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El Papa a los periodistas cristianos: Ser portavoces “de esperanza”


2020-09-19

Larissa I. López

(Zenit – 18 sept. 2020)-. El Papa Francisco ha destacado que los periodistas cristianos deben ser portavoces “de esperanza”, portadores “de confianza en el futuro. Porque solo cuando se concibe el futuro como una realidad positiva y posible, el presente también se vuelve vivible”.

Estas palabras las ha dirigido el Santo Padre hoy, 18 de septiembre de 2020, a una delegación de la revista semanal cristiana belga Tertio, que celebra su vigésimo aniversario en una audiencia en el Vaticano.

En su discurso, Francisco apuntó que para la sociedad actual la información “es una parte integral de nuestra vida cotidiana” y cuando es de calidad, “nos permite comprender mejor los problemas y desafíos que el mundo está llamado a enfrentar e inspira el comportamiento individual, familiar y social”.

Formación de las conciencias

En particular, se refirió a que “es muy importante la presencia de medios de comunicación cristianos especializados en información de calidad sobre la vida de la Iglesia en el mundo, capaces de contribuir a la formación de las conciencias”.

Asimismo, resaltó que el nombre de este semanario, Tertio, que “hace referencia a la Carta Apostólica de san Juan Pablo II Tertio millennio adveniente, en vista del Gran Jubileo del Año 2000, para preparar los corazones a acoger a Cristo y su mensaje liberador”.

Hacer escuchar la voz de la Iglesia

Para el Papa, esta referencia no es “solo una llamada a la esperanza, sino que aspira también a que se escuche la voz de la Iglesia y de los intelectuales cristianos en un escenario mediático cada vez más secularizado”, para “enriquecerlo con reflexiones constructivas”.

También subrayó que “es notable la contribución de los medios de comunicación cristianos al crecimiento de un nuevo estilo de vida en las comunidades cristianas, libre de toda forma de preconcepción y exclusión”.

Portavoces de esperanza

Y, en este sentido, recordó sus propias palabras en el Ángelus dominical del pasado 6 de septiembre: “Los chismes cierran el corazón de la comunidad, cierran la unidad de la Iglesia. El gran chismoso es el diablo, que siempre está diciendo cosas feas de los demás, porque él es el mentiroso que busca dividir a la Iglesia, alejar a los hermanos y no hacer comunidad”.

En medio de la confusión actual, es necesaria “una narración que sepa mirar al mundo y a los acontecimientos con ternura; que cuente que somos parte de un tejido vivo; que revele el entretejido de los hilos con los que estamos unidos unos con otros”, reiteró remitiendo a su mensaje para la 54ª Jornada de las Comunicaciones Sociales, del 24 de enero de 2020.

“Vosotros sois los protagonistas de esta ‘narración’, añadió, por tanto, el profesional cristiano de la información debe ser, “un portavoz de esperanza, un portador de confianza en el futuro. Porque solo cuando se concibe el futuro como una realidad positiva y posible, el presente también se vuelve vivible”.

Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡bienvenidos!

Me alegra encontraros, colaboradores de la revista semanal cristiana Tertio, que celebra su vigésimo aniversario. Os deseo un provechoso peregrinaje a Roma y os felicito por todo lo que hacéis en el campo de la información y la comunicación. Agradezco a Monseñor Smet y al Sr. Van Lierde sus palabras de presentación.

En la sociedad en la que vivimos, la información es una parte integral de nuestra vida cotidiana. Cuando es de calidad, nos permite comprender mejor los problemas y desafíos que el mundo está llamado a enfrentar e inspira el comportamiento individual, familiar y social. En particular, es muy importante la presencia de medios de comunicación cristianos especializados en información de calidad sobre la vida de la Iglesia en el mundo, capaces de contribuir a la formación de las conciencias.

Además, el nombre mismo de vuestro semanario, Tertio, hace referencia a la Carta Apostólica de San Juan Pablo II Tertio millennio adveniente, en vista del Gran Jubileo del Año 2000, para preparar los corazones a acoger a Cristo y su mensaje liberador. Esta referencia, pues, no es sólo una llamada a la esperanza, sino que aspira también a que se escuche la voz de la Iglesia y de los intelectuales cristianos en un escenario mediático cada vez más secularizado, con el fin de enriquecerlo con reflexiones constructivas. Buscando una visión positiva de las personas y los hechos, rechazando los prejuicios; se trata de fomentar una cultura del encuentro a través de la cual es posible conocer la realidad con una mirada confiada.

También es notable la contribución de los medios de comunicación cristianos al crecimiento de un nuevo estilo de vida en las comunidades cristianas, libre de toda forma de preconceptos y exclusión. De hecho – sabemos – “los chismes cierran el corazón de la comunidad, cierran la unidad de la Iglesia. El gran chismoso es el diablo, que siempre está diciendo cosas feas de los demás, porque él es el mentiroso que busca dividir a la Iglesia, alejar a los hermanos y no hacer comunidad”. (Angelus, 6 de septiembre de 2020).

La comunicación es una misión importante para la Iglesia. Los cristianos comprometidos en este campo están llamados a poner en práctica de manera muy concreta la invitación del Señor a ir por el mundo y proclamar el Evangelio (cf. Mc 16,15). Por motivo de su alta conciencia profesional, el periodista cristiano debe ofrecer un testimonio nuevo en el mundo de la comunicación sin ocultar la verdad o manipular la información. Efectivamente, “en medio de la confusión de las voces y de los mensajes que nos rodean, necesitamos una narración humana, que nos hable de nosotros y de la belleza que poseemos.. Una narración que sepa mirar al mundo y a los acontecimientos con ternura; que cuente que somos parte de un tejido vivo; que revele el entretejido de los hilos con los que estamos unidos unos con otros”. (Mensaje para la 54ª Jornada de las Comunicaciones Sociales, 24 de enero de 2020). Vosotros sois los protagonistas de esta «narración».

El profesional cristiano de la información debe ser, por lo tanto, un portavoz de esperanza, un portador de confianza en el futuro. Porque sólo cuando se concibe el futuro como una realidad positiva y posible, el presente también se vuelve vivible. Estas reflexiones también pueden ayudarnos, especialmente hoy, a alimentar la esperanza en la situación de pandemia que está atravesando el mundo. Sois sembradores de esta esperanza en un mañana mejor. En el contexto de esta crisis, es importante que los medios de comunicación contribuyan a que las personas no enfermen de soledad y puedan recibir una palabra de consuelo.

Queridos amigos, vuelvo a animaros por vuestros esfuerzos y doy gracias a Dios por vuestro testimonio durante estos veinte años, que ha llevado a la buena reputación que tiene vuestro semanario. Como subrayaba San Juan Pablo II, “A vosotros, que trabajáis en el campo de la cultura y de la comunicación, la Iglesia os mira con confianza y esperanza porque […] estáis llamados a leer e interpretar el tiempo presente y a descubrir los caminos para una comunicación del Evangelio según los lenguajes y la sensibilidad del hombre contemporáneo.» (Discurso a los participantes en el Congreso nacional italiano para los agentes de la cultura y de la comunicación, organizado por la C.E.I., 9 de noviembre de 2002).

Confío a la protección de la Santísima Virgen vuestro trabajo al servicio del encuentro entre el hombre y la sociedad. Que ella vuelva su mirada hacia todos y cada uno de vosotros y os ayude a ser fieles discípulos de su Hijo en vuestra profesión. Bendigo a todos los colaboradores de Tertio, a sus familiares, así como a los lectores de la revista. Y os pido, por favor, que no os olvidéis de rezar por mí. Gracias.



JMRS


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