamientos violentos, que incluyeron el lanzamiento de gases lacrimógenos por parte de la policía y miles de arrestos, dieron paso a manifestaciones más pequeñas el miércoles, ya que algunos manifestantes temían la violencia policial. Pero otros manifestantes se volvieron más agresivos y, a veces, arrojaron piedras a los agentes.

La crisis política continúa en Bielorrusia, una nación de Europa oriental de 9,5 millones de personas, donde muchos oponentes de Lukashenko insisten en que seguirán en la lucha. Se cree que miles de manifestantes han sido detenidos, y siguen apareciendo videos de civiles golpeados por la policía, lo que podría galvanizar aún más la ira del público.

Estos son los puntos básicos sobre los eventos que llevaron a las protestas y lo que sucedió en los sangrientos enfrentamientos.

Una larga historia de elecciones falsificadas

Lukashenko, a quien ha menudo se ha llamado “el último dictador de Europa”, fue elegido por primera vez en 1994 en lo que los observadores externos consideraron una votación justa y libre, pero todas las elecciones desde entonces han sido cuestionadas. En 2006, se jactó de haber bajado públicamente su porcentaje de votos —93,5 por ciento— a 86 por ciento porque el número original parecía demasiado alto.

Es difícil medir la popularidad de Lukashenko porque las encuestas independientes son en su mayoría ilegales y las encuestas gubernamentales generalmente se mantienen en secreto. Los observadores creen que, en general, disfrutó de un amplio apoyo hasta hace poco. Entre las principales fuentes del descontento están una economía tambaleante y una mala gestión de la pandemia del coronavirus.

Pero nunca dudaron de que sería declarado vencedor de las elecciones, ya que controla el sistema electoral.

Los candidatos de la oposición fueron arrestados o exiliados

Svetlana Tikhanovskaya surgió como la principal rival electoral de Lukashenko después de que varios otros líderes de la oposición fueron encarcelados o exiliados. Entre ellos se encontraba su esposo, Sergei, un bloguero que fue considerado uno de los principales candidatos de la oposición antes de ser encarcelado.

Estaba claro que Lukashenko estaba en riesgo incluso antes de las elecciones. Decenas de miles de personas participaron en manifestaciones para apoyar a Tikhanovskaya la semana pasada, la mayor manifestación contra el gobierno en décadas.

Las autoridades arrestaron a 33 rusos acusados de ser mercenarios enviados para interrumpir las elecciones en julio y Lukashenko afirmó que otros saboteadores tenían como objetivo a Bielorrusia.

“Se está librando una guerra híbrida contra Bielorrusia, y debemos esperar trucos sucios de cualquier lado”, dijo a funcionarios de seguridad en Minsk, la capital.

A los observadores electorales internacionales, que habían dicho en los últimos años que las elecciones no fueron libres ni justas pero a quienes se les permitió monitorearlas, se les prohibió estar el domingo.

Resultados inverosímiles llevaron a protestas inmediatas

El anuncio de que Lukashenko había ganado con un abrumador 80 por ciento de los votos el domingo fue recibido con protestas en todo el país, sobre todo en Minsk. Durante tres noches, a partir de la noche de las elecciones, la policía reprimió agresivamente manifestaciones mayoritariamente pacíficas con gases lacrimógenos, granadas paralizantes, balas de goma y toletes.

El acceso a internet y el servicio de telefonía móvil se clausuraron en gran medida, buena parte del centro de Minsk fue acordonado y la policía dijo que había detenido a miles de manifestantes. Muchos manifestantes resultaron heridos, junto con decenas de policías, y al menos un manifestante murió cuando un artefacto explosivo detonó en su mano, según las autoridades.

La policía de la ciudad suroccidental de Brest disparó balas reales contra los manifestantes, hiriendo a uno, según el Ministerio del Interior de Bielorrusia.

Tikhanovskaya abandonó el país el martes, y apareció en mensajes de video crípticos, que parecían haber sido filmados bajo coacción. Dos de sus asociados dijeron que las autoridades bielorrusas la habían presionado para que se fuera a Lituania.

Los arrestos masivos y la violencia parecían intentar atemorizar a la gente de las calles, pero las protestas contra Lukashenko continuaron en todo el país el jueves.

Imágenes en la ciudad de Zhodzina que circularon en las redes sociales mostraban a trabajadores de la fábrica de camiones BelAZ, una de las joyas de la corona de la industria bielorrusa, coreando el mensaje del movimiento de protesta a Lukashenko: “¡Váyase!”.

Miles de personas, en su mayoría mujeres con camisas blancas, llegaron a la avenida principal de la ciudad el jueves por la tarde agitando flores para protestar contra la violencia policial.

¿Qué sigue y cómo respondió el resto del mundo?

La respuesta de la policía indicó que la fuerza seguía siendo leal a Lukashenko, lo que aumenta la probabilidad de que permanezca en el poder. Pero las protestas agujerearon su aura de invencibilidad.

La condena internacional fue rápida y amplia. La elección fue rechazada por gran parte del mundo, incluido Estados Unidos. Mike Pompeo, el secretario de Estado estadounidense, dijo el lunes que Estados Unidos estaba “profundamente preocupado por el desarrollo” de las elecciones del domingo.

Pero China respaldó los resultados, al igual que Rusia, tradicionalmente el aliado más cercano de Minsk a pesar de las tensiones recientes. El presidente ruso, Vladimir Putin, felicitó a Lukashenko por su victoria. Sin embargo, varios políticos rusos de alto perfil que están aliados con el Kremlin han calificado de falsos los resultados de las elecciones e instaron a Lukashenko a que se fuera, lo que indica que su apoyo en Moscú está lejos de ser sólido.

Las Naciones Unidas condenó la violencia policial. Michelle Bachelet, alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, dijo en un comunicado el miércoles que el número de arrestos indica una “clara violación de las normas internacionales de derechos humanos”.

“La gente tiene el derecho a hablar y expresar su disconformidad, más aún en el contexto de las elecciones, cuando las libertades democráticas deben ser defendidas, no reprimidas”, dijo.



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