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No hay duda de que viviremos en un mundo diferente después de la pandemia


2020-12-05

David Ignatius, Washington Post

Cuando diferentes directores ejecutivos visitan The Post en estos días para hablar sobre lo que se avecina en el mundo empresarial, por lo general escuchamos el mismo mensaje: es probable que muchos de los cambios impulsados por la pandemia del coronavirus sean permanentes. Cuando termine, tendremos una “nueva normalidad” que se verá y se sentirá diferente a la forma en que vivíamos antes.

Dara Khosrowshahi, director ejecutivo de Uber, fue el último líder empresarial en describir esta realidad pospandémica. En una conversación transmitida el 5 de octubre en Washington Post Live, Khosrowshahi predijo que el servicio de entregas de comida de su compañía, Uber Eats, que incrementó enormemente su popularidad tras la cuarentena, tendrá casi el mismo tamaño que su negocio tradicional de servicio de automóviles de ahora en adelante, una vez que termine la pandemia.

Los datos de organizaciones de encuestas, consultores y analistas de investigación establecen puntos similares. Algunos aspectos de la vida volverán a ser como eran antes, pero muchos otros no. Un estudio de septiembre realizado por el Centro de Investigaciones Pew que involucró a 13,200 estadounidenses, reveló que 51% creía que sus vidas seguirían alteradas de manera notable.

Los investigadores ofrecen algunos pronósticos iniciales. La tecnología le permitirá a las personas trabajar, hacer compras y estudiar de forma remota, y muchas personas continuarán los hábitos que han adquirido desde marzo. Las empresas y los trabajadores competentes se adelantarán, otros podrían quedarse rezagados. Las desigualdades raciales y económicas podrían profundizarse a menos que se aborden de forma enérgica.

La pandemia, al igual que las crisis anteriores en Estados Unidos, ha demostrado la versatilidad de la nación, así como su vulnerabilidad. Es posible que el gobierno federal se haya paralizado debido a las divisiones políticas y un liderazgo deficiente, pero los estudios muestran que las empresas privadas y muchos gobiernos estatales y locales se adaptaron con asombrosa velocidad.

Un informe de de la consultora McKinsey & Co. encontró que las compañías habían logrado la transición al trabajo remoto más de 40 veces más rápido de lo que consideraban posible. Las interacciones con los clientes de las empresas estadounidenses son ahora 65% digitales, en comparación con 41% antes de la crisis. Es probable que los cambios realizados para lidiar con la pandemia —como pasar a servicios en la nube o compras en línea— “se mantengan a largo plazo”.

El impacto de la pandemia alteró rápidamente algunos hábitos de los consumidores. Un informe de julio realizado por McKinsey reveló que los estadounidenses estaban gastando más en víveres, suministros para el hogar y entretenimiento casero y menos en casi todo lo demás. 75% afirmó que había cambiado su comportamiento de compra, y la mayoría dijo que planeaba continuar con ese cambio.

La salud evidentemente ha sido un tema primordial durante la pandemia, y es probable que los cambios en este sector también se mantengan. Un estudio de julio realizado por Accenture de 2,700 pacientes en Estados Unidos y otros países industrializados, encontró que 70% había cancelado o aplazado el tratamiento en persona, pero que nueve de cada 10 pensaban que su atención médica era tan buena o mejor que antes y 44% estaba utilizando nuevos dispositivos o aplicaciones para gestionar las condiciones.

Los estadounidenses podrían exigir una red de seguridad social más sólida al terminar la pandemia. Un informe de septiembre del Centro de Investigaciones Pew encontró que 63% de los estadounidenses estaban de acuerdo en que “es responsabilidad del gobierno garantizar que todos los estadounidenses tengan cobertura de atención médica”, en comparación con 59% de hace un año.

La pandemia del COVID-19 ha causado estrés postraumático en adultos y niños, el cual puede persistir. Estudios de este año en China, Reino Unido, España, Italia y Canadá de pacientes con COVID-19 encontraron síntomas de trastorno por estrés postraumático, como depresión, ansiedad e insomnio, según Psychiatric Times. Un estudio de 8,079 estudiantes de preparatoria y secundaria en China reveló que 43.7% experimentó síntomas de depresión y 37.4% sufrió ansiedad durante el período pandémico.

Un aspecto cruel de la pandemia es que ha perjudicado mucho más a los grupos minoritarios y ha exacerbado las desigualdades raciales y económicas de Estados Unidos. Es más probable que personas negras e hispanas afirmen que han tenido problemas para pagar las cuentas o el alquiler, o que tengan un familiar que perdió su empleo o tuvo que aceptar un recorte salarial, según una encuesta realizada en septiembre por el Centro de Investigaciones Pew.

Al igual que la “generación grandiosa” que surgió de la crisis económica y la guerra, la generación pandémica ha sido sometida a prueba, y parece estar profundizando su compromiso con unos Estados Unidos diversos y sostenibles. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew encontró un aumento significativo desde 2016 en el porcentaje de miléniales que consideran positivo que Estados Unidos tenga pronto una mayoría de ciudadanos negros, latinos y asiáticos. A la generación milénial también le apasiona el tema de la amenaza del cambio climático: 92% de los simpatizantes miléniales o más jóvenes de Biden dicen que es importante, al igual que 49% de los partidarios de Trump en ese mismo grupo de edad.

Las dificultades compartidas de la pandemia cambiarán a Estados Unidos, tan seguramente como lo hicieron la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. El dolor es evidente en este momento, pero también lo es la resiliencia. Seremos un país diferente en el futuro, pero quizás uno más fuerte.



JMRS


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