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Los cabos sueltos de los asesinatos de Baptiste Lormand y Luis Orozco


2020-12-04

Micaela Varela, El País

El dueño del restaurante Surtidora Don Batiz, Baptiste Lormand y su socio y amigo cercano, Luis Orozco, fueron brutalmente asesinados el jueves cuando iban a acudir a un encuentro comercial. Dos días después de la cita con el comprador, sus cuerpos aparecieron en una cuneta con signos de tortura. De los cuatro detenidos por la policía en las 96 horas siguientes, la principal línea de investigación apunta a Miguel Ángel “N”, un criminal con antecedentes que fue detenido con botellas de alta gama, armas y drogas. La policía señala que se trata de un robo violento de cinco botellas de más de un millón de pesos (un poco más de 50,000 dólares) que terminó con un doble homicidio. Sin embargo, la rápida resolución del caso deja varias preguntas sin responder acerca de la banda criminal que solía utilizar este modus operandi, sobre la causa de la muerte de ambas víctimas y también sobre los motivos detrás de la venta de alcohol en Tlalpan.

Baptiste Lormand había comido con unos cuantos amigos el jueves por la tarde. Hacía poco que había bajado la persiana de forma definitiva de uno de sus restaurantes en medio de la crisis económica ocasionada por la pandemia. Luis Orozco, un allegado que se dedicaba a la venta de alcohol al por mayor, le contactó aquel día, posiblemente para informarle de un potencial comprador. Orozco trabajaba en una empresa llamada Express Champagne Delivery, una comercializadora de vinos y licores de alta gama con “precios de mayoreo” y entrega a domicilio. En sus redes sociales promocionaba imágenes de productos limitados o exclusivos. Se desconoce si Lormand había participado en este negocio con anterioridad o si las botellas que iban a vender eran de su restaurante.

Lormand y su socio abandonaron sus domicilios, desde Polanco y Naucalpan de Juárez, respectivamente. Orozco se trasladó en un coche de alquiler y Lombard en su propia camioneta Mitsubishi negra. Una hora más tarde se citaron con los supuestos compradores. Las cámaras captaron el momento en el que abandonaron el kilómetro 22 de la avenida de Cuernavaca y no volvió a saberse de ellos hasta dos días después, cuando sus cuerpos maniatados y con golpes aparecieron en una cuneta cerca del último punto donde se les vio. La razón por la que dos empresarios experimentados en la capital se aventuraron de noche con un millón de pesos en mercancía en una de las alcaldías con más carpetas de investigación por robos y homicidios es un misterio. También el motivo de la muerte, a causa de los golpes, para un robo en el que el principal sospechoso fue detenido con armas en su posesión.

Los amigos y conocidos de Lormand sospechan que el comprador era alguien que ya conocían las víctimas y que por ello acudieron a la cita en Tlatpan de noche y con un millón de pesos en los coches. Una de las teorías que barajan es que la compra iba a realizarse con normalidad hasta que la transacción falló por un desacuerdo entre las víctimas y los compradores, que no estaban preparados para un homicidio con armas y recurrieron a sus propias manos.

Pese a la ingente carpeta de casos sin resolver que acumula México, un país con más de 100 víctimas al día y el 90% de los delitos sin resolver, la policía tardó dos días en llevar a cabo las detenciones relacionadas con el homicidio del empresario francomexicano y su socio. Rastrearon las cámaras de vigilancia por donde pasaron las víctimas, entrevistaron a sus familias y estudiaron el registro de llamadas. Así llegaron hasta Miguel Ángel ‘N’, un delincuente con antecedentes que había estado en la cárcel en varias ocasiones, pero que terminaba por quedar libre. La fiscal Ernestina Godoy Ramos ha reconocido que desconoce por qué el sujeto estaba en libertad si todavía tenía procesos pendientes.

Al hacer un seguimiento de Miguel Ángel ‘N’ encontraron un local que rentaba en la calle Lirio, en la colonia El Ermitaño, que funcionaba como bodega. Allí hallaron el botín de las cajas de alcohol además de armas de asalto, drogas y básculas. Dos hombres y una mujer fueron detenidos en ese lugar, pero el jefe de policía, Omar García Harfuch, ha confirmado este miércoles que son personas que simplemente se encontraban en el lugar y no tienen relación con los homicidios.

Harfuch sostiene que los responsables podrían formar parte de una banda criminal que operaba en el sur de la ciudad y sobre la que ya pesaban denuncias previas con ese modus operandi que no habían trascendido a los medios. Estos grupos engañan a los vendedores para citarles en un supuesto encuentro comercial para después robarles la mercancía y matarlos. Aunque no necesariamente los casos de los que tiene conocimiento la policía tenían por objetivo alcohol de alta gama, sí que han registrado denuncias con ese método para sustraer relojes, joyas u otras mercancías que ofrecen los vendedores.

Lormand, quien también regentaba un hotel cerca de Puerto Vallarta en Jalisco, en una zona acechada por el crimen organizado, ha sido enterrado en el panteón francés de Ciudad de México. Orozco ha celebrado su misa este miércoles y yace en el mismo lugar que su amigo. La familia francesa de Lormand ha volado para el funeral tras reunirse con el embajador de México en París, quien les ha reiterado el compromiso de las autoridades mexicanas para hacer justicia.



Jamileth


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